No es temporada de caza

La muerte de Miguel Blesa ha revitalizado todos tipo de teorías conspirativas, sobre todo porque la opción del suicidio resulta poco creíble y porque en estos momentos no es época hábil cinegéticamente hablando en ninguna parte de España

Eloy de la Pisa
ELOY DE LA PISA

¿Es verosímil que una personas llegue a las dos de la mañana a una finca, madrugue para cazar y, a la hora del desayuno se pegue un tiro en el pecho con un arma de cañón largo? Pues no, no lo es. Y es tan obvio que no lo es que las redes sociales se tiñeron rápido de teorías conspirativas, aunque lo que realmente haya pasado corresponde al juez instructor decidirlo, hay varios puntos que pueden clarificar las cosas.

1.- ¿Suicidio? No, es casi imposible pegarse un tiro con un arma de caza. Y menos en el pecho. Se puede hacer, desde luego, pero para lograr apretar el gatillo o lo haces ayudándote de algún tipo de ingenio o lo haces con el pie, porque con la mano es inverosímil. La longitud del cañón de un arma de caza, sea escopeta sea rifle, hace inconcebible que pueda apretarse con los dedos mientras se tiene puesta la boca del cañón sobre el pecho. Hay que tener unos brazos de una longitud inusual.

2.- ¿Accidente? Eso es más plausible. Según la familia, Blesa recibió un balazo cuando se disparó un rifle que no estaba descargado. Eso es creíble. Es raro, pero posible. Los cazadores, cuando guardan un arma en su funda (algo que debe hacerse obligatoriamente cuando no se está cazando), deben descargarla. El proceso para descargar un rifle no es complejo, pero si se lleva a cabo sin la debida concentración o de forma mecánica puede ocurrir que pensemos que lo hemos hecho cuando no ha sido así.

Tal y como describe la familia el accidente, da la impresión de que las armas no estaban enfundadas, y eso implica que cualquier golpe o cualquier movimiento sobre una superficie dura puede activar un gatillo. Máxime cuando hay cazadores que gustan de que esta parte del arma sea más sensible para adaptarla a sus gustos o a la sensibilidad de su dedo índice.

3.- ¿Época de caza? No, no lo es, pero en esa finca de Córdoba donde estaba Blesa había autorización para descaste de ciervas. Es algo habitual. En los latifundios en los que se obtiene un alto aprovechamiento cinegético -algo normal en Andalucia, Castilla-La Mancha y Extremadura-, se matan muchos machos, y es necesario rebajar el número de hembras para segurar que las manadas estén equilibradas.

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