«Las pequeñas industrias ya suponen una de cada cinco financiaciones de Iberaval»

Pedro Pisonero, en un momento de la entrevista./RODRIGO JIMÉNEZ
Pedro Pisonero, en un momento de la entrevista. / RODRIGO JIMÉNEZ

Pedro Pisonero, director general de la sociedad de garantía recíproca de Castilla y León, cree que «jamás ha habido en la historia un momento mejor para invertir»

Ángel Blanco Escalona
ÁNGEL BLANCO ESCALONAVALLADOLID

A la espera de los datos definitivos –«los primeros en conocerlos serán los miembros del consejo»–, la impresión que Pedro Pisonero, director general de Iberaval, tiene de cuál será el balance del año es «francamente positiva». Y se sujeta en dos aspectos:«las pymes reciben cada vez más financiación y los datos fundamentales de la economía del país: PIB, inversión, empleo... todos excepto la deuda pública, van en el mismo sentido». «Todavía nos falta, pero los fundamentales son positivos, si bien es verdad que después de un crisis durísima a todos nos queda un resquemor y estamos tiznados de cierto pesimismo o prudencia». En cuanto a Iberaval, la sociedad de garantía recíproca que financia a pymes y autónomos de Castilla y León, «este año registrará un crecimiento por encima de dos dígitos, y una parte de esa financiación, no pequeña, son inversiones».

–¿Cree que ese borrón de la deuda puede tener consecuencias trascendentales?

–Tiendo a ser pragmático y a centrarme en el día a día. Nuestro día a día es financiar a pymes y autónomos. Si la deuda se incrementa, nosotros querremos financiar a todas las pymes y autónomos que podamos. Si se mantiene, querremos hacer lo mismo. Y si baja, también. Para nosotros, lo fundamental es hacer de la necesidad virtud. Si vamos a favor de los indicadores intentamos aprovecharnos de ellos y si vamos en contra, tratamos de evitar los problemas que nos generan. No creo que sea clave que uno de los indicadores sea más problemático que los demás. Hay otros con más peso.

–Entonces, ¿no afecta al volumen de dinero que hay en los mercados?

–No, qué va. Los datos que manejamos es que en los crecimientos de financiación para pymes, préstamos por debajo de un millón de euros, estamos en torno al 14%. Las proyecciones que se plantean son de crecimiento. Prácticamente no hay pymes que no hablen de crecimientos de su facturación. Es verdad que los márgenes están más delicados, pero la facturación está creciendo. No solo eso, también el empleo, En el caso específico de Castilla y León el programa que desarrollamos con el Instituto de Competitividad Empresarial (ADE Empleo), que lo que hacía era apoyar con financiación proyectos que creasen puestos de trabajo, se planeó un programa con dotación presupuestaria para dos años que se ha agotado en uno. Ha habido que incrementar la dotación de fondos porque el resultado ha sido tremendamente satisfactorio. No veo problemas a corto plazo.

–Las pymes, así en general, son un cajón de sastre que engloba muchas particularidades. ¿Algún sector o actividad que vaya mejor... o que se desvíe de esta buena tendencia?

–Hablando de pymes podemos trocear: las medianas, en general, son las que menos problemas han tenido para revertir la crisis. Tienen estructuras potentes y están en procesos de internacionalización, pueden hacer I+D... son las que mejor han sido capaces de capear el temporal. Las micropymes, por debajo de diez trabajadores, han sufrido de forma más fuerte, pero tienen más capacidad de reacción. Hablamos de empresarios que no solo se están jugando su estilo de vida, sino todo su patrimonio, por lo que su nivel de empuje es descomunal. Es algo que deberíamos valorar los españoles. Nuestra capacidad de empujar, cuando nos ponemos a ello, es muy potente. También es verdad que cuando nos ponemos a hacer las cosas mal... hacemos mal más de una. Las pequeñas empresas tienen una capacidad de acción también muy fuerte. Ahí hay sus más y sus menos, pero bueno. Incluso desde el punto de vista de los autónomos, es cierto que tienen muchos altibajos pero son los que más rápidamente reaccionan. Si hablamos de financiación, pondré un ejemplo:ahora mismo creemos que hay un volumen de financiación muy alto en el mercado, pero segmentado. Por una parte están las empresas de ‘rating’ bueno, no necesariamente las más grandes, que tienen una sobreoferta; las entidades financieras están llamando a sus puertas continuamente. Por otro lado están las empresas con ‘ratings’ más bajos y los nuevos proyectos, que no tienen historial y al no tenerlo es difícil valorarlos. Estos tienen más dificultades. Proyectos en los que la estructura financiera de la empresa se sujeta como buenamente se puede. Ahí es donde nosotros queremos llegar, a los proyectos que tienen un nivel de riesgo más alto que el resto. No olvidamos a los demás, pero estos son nuestro núcleo.

–¿Está satisfecho de cómo están llegando a ellos, o querría llegar a más?

–Sí me parece conveniente decir que según un estudio de la patronal de nuestro sector, aproximadamente el 70%de las empresas no conocen la actividad de las sociedades de garantía recíproca. Si fuésemos capaces de llegar a todas estas empresas que no conocen las SGR, se crearían en torno a 300.000 empleos en España. Es un número que relaciona directamente la capacidad de financiación con la creación de empleo. El grueso del empleo en este país lo crean las pequeñas empresas.

«En préstamos para pymes inferiores al millón de euros vamos a crecer en torno al 14%»

–¿A qué cree que se debe ese desconocimiento entre quienes se meten en el mundo de los negocios y deberían estar informados, aunque solo fuese por su propio interés?

–Aquí sí creo que hay diferencias entre Castilla y León y el resto del país. En Castilla y León, la penetración de Iberaval es mayor. Tenemos 26.000 socios y si lo comparamos con el volumen de empresas que existen en Dirce, el índice de penetración es muy alto. No ocurre así con el resto de sociedades de garantía. Por otra parte, una pyme es un carnicero, un hostelero... personas que saben de lo suyo, no de financiación, que es un requisito que tienen en algunos momentos pero no la esencia de su actividad. Esto puede explicar que se conozca poco. En el caso de Iberaval, el 75% de las empresas son micropymes, no empresas estructuradas y con staff. Hablamos de pequeños proyectos a los que intentamos llegar a través de asociaciones, jornadas... aunque no es fácil. Pero somos una de las soluciones del futuro de la financiación de las pymes.

–Cuando alguien necesita dinero va a pedirlo a un banco. ¿Pueden ellos hacer más de lo que hacen para derivar proyectos a Iberaval?

–No tengo dudas de que los bancos juegan un papel importante con esta diferenciación de la que hemos hablado de buenos o malos ‘ratings’, ya que tienen unos requisitos de capital y dotaciones que les marcan los supervisores. En nuestro caso, además tenemos un apoyo público que en Castilla y León es muy importante, el ICE, para que los proyectos viables puedan tener financiación a través de Iberaval. Los bancos creo que están haciendo una parte significativa del trabajo de financiación.

–¿Nada que recriminarles entonces? ¿Están poniendo toda la carne en el asador?

–Hace diez años, en Castilla y León teníamos seis cajas de ahorros y ahora ninguna. Las cajas tenían una proximidad muy importante con las pymes. Solo nos quedan las rurales, que creo que en parte han recogido el testigo de lo que hacían las de ahorros. Ahora mismo, el resto de entidades hacen lo que creen conveniente. Por nuestra parte, críticas pocas.

«Puede que suban los tipos de interés, pero no hasta niveles imposibles de pagar»

–El cambio de la ADE al ICE, ¿ha sido un mero cambio de siglas, o se han notado mejoras en algo?

–En nuestro caso, si antes teníamos apoyo ahora tenemos más. Nuestra percepción es que con la Lanzadera Financiera su actividad se está pegando cada vez más al terreno y está llegando cada vez a más pymes. Creo que ha sido un acierto.

–¿Qué tipo de proyectos les llegan después de algunos años ya de recuperación que otros siguen viendo como estertores de la crisis?

–Actualmente, en Iberaval cerca del 50% de las financiaciones son para inversiones. En época de crisis no alcanzaban el 20%. Que los empresarios están invirtiendo es obvio. Pero sugiero que miremos a nuestro alrededor. ¿Hemos visto en los últimos dos o tres años abrir algún restaurante en nuestra ciudad? Cuando conducimos, ¿adelantamos a más o menos camiones? Cuando vamos de vacaciones, ¿vemos más o menos gente? ¿Es fácil o difícil conseguir mesa en un restaurante, incluso mediano? Es verdad que los trabajos no son una maravilla y ahí todos debemos hacer un esfuerzo mayor, pero poco a poco vamos viendo cómo la microeconomía va mejorando.

«Aquí tendemos a valorarnos menos de lo que nos aprecian fuera»

«Aunque pueda sorprender a algunos, desde el punto de vista de nuevos proyectos empresariales Castilla y León es bastante más que la suma de Valladolid, Burgos y León –señala Pedro Pisonero–. Palencia y Salamanca están muy cerca; Ávila está creciendo; Segovia también; Soria de forma muy importante; Zamora de manera significativa... El caso de Soria es sorprendente, porque todos estamos convencidos de que tiene poco desarrollo, o Zamora. En ninguna de las provincias vamos a cerrar con un crecimiento inferior a los dos dígitos. Siento contradecir alguna imagen preconcebida». «Lo cierto –añade el director general de Iberaval– es que creo que es muy diferente la imagen de cómo nos vemos y la de cómo nos ven. En Iberaval somos presidentes de la asociación nacional de sociedades de garantía recíproca y vicepresidentes de la asociación europea. En la nacional nadie nos ve cómo esa región de gran extensión pero que no acaba de crecer, que pierde población, la manera en que nos vemos nosotros. Nos ven con empuje desde el punto de vista financiero. Yen Europa, que es aún más relevante, recurrentemente nos preguntan desde hace tres años cómo es posible que en 2012 estuviéramos a punto de ser intervenidos y ahora mismo presentemos los crecimientos más importantes de Europa, por encima de Francia, Alemania, Italia... Esa pregunta no está de más que nos la hagamos todos. Sería bueno que nos mirásemos a nosotros mismos como nos miran ellos».

–¿Y en qué se invierte más?

–Tradicionalmente en Iberaval los servicios lideraban y ahora, con el comercio, representan el 50% más o menos. Pero una de nuestras sorpresas es que ahora el 19% es industria. Yeso es un crecimiento de cinco puntos respecto de lo que veníamos viendo y es un factor esencial. No solo porque la industria crea y asienta, sino por todo lo anejo que lleva, servicios asociados, que es el verdadero núcleo de fijación de actividad. Y muchas, por cierto, agroalimentarias.

–¿Incluso proyectos pequeños, tratándose de industrias?

–Nuestra operación media son de cien mil euros financiados a seis años. Eso significa una industria pequeña. La pyme en España, comparada con la europea es de mucha menor dimensión. Eso da problemas para innovar e internacionalizarse, pero a cambio tiene una flexibilidad descomunal. Es nuestra pequeña ventaja, que se adaptan mejor a las crisis y también a la expansión si se produce.

–Los proyectos nuevos que llegan a Iberaval, ¿vienen madurados, o tienen que hacer aquí mucho trabajo preparatorio?

–En lo que respecta a la evaluación de proyectos, después de 35 años tratando con proyectos pequeños, la labor y la experiencia de nuestros técnicos es insustituible. Cualquiera de los analistas que están viendo operaciones son capaces de valorar, con riesgo de equivocarnos pero cada vez menor, si un restaurante va a funcionar o no. Los proyectos de emprendedores necesitan apoyo, como nos ha pasado a todos cuando empezamos. Es habitual que vengan personas que suelen tener experiencia por cuenta ajena en la actividad y, en general, algunos proyectos se necesitan ahormar, pero la mayoría vienen bien presentados. Incluso proyectos que durante la crisis se plantearon como solución de emergencia, en buena parte de los casos han salido para adelante. Llaman más la atención las tiendas que han cerrado a los ocho meses de abrir, pero una buena parte sí han funcionado. Con los tipos de interés más bajos de la historia y con previsión de que suban, no creemos que haya habido un mejor momento para invertir que ahora mismo en proyectos de futuro. El coste del dinero es tan bajo que animamos a todo el mundo.

–Y cuando suban los tipos, ¿qué?

–Nunca los tipos de interés son la partida más relevante de las cuentas; ni en una empresa grande, ni en una pequeña. Mejor que este momento no veo grandes probabilidades de que lo haya. Todos los analistas de datos de futuro sobre financiación prevén crecimiento o estabilidad. Subirán los tipos, pero no hasta niveles que no podamos pagar.

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