Miles de parados de la región afrontan fuertes rebajas en sus pensiones tras cotizar 40 años

Desempleados en una oficina del servicio público de Empleo. / HENAR SASTRE

Los sindicatos CCOO y UGT reclaman que no se apliquen coeficientes reductores a la jubilación a partir de esa cota

EL NORTEVALLADOLID

Después de varios días marchando por toda España, los pensionistas trataron de robar algo de protagonismo a Cataluña con su manifestación en Madrid para exigir la derogación de la reforma del sistema de pensiones de 2013 que, entre otras cosas, permite reducir la revalorización anual al 0,25%. Los jubilados empiezan a notar los ajustes aprobados en los últimos tiempos y en muchos casos su situación es delicada. Lo están pasando especialmente mal los que se quedaron en paro al final de su carrera, que con la crisis son multitud; al cumplir los 61 se ven obligados a solicitar la jubilación anticipada, con fuertes recortes en la prestación aun habiendo cotizado más de 40 años. Por eso una de sus reivindicaciones es que una vez se alcance esa cota no se apliquen los coeficientes reductores, que según las circunstancias pueden suponer un ‘tajo’ de hasta el 30%.

En Castilla y León, el número de parados mayores de 55 años alcanza las 23.000 personas, casi el 14% del total, según la Encuesta de Población Activa del segundo trimestre de este año. Los sindicatos llevan años denunciando que la reforma laboral del PP de 2012 flexibilizó el despido colectivo y por causas objetivas, lo que ha facilitado el cambio de trabajadores con más antigüedad y, por tanto, más ‘caros’ por otros más baratos.

En esta lista la casuística es muy amplia. Los hay que han estado en la misma empresa desde sus primeros pasos en la vida laboral y han tenido la mala suerte de que justo cuando se acercaba su retiro, la compañía ha cerrado. Los hay que han tenido una carrera muy irregular y que en los últimos años no han encontrado absolutamente nada, o lo que les ofrecían era en condiciones indignas. Pero sí hay un elemento común es la dificultad que tienen para salir del desempleo. La prueba es que tres de cada cuatro parados mayores de 55 años lo son de larga duración.

El pasado 29 de septiembre, el secretario general de CC OO en Castilla y León señaló tras la reunión del Consejo del Diálogo Social que el Plan de Empleo Local debe priorizar la contratación de parados mayores de 55 años, «expulsados del mercado laboral hace casi una década y que se acercan peligrosamente a la jubilación con problemas de cotización en la última etapa».

Las personas desempleadas perceptoras de prestaciones ascienden en la región a 72.223, de modo que hay otras 84.700 que no perciben prestaciones de desempleo. La tasa de cobertura de la comunidad es de las más bajas de España, del 51,5% del total del paro registrado, frente al 59% de media nacional.

Además, de todos ellos, la mitad (35.688) cobran prestación contributiva, mientras que el resto son beneficiarios del subsidio o las diferentes rentas asistenciales (de unos 426 euros). En esta situación, según cumplen 61 años se convierten automáticamente en jubilados tras aplicarles un fuerte recorte en la pensión por no haber llegado a los 65 en activo. Lo normal es recibir una carta en el domicilio que anuncia que ya no se cobrará del Servicio de Empleo, sino de la Seguridad Social.

Restricciones al acceso

Según explican desde UGT, el problema se agrava por los cambios y recortes que ha aplicado el Gobierno al subsidio para las personas de mayor edad. «Elevó la edad para poder ser beneficiario desde los 52 hasta los 55 años; asimismo, eliminó la sobrecotización del 125% (la dejó en el 100%) a la Seguridad Social que había; y por último dificultó el acceso al tomar como referencia para su concesión los ingresos de toda la unidad familiar, de forma que se tienen en cuenta el sueldo del cónyuge», precisa.

El resultado, concluye, es que muchos desempleados mayores no pueden acceder a la prestación, que tiene al menos la ventaja de cotizar a la Seguridad Social. «En estas circunstancias se pueden sufrir recortes de hasta el 40% en la pensión», denuncia UGT. La prestación por jubilación media es en Castilla y León de 1.045 euros, veinte menos que en el conjunto del país. Es de entender la frustración de las personas que, tras haber trabajado toda su vida, se encuentran en situación precaria por haber perdido el empleo en la recta final. En la actualidad no es tan habitual, pero antes era muy normal empezar a currar sin cumplir siquiera los 18.

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