Los inversores no se creen, por ahora, la declaración de independencia

Los inversores no se creen, por ahora, la declaración de independencia

La Bolsa sube un 1,3%, la prima de riesgo se relaja hasta los 119 puntos y el coste de la deuda catalana cae tras el repunte posterior al 1-O

José María Camarero
JOSÉ MARÍA CAMAREROMadrid

Los mercados internacionales no se han tomado en serio el proceso independentista que se ha desarrollado en Cataluña y que tuvo su momento culmen el pasado martes, con la declaración unilateral de independencia (DUI) del presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, quien después de anunciarla en el Parlamento la dejó paralizada. El termómetro de la Bolsa registró ayer una sesión alcista, en la que los inversores de todo el mundo volvieron a apostar por las cotizadas españolas. Y en algunos casos con más fuerza, sobre todo entre aquellas firmas con origen catalán pero ya sin sede social allí.

El Ibex-35 –el índice que aglutina los principales valores– repuntó un 1,3% volviendo a situarse cerca de los 10.300 puntos, al cerrar en los 10.278 puntos. Cualquier atisbo de incertidumbre entre los agentes bursátiles ante una DUI creíble habría provocado importantes ventas y, por tanto, una caída del selectivo. Pero desde que el 4 de octubre sufriera su mayor retroceso desde el ‘brexit’, la Bolsa se ha recuperado más de un 3%.

Las casas de análisis que monitorizan todos los acontecimientos que se suceden estos días en Cataluña estiman que el proceso secesionista no tiene visos de prosperar, al menos en las condiciones actuales. Así lo indica Althea Spinozzi, de Saxo Bank, quien considera que la comunidad autónoma «carece de lo que se requiere para ser independiente». En su opinión, «es ciertamente difícil de creer que una región tan pequeña tenga todos los requisitos para formar un aparato político capaz de llevar a cabo negociaciones de independencia de España y de la Unión Europea».

Ninguno de los valores de compañías originarias de Cataluña, a pesar de su reciente traslado de domicilio jurídico, han sufrido los envites de un mercado que se cebó con ellas la semana pasada. Los títulos de Banco Sabadell repuntaron ayer un 1,2% mientras que los de Inmobiliaria Colonial lo hicieron un 2,4%, los de Gas Natural Fenosa un 1,6% y los de CaixaBank, un 0,3%.

Menos exigentes

La otra plataforma en la que se puede comprobar el estado de ánimo de los inversores con respecto al conflicto catalán es la de la deuda pública, cuyo coste es extremadamente sensible a cualquier acontecimiento político inesperado o que, directamente, aporte dosis de inestabilidad para la economía. Las grandes firmas de inversión que intervienen en estos mercados dejaron de pisar el acelerador al exigir más intereses por una deuda española que siguen adquiriendo sin problemas. En la jornada posterior al 1 de octubre, con la resaca de la consulta popular en Cataluña y tras los altercados en varios colegios, el precio del bono español a 10 años comenzó a subir y ascendió hasta el 1,76%. Ayer, el precio que se paga por ese producto fue del 1,66%, relajando la tensión de las últimas jornadas.

Con este descenso, la prima de riesgo –la diferencia entre lo que le cuesta a España y a Alemania colocar sus respectivos bonos– también cayó hasta los 119 puntos básicos. El ‘spread’ entre ambas economías registró la mayor caída –más de un 5%–de todos los títulos de deuda pública europeos con respecto a los germanos, que actúan como referencia por su elevada calificación. Hace una semana, su evolución encendía todas las alarmas al situarse por encima de los 132 puntos básicos, el nivel más alto desde mayo.

La distensión de la deuda llega apenas dos días después de que se colocaran Letras a seis y 12 meses a tipos negativos, muy parecidos a los de emisiones anteriores. En el caso de los bonos con vencimientos en 2029 adjudicados la semana pasada, aunque los inversores exigieron al Estado más intereses, la demanda de estos productos duplicó la oferta del Tesoro.

También la deuda emitida en su momento por la Generalitat de Cataluña, y que cotiza en el mercado secundario hasta su vencimiento, ha notado la moderación de los inversores. Después de rozar los 340 puntos básicos con respecto a la española el pasado martes, ayer bajó levemente hasta los 310 puntos. En cualquier caso, se trata de una referencia que hace dos meses se encontraba en los 200 puntos. Para comparar esta evolución con la deuda de otras regiones, el diferencial de la de la Comunidad de Madrid cotiza en el entorno de los cinco puntos básicos, y en el caso de la Comunidad Valenciana, en los 32 puntos.

El repunte de la deuda catalana es «una clara señal de que si la comunidad sale de España «los rendimientos sufrirían generalmente, pero serían las regiones más pequeñas las que pagarían el precio más alto», según Saxo Bank.

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