EE UU se resiste a una subida de tipos a la que se encaminará tras las presidenciales

Janet Yellen, presidenta de la Reserva Federal de Estados Unidos.
Janet Yellen, presidenta de la Reserva Federal de Estados Unidos. / Saul Loeb (Afp)
  • La FED, cada vez más dividida, reconoce la evolución positiva de la economía, pero aplaza la decisión definitiva a diciembre

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Las elecciones también condicionan la vida económica de la primera potencia mundial. Porque en Estados Unidos, la Reserva Federal (FED) -su banco central- ha vuelto a postergar una subida de los tipos de interés desde el 0,5% actual a un nivel mayor, a pesar de constatar el buen momento que vive el país. La institución ha dado un paso más para autorizar el incremento del precio oficial del dinero que subió por última vez a finales del año pasado, después de siete ejercicios con los intereses en mínimos históricos, para hacer frente a la crisis.

La reunión del Comité de Mercado Abierto de la FED de este miércoles ha dejado sobre la mesa nuevas circunstancias que encaminan al país al alza de sus intereses. El primero es que tres de los diez miembros de la institución votaron en contra de mantener la actual política monetaria. En el encuentro del pasado mes de julio tan solo un gobernador se distanció de la posición mayoritaria del resto.

La propia Reserva Federal reconoció en su comunicado que «el argumento para una subida de tipos de interés se ha fortalecido». Aunque afirma que se ha decidido esperar «por el momento» para «una mayor evidencia hacia un continuado progreso hacia sus metas».

Muchos analistas sostienen que la organización no quiere interferir en unas elecciones como las de EE UU -tienen lugar el 8 de noviembre- con un incremento de los tipos que desplomaría inicialmente a los mercados; incrementaría el coste de los créditos en el país; y pondría en alerta a muchos consumidores acostumbrados a tasas de intereses mínimas. Aunque la presidenta de la FED, Janet Yellen, insistió en la independencia de la entidad del poder político: «No discutimos sobre política en el FOMC».

Nada más conocerse la posición del organismo, la Bolsa de Nueva York se recuperó sensiblemente frente a la caída experimentada durante buena parte de la tarde; el dólar cayó en su cambio con el euro; y el bono norteamericano continuó su proceso descendentes.

Todo queda pendiente para el próximo encuentro de la entidad, que está previsto para los días 13 y 14 de diciembre, un mes después de la cita electoral y transcurrido un año de la anterior sesión en la que se decidió la subida de tipos del 0% al 0,5%. Y hacia esa meta apuntó Janet Yellen: «Espero ver una subida de tipos este año si mejora el mercado laboral y no se producen 'shocks' importantes en la economía».

La presidenta de la FED aclaró durante su intervención tras la reunión del organismo monetario que «no es que no haya confianza en la economía». Pero, al mismo tiempo, indicó que esperan «mejoras en el mercado laboral y en cuanto al nivel de inflación».

La Reserva Federal quiere dejar bien atada cualquier decisión que pueda dar al traste con casi una década de estímulos continuos sobre el mercado. Y sólo cuando sus objetivos se encuentren «en máximos» -con la inflación en el 2% y la tasa de paro, en mínimos- podrá actuar.

El PIB crecerá al 1,8%

Como en otras ocasiones, ninguna decisión de calado está cerraada. Solo hay previsiones, comunicados y unas palabras que los agentes financieros examinan al milímetro. De hecho, Janet Yellen afirmó este miércoles por la noche que «las subidas de tipos no están preestablecidas», es decir, que dependerán de la evolución de los datos macroeconómicos. Aunque, al mismo tiempo, afirmó que la economía estadounidense «tiene un margen para crecer mayor que el que esperábamos y esto son buenas noticias».

Las estimaciones del banco central estadounidense anticipan un pequeño recorte con respecto a sus anteriores previsiones en cuanto a crecimiento económico. La FED prevé que el PIB de Estados Unidos mejore un 1,8 % este año, frente al 2% calculado hace tres meses. Y anticipa una tasa de paro del 4,8%, una décima por encima del 4,7% calculado en sus anteriores cálculos.

El anuncio de la FED llegó unas horas después de que el Banco de Japón aprobara un paquete de medidas destinadas a flexibilizar aún más su política monetaria, también con el mismo objetivo de EE UU de registrar una inflación media del 2%.

La institución nipona pretende reorientar su política monetaria ultraflexible con el objetivo de «controlar la curva de rendimiento» de las obligaciones. Se mantiene la tasa de interés negativa -los bancos deben pagar para poder depositar sus fondos- al 0,1%. En cambio, el programa de compra de activos, que tenía un tope de 80 billones de yenes podrá fluctuar en torno a esa cifra.