Los jubilados con pensiones bajas superan a los de rentas más altas por cinco a uno

Uno de cada 10 beneficiarios de jubilación de la comunidad cobra más de 2.000 euros y cinco, menos de 800

ÁNGEL BLANCO ESCALONAValladolid

Los castellanos y leoneses que se jubilaron el año pasado recibieron una pensión media de 1.338 euros mensuales, cantidad que supera en más de cuatrocientos euros los 927 que ingresaban quienes causaron baja en el sistema. Sin embargo, cuando se analiza el conjunto de las casi 380.000 prestaciones de jubilación (media anual) que abonó el año pasado la Seguridad Social en la comunidad autónoma, el resultado es que las pensiones bajas superan con mucho en número a las que están en los tramos altos de la tabla. Por cinco a uno, en concreto.

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Los pensionistas que reciben menos de 800 euros al mes en concepto de jubilación ascienden en la región a 209.080, es decir el 55,10%, frente a los 40.147 que perciben más de 2.000 euros, que suponen el 10,58%. La ‘tarta’ se completa con las 73.616 personas con retribuciones de entre 1.000 y 1.600 euros brutos al mes (19%); los 30.184 perceptores de ingresos de 800 a 1.000 euros (8%); y los 26.467 jubilados con pensiones que van de 1.600 a 2.000 euros (7%).

Que los niveles de cotización de los nuevos salarios no están a la misma altura que las nóminas de quienes acceden a la condición de jubilados no supone ninguna novedad y es, entre otras razones, lo que provoca el déficit de la caja y lo que inspira la reforma del sistema. Porque pese a que hay muchas más pensiones de jubilación modestas que elevadas, estas últimas crecen a gran velocidad, mientras las primeras evolucionan a la baja.

Así, mientras la cifra de pensiones de jubilación inferiores a 800 euros que paga la Seguridad Social descendió en 4.518 en 2016 con respecto a un año antes (una caída del 2%), las pensiones de más de 2.000 euros registraron un incremento anual de 4.108 (una subida del 11,4%). Las jubilaciones más onerosas para el sistema representaban en 2015 el 9,5% de todas las que se pagan en Castilla y León. En 2016 subieron al 10,5%.

Los pensionistas de nóminas más altas aumentan el 250% desde 2008, mientras las bajas caen el 15%

Pero es que en 2008 totalizaban 11.529, casi cuatro veces menos que ahora, y suponían solo el 3,2%de las 246.595 pensiones existentes por entonces. Eran los tiempos en los que la hucha de las pensiones vivía su mejor momento. Con respecto a ocho años atrás, el tramo de prestaciones de jubilación más elevado tiene 28.600 beneficiarios más, ha crecido el 249%, mientras que el tramo más bajo ha perdido 37.515 pensiones, es decir, tiene el 15% menos.

Además, mientras en el conjunto del sistema de pensiones Castilla y León aparece con una media inferior a la nacional, en el caso de las nuevas prestaciones de jubilación, los castellanos y leoneses mejoran los registros del conjunto del país. Por ejemplo, quienes ingresaron su primera nómina de jubilación el pasado abril, percibieron en España una media de 1.296 euros, frente a los 1.311 de media regional. En Vizcaya superaron los 1.600 y en Guipúzcoa, Álava, Navarra y Asturias, los 1.500. A continuación figuran Palencia, con 1.509 euros; Valladolid, con 1.481; y Burgos, con 1.444.

El déficit del sistema y el aumento de la esperanza de vida fueron los argumentos esgrimidos por el Gobierno para la última (y a tenor de lo sucedido desde entonces, insuficiente) reforma de las pensiones, en 2013. En ella se desvinculó su actualización del IPC y se introdujo el factor de revalorización anual, que se resume en una subida de solo el 0,25% mientras el sistema sea deficitario, con la consiguiente merma del poder adquisitivo de los pensionistas.

La jubilación más habitual en Castilla y León, percibida por la quinta parte de los beneficiarios, está entre 600 y 655 euros

La otra medida adoptada para corregir el efecto de la mayor longevidad entrará en vigor para el cálculo de las pensiones a partir de 2019. Se trata del factor de sostenibilidad.

Para su cálculo se tiene en cuenta la base reguladora de la pensión: para obtener el 100%, la pensión completa, es necesario cotizar 37 años en el sistema, algo que con los índices de paro y el retraso en la entrada del mercado de trabajo de los más jóvenes cada día se vuelve un poco más complicado, si bien el retraso de la edad de jubilación a los 67 años ayudará a conseguirlo».

El resultado de la aplicación de este índice será menor que uno, lo que hará que las pensiones se vayan reduciendo poco a poco en función de un aumento de la esperanza de vida de los cotizantes en el sistema de la Seguridad Social».

Las pensiones de jubilación suponen el 62,78% del total de prestaciones contributivas que abona la Seguridad en Castilla y León. El total a 1 de mayo de 2017 es de 606.915, lo que representa el 6,4% del total nacional. El 7,55% son de incapacidad permanente, el 25,80% de viudedad, el 3,25% de orfandad y el 0,61% son pensiones a favor de otros familiares.

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