«En la vida y en la empresa le va mejor a quien opta por la gratificación diferida y no por la instantánea»

Luis Huete, en un momento de su intervención. / RAMÓN GÓMEZ

El profesor Luis Huete explica en el Foro de El Norte que las claves del liderazgo pasan por dar ejemplo, tender puentes y crear equipos capaces de sumar

Ángel Blanco Escalona
ÁNGEL BLANCO ESCALONAVALLADOLID

Hay empresas que optan por favorecer los mecanismos de gratificación instantánea y otras que optan por la gratificación diferida. «La segunda requiere plantearse si algo es o no conveniente, es mas sofisticada porque apela al largo plazo y produce toma de decisiones más efectivas. Una y otra sirven de medida para saber a quién le ha ido mejor en la empresa y también en la vida: a los que optan por la gratificación diferida siempre les ha ido mejor». Luis Huete, profesor del IESE Business School, ha explicado en una conferencia dentro del Foro Económico de El Norte algunas ‘Claves para que tu liderazgo deje huella’. Para Huete, «resultan patéticos los directivos que se mueven por la gratificación instantánea, por el capricho. Son como niños que quieren un juguete. Lo dramático es que mientras los que los vemos desde fuera nos damos cuenta de su patetismo, ellos no».

El desayuno económico que patrocinan la Junta de Castilla y León, Banco Sabadell, Gullón, Corporación Llorente y Collosa y que cuenta con la colaboración del hotel Vincci Frontaura se ha despedido hasta 2018 con la presencia de Huete, consultor internacional de alta dirección, quien ha expuesto que «las características de un buen líder pasan por liderar con el ejemplo, marcar la dirección, asegurar la ejecución, tender puentes y generar la creencia de que juntos sumamos y se pueden hacer grandes cosas».

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Huete ha advertido de que «vivimos en un periodo en el que sabemos que lo que antes era ya no es... pero todavía no sabemos qué es lo que será» y ha recordado que «la vida media de una empresa es de 35 años y en todo el mundo solo hay 5.000 con más de 200 años, de las que 3.000 están en Japón». «Si el mundo se mueve más rápido que tu, tu empresa acabará pronto -ha señalado-. El reto es que la empresa dure muchos años», para lo cual «debe pasar por una etapa de expansión, otra de turbulencias, otra de crecimiento, de rentabilidad y sostenibilidad en la que se encuentra la cima y desde la cual es fácil entrar en la fase en la que te haces viejo».

Igual que el déficit de vitamina C produce el escorbuto, Huete ha detallado como el déficit (o desequilibrio) de alguna de las 'vitaminas' que requiere el liderazgo puede conducir a la ruina de una empresa. Hace falta, así, «la roja, la vitamina que te hace ser directo, ejecutivo, tomar decisiones difíciles, tener cierta capacidad de ser agresivos, ser 'hacedor', o 'productor'». También «la azul, que lleva a ser riguroso, ordenado, a gestionar bien los riesgos, a analizar las cosas, a establecer procedimientos a ser 'administrador'». «La verde permite conseguir que la diversidad funcione, tomar decisiones escuchando a la gente, crear culturas de colaboración, crear buen ambiente, ser 'integrador'». Por último, la vitamina «amarilla es la responsable de las ideas nuevas, la que te hace desafiar el estatus, hace que te guste improvisar cuando es necesario, te hace ser 'emprendedor'».

En su opinión, «mucha inteligencia y poca bondad acaba por producir líderes sociópatas, personajes que acaban solitarios o cayendo en adicciones». Y según ha alertado, uno de cada diez directivos, lo son.

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