Castilla y León, en el tramo bajo de Patrimonio e IRPF y en el alto de Sucesiones y Donaciones

Dos personas esperan para arreglar documentos en el mostrador de Sucesiones y Donaciones de la Consejería de Economía y HaciendA.
Dos personas esperan para arreglar documentos en el mostrador de Sucesiones y Donaciones de la Consejería de Economía y HaciendA. / NACHO GALLEGO-EFE
  • Los contribuyentes de la región son los segundos, tras los madrileños, con un Impuesto sobre la Renta más reducido

Los economistas han analizado el estado de la normativa autonómica en impuestos cedidos y en tributos propios y han llegado a una conclusión: «Ya no sabemos si los nuevos impuestos autonómicos son para recaudar, para complicar la vida a la gente o para postureo político». Las palabras son de Valentí Pich, presidente del Consejo de Economistas y encargado de presentar el estudio ‘Panorama de la fiscalidad autonómica y local 2016’, elaborado por el Registro de Asesores Fiscales REAF-REGAF.

Según han alertado, en Sucesiones y Donaciones las normas legales de las autonomías de régimen común ocupan el doble que la norma estatal. Es en este tributo y en el Impuesto sobre el Patrimonio en los que más se nota la desigualdad en los tributos cedidos. Por otro lado, los economistas consideran que el próximo Gobierno debería crear una comisión de expertos, de diversas sensibilidades territoriales y políticas, para diseñar un nuevo marco fiscal autonómico como parte imprescindible para avanzar en nuevos modelos de financiación.

Desde un punto de vista comparativo, la presión fiscal de Castilla y León no ocupa el primer lugar de la clasificación autonómica en ningún impuesto, ni entre los más elevados ni entre los más reducidos. Pero se encuentra en el grupo de comunidades donde los contribuyentes pagan menos en concepto de IRPF y Patrimonio; en donde más pagan por Sucesiones y Donaciones;y en la zona intermedia en el caso de Transmisiones Patrimoniales.

Un mismo ejemplo

En el Impuesto sobre la Renta, para realizar una comparativa sencilla de la tributación por comunidades, los economistas parten de un contribuyente soltero y sin hijos con edad inferior a 65 años y sin discapacidad ni ninguna otra circunstancia personal que pudiera darle derecho a deducción estatal o autonómica. Dicho contribuyente no obtiene renta alguna diferente a la que proviene del trabajo personal, cuyo único gasto es el de la seguridad social, y se le aplica la correspondiente reducción por rentas del trabajo.

En la práctica totalidad de tramos de renta, el contribuyente castellano y leonés es el segundo que menos tributa, siempre por detrás del madrileño. Si ingresa 20.000 euros, abona 2.338 (en este caso también los gallegos pagan menos);si tiene una retribución de 30.000 euros, contribuye con 4.880 (solo mejorado por los declarantes de Madrid);y si recibe 45.000 euros, tributa por 9.380 (los madrileños, 9.336).

A partir de ahí, el patrón se repite:los de 110.000 euros pagan 36.993;los de 300.000 euros abonan 120.393; y los del tramo más elevado, unas rentas brutas de 600.000 euros, pagan 252.393. En todos los casos ocupan la segunda posición, tras los madrileños. Los que más tributan en los tramos altos de renta son los cántabros;en los tramos medios los extremeños y en los bajos, los catalanes.

En cuanto al Impuesto sobre el Patrimonio, un castellano y leonés con cuatro millones de euros soporta un importe de 36.546 euros, el tercero menos elevado tras los madrileños (cero) y riojanos (18.273). Los que más pagan en este caso son los extremeños (54.819 euros). Los contribuyentes de Castilla y León con quince millones de patrimonio pagan 273.770 euros, frente a los cero euros de los de Madrid y los 136.885 de los de La Rioja. Los de Extremadura, en el otro pico, abonan 410.665.

Transmisiones patrimoniales

Un contribuyente soltero de 30 años que hereda bienes de su padre por un valor de 800.000 euros, de los que 200.000 corresponden a la vivienda del fallecido, tributa en Castilla y León por 89.168 euros, lo que sitúa a la comunidad como la quinta con una presión fiscal más elevada en el Impuesto de Sucesiones, tras Andalucía, Asturias, Extremadura y Aragón. En Andalucía, el contribuyente paga 164.000 euros y en el otro extremo, en Canarias, 134 euros.

Castilla y León se sitúa en la parte alta de la tabla autonómica pese a que a partir de este año ha relajado los límites para aplicar la reducción del 99% a los cónyuges, ascendientes y descendientes.

En Donaciones, un hijo de 30 años que recibe de su padre 800.000 euros en dinero en efectivo sin un destino específico y sin ninguna discapacidad debe pagar 200.122 euros en Castilla y León, solo superado por los 205.920 euros de Asturias y los 208.159 de Andalucía. En Canarias se abonan 200 euros.

Por último, en la transmisión de un inmueble un castellano y leonés abona 12.000 euros si el bien tiene un valor de 150.000 euros (entre los 9.000 de Madrid y los 15.000 de Cataluña). Si el inmueble vale 450.000 euros hay que pagar 40.000, más cerca de los 45.000 de Cataluña y Galicia que de los 27.000 de Madrid.