«A los españoles les preocupa la jubilación, pero son pocos los que se ocupan de prepararse para ella»

David Carrasco, en las oficinas centrales del BBVA en Valladolid, durante la entrevista./GABRIEL VILLAMIL
David Carrasco, en las oficinas centrales del BBVA en Valladolid, durante la entrevista. / GABRIEL VILLAMIL

David Carrasco, director del Instituto BBVA de Pensiones, defiende que «el ahorro para la jubilación debería ser mensual y sistemático, como pagar la luz o el agua»

Ángel Blanco Escalona
ÁNGEL BLANCO ESCALONAVALLADOLID

Como parte de la labor divulgativa que lleva a cabo, el Instituto BBVA de Pensiones realiza periódicamente una macroencuesta sobre la jubilación y los hábitos de ahorro de los españoles. Más de tres mil personas han participado en la quinta edición, cuyos resultados pueden consultarse en www.jubilaciondefuturo.es. El director del Instituto de Pensiones de BBVA, David Carrasco, explica en esta entrevista la conveniencia de planificar el ahorro para la jubilación en todas las etapas de la vida.

–¿Qué conclusiones pueden extraerse de la encuesta en el caso de Castilla y León?

–Quizá la principal es que los castellanoleoneses están entre el deseo y la realidad. Su opinión en este tema es bastante similar a la generalidad. Sus deseos son muy parecidos y sus expectativas, también. Y en ambos casos, diferentes de lo que les gustaría. Les gustaría jubilarse antes y, sin embargo, creen que lo van a hacer más tarde. Les gustaría jubilarse a los 61 años y piensan que no van a poder hacerlo antes de los 67, que es la edad ordinaria de jubilación al final del periodo transitorio que llega hasta 2027.

–¿De las respuestas se puede deducir que hay preocupación por el asunto?

–Al igual que el resto de los españoles, son una población preocupada, pero no ocupada con su jubilación. Cerca de ocho de cada diez castellanoleoneses y españoles se encuentran preocupados por su jubilación en el futuro y en una buena proporción piensan que van a pasar dificultades para, con los ingresos de la pensión de la Seguridad Social y sus ahorros, tener lo suficiente como para no pasar aprietos. Ydigo que no están ocupados porque si bien una mayoría cree que es aconsejable ahorrar, cuando les preguntamos si lo están haciendo, únicamente el 29%lo hace de forma efectiva.

–Preocupación, desocupación, ¿y qué me dice de la información?

–Es una cuestión sobre la que hay una importante demanda. La población pide mayor información y cuando les preguntamos qué les gustaría saber, nos dicen que querrían saber cuál será el importe de su futura pensión, cuándo se van a poder jubilar y, en tercer lugar, que les ayudemos a planificar su ahorro para la jubilación.

–Y una persona que se hubiera ‘ocupado’ de su jubilación de la forma más responsable posible, ¿podría cumplir ese deseo, o ese ‘sueño’ de jubilarse a los 61?

–La edad de jubilación anticipada también se está retrasando, de los 61 a los 63 años. Para recibir la pensión de la Seguridad Social no será posible en el futuro jubilarse antes de los 63. Pero lo primero que necesita cualquier persona es información, saber si la pensión que va a tener va a resultar suficiente o no y, en este último caso, poner los medios para complementar los ingresos.

«Dos tercios de quienes tienen plan de pensiones no hacen aportaciones porque a final de año los objetivos chocan con el día a día»

–Debería empezar a ponerlos, ¿cuándo? ¿A los 30, a los 40, a los 50 años?

–Es muy difícil planificar una jubilación si desconocemos a qué nos enfrentaremos cuando llegue en el momento. Recuerdo que cuando yo tenía siete años, mi abuelo se jubiló y en ese momento él ya sabía cuánto iba a recibir el resto de su vida, que podía suponer el 30% de su vida. Cuando recibió la carta de la Seguridad Social, un mes antes de su primera pensión, su suerte estaba echada, ya no podía hacer nada para hacer frente a la situación en caso de que no le gustara. Con la esperanza de vida actual, las personas de 65 años viven de media 21 años más. Las mujeres algo más y los hombres, menos. Hoy la edad de jubilación efectiva está en 64 años. El periodo que les queda es muy largo y si los ingresos son insuficientes, el esfuerzo de ahorro requerido es muy importante. Si volvemos a la encuesta, los españoles nos dicen que para vivir holgadamente tras su jubilación necesitarían una media de 1.300 euros. La pensión media de jubilación está en 1.068. Por otro lado, cuando les preguntamos cuál creen que es la pensión media, nos dicen que 773. Así que la Seguridad Social es bastante más generosa de lo que los españoles creen y, aun así, la cuantía parece insuficiente. Esos 250 euros que les faltarían a los jubilados para tener lo que creen que van a necesitar suponen 3.000 al año. Si lo multiplicamos por 22 años estamos hablando de 60.000 o 70.000 euros que deberíamos tener acumulados, y me olvido de la inflación.

–Una cantidad que no está al alcance de todos, ¿no cree?

–Es un esfuerzo importante. Pongámoslo de otra forma:las personas que ahorran en España en planes de pensiones individuales para su jubilación tienen, de media, 10.000 euros. A día de hoy, esa cantidad supone una pensión de poco más de 50 euros mensuales, frente a los 250 que creen que necesitarán para complementar la de la Seguridad Social.

–¿Qué aconseja entonces?

–Lo primero sería que, en la medida en que una persona llegue al convencimiento de que va a necesitar ingresos adicionales, lo ideal es empezar cuanto antes. Porque para llegar a esos 60-70.000 euros, si empiezo a los 25 años el esfuerzo será infinitamente menor que si empiezo a los 55 y la probabilidad de alcanzar los objetivos, mayor. Empezar a los 55 solo te deja diez años para conseguirlo. Si empezamos pronto, aunque la cuantía inicial sea pequeña, la probabilidad de llegar a ese importe, será mayor.

–Entre quienes no ahorran, ¿hasta qué punto hay irresponsabilidad y hasta qué punto incapacidad para poder hacerlo?

–En primer lugar hay desconocimiento. Hay una condición previa. Es imposible planificar la jubilación si no sabes cuándo y con qué ingresos te vas a jubilar. Sin esa información es imposible planificar. Por otro lado, la planificación de la jubilación es la más difícil que pueda hacer una persona a lo largo de su vida porque conlleva un periodo de 40 años de trabajo, más 20 de jubilado. Eso son 60 o 65 años. Este periodo tan largo choca con las necesidades del hoy y del mañana: pagar la hipoteca, los estudios de los hijos, estar preparado para un riesgo de fallecimiento o, incluso, irse a cenar y a tomar una caña. Las decisiones de consumo impactan en nuestra capacidad de ahorro a medio y largo plazo. Efectivamente, un proceso que lleva tantos años requiere de una sistematización y una disciplina muy importantes, porque las circunstancias del día a día lo ponen a prueba. Los regalos de Navidad, el cumpleaños, del niño, la cuesta de enero o la vuelta al cole, las vacaciones, etcétera. Lo primero de cara a tomar una decisión de ahorro para la jubilación es saber a qué futuro me enfrento:cuándo y con qué pensión previsible me jubilaré. A partir de ahí, decidir si quiero o no quiero ahorrar. Puede que la pensión que me dé la Seguridad Social sea suficiente y no necesite más. Si es así, al menos lo que yo haré será planificar mi vida en base al conocimiento y no al desconocimiento, que es lo que les pasa a los españoles. En segundo lugar, si quiero más ingresos, cuanto antes me ponga a ahorrar, mejor. Será más probable que alcance mis objetivos y el esfuerzo, mes a mes, será menor.

–Eso de sistematizar el ahorro mes a mes puede sonar a ciencia ficción...

–Si pensamos en ahorrar destinando un importe una vez al año, cuando tenemos una paga extra, probablemente la mayoría de las veces nos encontremos con que no podemos, porque llegarán esas situaciones que he comentado. Si lo que hago es ahorrar poco a poco, de manera mensual, incorporando el hábito a mis decisiones de ahorro y consumo diarios, la cosa cambia. Lo ideal sería que ahorráramos igual que pagamos el recibo de la luz, el teléfono o el agua. Saber que cada mes voy a apartar 20, 30, 50 euros... la cantidad que cada uno pueda. Si sé que voy a contar con esos euros menos al mes, es la mejor forma de que el ahorro sea disciplinado. Más importante que la cuantía en sí es el hecho de empezar, la decisión. Al principio de la vida laboral el salario es normalmente más bajo, pero el perfil salarial tiene un nivel creciente. Como dice Diego Valero, compañero y amigo en estos temas, hay que hacer como en el mito de Ulises: encadenarse al mástil del barco para no oír los cantos de las sirenas y no chocar contra los arrecifes. Hay que saber que los deseos y las necesidades del día a día siempre están ahí, pero debemos encadenarnos a las decisiones de ahorro. A la larga, la aportación mensual tiene más peso que la anual. En España existen cerca de ocho millones de partícipes, pero dos de cada tres no hacen aportaciones. Porque al final de año, los objetivos chocan con la realidad del momento.

«En ‘Mi Jubilación’ no vendemos ningún producto, solo pretendemos que la gente esté informada»

«Pusimos en marcha la web de Mi Jubilación (jubilaciondefuturo.es) en octubre de 2013 por la enorme falta de información y el gran desconocimiento con el que los españoles llegan a la edad de retiro», explica David Carrasco, quien insiste en llamar la atención sobre las consecuencias que tendrá «la progresiva jubilación de los ‘baby boomers’, a partir de 2023-2025, que va a coincidir con una entrada en el mercado de trabajo de cohortes poblacionales mucho menores». «En Mi Jubilación –señala el director del Instituto BBVA de Pensiones– no vendemos ningún tipo de producto, se trata de una iniciativa de Responsabilidad Social Corporativa que solo pretende proporcionar información de manera gratuita. Tenemos más de 1.200 artículos, más de 100 vídeos y 40 infografías y más de dos millones de personas ya han hecho la simulación de su futura pensión a través de nuestras herramientas. Y contamos con expertos en Derecho de la Seguridad Social que se encargan de contestar de manera personalizada las más de 1.000 preguntas que recibimos cada mes». «Creo que el vehículo a través del que ahorrar para la jubilación no es tan importante como la decisión de si queremos hacerlo o no –añade–. Hay gente que ahorra en planes de pensiones (lo hacen seis de cada diez personas, ya que están diseñados para marcar un camino hacia la jubilación y tienen unos incentivos), otros en depósitos (tres de cada diez), en fondos de inversión, en acciones, en vivienda... Cada uno debe elegir el sistema en el que se sienta más cómodo».

–Dos reformas en el sistema público en los últimos años, la famosa carta del Ministerio con información que nunca llegó... tampoco parece que estar informado sea fácil...

–Nuestras encuestas, y llevamos cinco desde 2013, nos dicen que la gente demanda información. No es extraño porque el sistema es terriblemente complejo. Tiene muchos regímenes, dos leyes con efectos transitorios, un factor de sostenibilidad que entrará en vigor en 2019, cambios en la edad legal, en el cálculo de los periodos de cotización, en el índice de indexación de la revalorización... todas estas cuestiones afectan al cuándo y al cuánto.

–Sobre el cuánto, ¿debemos hacernos a la idea de que será menos que ahora... y cada vez menos?

–Con una revalorización del 0,25% y una inflación del 1,5%, la cuenta de la pérdida de poder adquisitivo está clara. Hay estudios que dicen que en diez años la pensión puede perder el 15%. Una persona de 65 años que empiece hoy a percibir una pensión de 100, a los 75 años su poder adquisitivo será de 85 y a los 85 años, de menos de 70. ¿Cuál va a ser el nivel de bienestar de nuestros jubilados, no solo al jubilarse sino en los años siguientes? No olvidemos tampoco que el factor de sostenibilidad hará que dos personas con la misma carrera y cuantía de cotización que se jubilen en momentos diferentes tengan los dos la misma pensión, pero entendida como la cantidad a percibir a lo largo de sus vidas. Hoy la esperanza de vida pueden ser 20 años y en el año 2050, de 25 años. Para que el sistema sea justo con ambos y pague a los dos lo mismo, el segundo tendrá que recibir menos. Que cada vez vivamos más es una bendición para nosotros, pero obliga al sistema a ajustar las cuantías a la baja.

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