Renault inicia en Valladolid la producción del motor diésel adaptado a las bajas emisiones

Los trabajadores de Motores posan ante el nuevo propulsor que se fabricará en Valladolid. /EL NORTE
Los trabajadores de Motores posan ante el nuevo propulsor que se fabricará en Valladolid. / EL NORTE

La multinacional concede a la planta de Motores de la capital vallisoletana el acuerdo de fabricación del K9 Gen8

Julio G. Calzada
JULIO G. CALZADAValladolid

La fábrica de Motores de Renault en Valladolid ha recibido la orden que permitirá la producción de su nuevo motor K9 Gen8, un propulsor turbodiésel adaptado a las nuevas exigencias de aún más bajas emisiones de sustancias contaminantes y que, a diferencia de lo que ocurría hasta ahora, contará con piezas fabricadas en el mismo complejo industrial, en la nueva planta de fundición de aluminio inyectado que inaugurará con este encargo las líneas de producción con las que ha sido dotada. El área fabril de Renault en la capital vallisoletana aumentará al tiempo la actividad y su capacidad productiva, ya que con estos nuevos aportes de piezas, la planta de Motores estará en disposición de superar nuevos máximos históricos de propulsores implantados, como ha ocurrido de nuevo en el año 2017, en el que la factoría ha superado su anterior récord, según han informado desde la firma del rombo.

El acuerdo de fabricación ha sido confirmado a la dirección española de la multinacional a finales del mes de febrero pasado y el hecho fue conmemorado con una fotografía que en los últimos días ha circulado por los talleres vallisoletanos de Renault. En ella, los trabajadores de turno en Motores se fotografían junto con un modelo del nuevo motor que se fabricarán, el K9 Gen8, una nueva generación de modelos diésel que montarán tanto vehículos Renault, como también algunas gamas de Dacia, Nissan y Daimler. Este motor se adapta a las exigencias de la nueva normativa Euro 6, mucho más exigentes en materia de reducción de emisiones a la atmósfera, por lo que se encuentran dotados con nuevos sistemas de catalizadores que disminuyen las sustancias contaminantes que salen a través del tubo de escape de los vehículos.

Los datos de 2017

El acuerdo de fabricación forma parte de los pactos incluidos en el III Plan Industrial de Renault para sus plantas en España 2017-2020 acordado por la dirección de la multinacional para sus fábricas españolas tras el pacto social con los sindicatos que facilitó la firma del convenio colectivo vigente durante el mismo periodo de tiempo. Este acuerdo prevé también para Valladolid la adjudicación de un nuevo vehículo y, esta futura carga de trabajo podría ser uno de los nuevos vehículos de conducción autónoma que ahora desarrolla Renault, según indicó en diciembre pasado el presidente de Renault España y director mundial de Fabricación y Logística de Grupo Renault, el vallisoletano José Vicente de los Mozos. Renault inicia así un año en el que espera nuevos crecimientos y en el que los resultados del ejercicio anterior marcan una ligera reducción en la cifra final de automóviles ensamblados en las plantas del grupo en España: Valladolid yPalencia.

El total de vehículos fabricados fue de 545.771, lo que supone 32.381 unidades menos que el año anterior, cuando se alcanzó el número de 578.152 unidades fabricadas. De esta forma, se registra una reducción del 5,6%, generada sobre todo por la eliminación, a partir del mes de junio, del turno de fin de semana de la planta de Palencia, que en el año 2016 trabajó casi al máximo de su capacidad y superó la cifra en ese ejercicio de 330.000 unidades al ampliar su tiempo de montaje a los siete días de la semana, ya que se trabajaba 24 horas de lunes a viernes mientras que se contaba con una jornada de 12 horas por día los sábados, domingos y festivos.

El año pasado se cerró así con una media de casi 280.000 unidades por fábrica, máximos de capacidad productiva para la actividad en tres turnos y cantidades globales que se comprometió a mantener la empresa en los acuerdos suscritos con los trabajadores que desembocaron en el actual plan industrial vigente.

Motores continúa en signos positivos y clausuró el año 2017 con otro máximo histórico de 1.590.293 propulsores fabricados en las líneas de trabajo de la planta vallisoletana, que se ratifica de esta forma como una de las de mayor capacidad de trabajo de la alianza formada por Renault, Nissan y Mitsubishi.

La planta situada en la carretera de Madrid de la capital vallisoletana acabó el año con 18.700 motores más que en 2016, con un crecimiento del 1,19% y que permite comprobar que su capacidad máxima aún o se ha alcanzado y que presumiblemente crecerá al contar con una cadena de suministro de piezas de aluminio, por ejemplo cárter para el nuevo motor, fabricadas en la planta que será inaugurada oficialmente en este primer semestre del año según han indicado fuentes de la compañía.

Junto a las plantas de Castilla y León, la factoría situada en Sevilla y dedicada a las cajas de velocidades también ha batido en el año último su récord de fabricación con un total de 1.193.460 unidades ensambladas en sus cadenas de montaje, el 10,64% más que el año anterior.

La segunda casa

El presidente y director general de Renault y de la alianza Renault, Nissan y Mitsubishi, Carlos Ghosn, denomina a España ‘la segunda casa de Renault’ y la importancia de la producción española en el conjunto del grupo automovilístico refleja esa afirmación.

Las dos plantas españolas produjeron el año pasado el 12,08% del total de los automóviles fabricados por el Grupo Renault, que sumó un total de 4.517.059 en el mundo. La planta de Motores cuenta con mayor peso específico en el conjunto de esta agrupación ya que de ella salen el 39,76% de los motores con sello Renault en el mundo y que equipan a modelos de esta marca y también de las filiales Dacia, Samsung Motors, además de la aliada Nissan y también de la otra aliada, Daimler, para la que se mantiene un acuerdo de fabricación que comenzó hace más de diez años y que ambas partes consideran muy positivo.

Motores es una de las plantas donde más se notará en los próximos años el trabajo para mejorar la flexibilidad de la producción en función de la evolución del mercado y de las normas que rebajen las emisiones contaminantes.

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