PostQuam adquiere la firma textil Caramelo por 505.000 euros

Sede de PostQuam en la localidad vallisoletana de Cigales./Lara Alonso
Sede de PostQuam en la localidad vallisoletana de Cigales. / Lara Alonso

La compañía vallisoletana de productos de cosmética y peluquería fue la que más alto pujó por la empresa gallega

Elisa Campillo
ELISA CAMPILLOValladolid

La compañía vallisoletana PostQuam Cosmetic, con sede en Cigales, acaba de adquirir la firma textil gallega Caramelo por 505.000 euros. La compañía de diseño y fabricación de moda se encontraba en proceso de subasta después de presentar su liquidación hace justo un año, el 25 de octubre de 2016. Así lo confirmó ayer el presidente de la compañía, el segoviano Benito Tejedor.

La puja se llevó a cabo el martes en un juzgado de La Coruña, donde, tras la retirada de la coruñesa Etiem, otros cinco postores –Kosu Nuno, Do Rego, Kangaroos, Transfleet Europa y PostQuam–, compitieron por hacerse con la marca, dentro la fase final del proceso de subasta que se abrió hace cinco meses, tal y como publicó ayer ‘La Voz de Galicia’. Según apunta el medio gallego, se trató de una puja «inesperadamente reñida», que comenzó con un precio de salida de 120.000 euros y terminó disparando el valor hasta los 505.000 euros propuestos por la compañía vallisoletana. Según afirma el diario, la intervención de PostQuam Cosmetic fue vista como «un postor de última hora que rompió todos los pronósticos».

Los 505.000 euros conseguidos con la subasta de Caramelo irán a parar al proceso concursal, para sufragar las deudas en función de la prioridad de cobro establecida por el juez, que ha dado a los otros postores que compitieron por la adquisición de la marca cinco días de plazo para presentar alegaciones, señala el medio gallego.

PostQuam nació como marca en 1989 para vender productos especializados a los profesionales de peluquería y estética que habían estudiado en las academias de Tedisa-Cem, fundadas en 1982 por el propio Benito Tejedor tras hacerse cargo de la empresa de formación en la que trabajaba cuando esta quebró. La compañía se creó para poder dotar al profesional de la peluquería y la estética de productos para su trabajo a través de la venta por catálogo, como una manera de eliminar la presencia de intermediarios y evitar el encarecimiento del precio final del producto.

'Holding' empresarial

Con el paso de los años, el grupo fundado por Benito Tejedor fue creciendo hasta convertirse en la actualidad en un ‘holding’ que comprende a la propia PostQuam Cosmetic, pero también a empresas como Sanase, Cosmética Vida, Yahari&Ackermann o Italian Design, especializadas en productos de peluquería y cosmética, mobiliario, aparatos eléctricos y accesorios para los profesionales del sector.

Con más de 295.000 clientes, Postquam Cosmetic vende por catálogo en 17 países europeos y tiene distribuidores en 34 estados en todo el mundo, además de distribuidores exclusivos en otros 17. En total, está presente en 68 países.

Por su parte, la firma gallega fue fundada en 1969 en La Coruña por José Antonio Caramelo. Desde 1971, la empresa, entonces bajo el nombre de Candy, comenzó a fabricar tres líneas de piezas masculinas: los pantalones Tommy Harrods, las chaquetas Chelton y las camisas Yale. En el año 1984, la marca Caramelo comenzó su andadura como tal con colecciones de ropa tanto para hombres como para mujeres.

En el año 2003, Caramelo se consolidó como una empresa internacional, con presencia en más de veinte países. En 2005, la compañía fue adquirida por Antonio Pernas y comenzó su expansión por toda España.

En 2010, Caramelo, que en ese momento era propiedad de Inveravante, la compañía de inversión propiedad de Manuel Jove, que tenía el 90% de las acciones, entró en crisis: recibió préstamos por 35 millones de euros de la Xunta de Galicia y despidió a 230 trabajadores, dos quintos de su plantilla, según informaba entonces el diario ‘El País’. En abril de 2013, la empresa entró en concurso de acreedores, del que salió un año después.

En 2016, el director general y el director creativo abandonaron la compañía y unas semanas más tarde Caramelo anunció su liquidación y desaparición como empresa, en la que quedaban 169 empleados.

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