José Antonio Pazos: «El planeta tiene un límite y debemos respetarlo todos»

José Antonio Pazos, en la Hemeroteca de El Norte de Castilla.
José Antonio Pazos, en la Hemeroteca de El Norte de Castilla. / Ramón Gómez

El director general de Gas Natural Castilla y León analiza la realidad del sector energético en la comunidad y sus retos de futuro

Elisa Campillo
ELISA CAMPILLOValladolid

El director general de Gas Natural Castilla y León, Juan Antonio Pazos, también director de distribución de Gas Natural en la Zona Norte, es el encargado de representar a la compañía energética en la comunidad. Recientemente ha participado en Valladolid en el I Foro de Energía y Calidad del Aire de Castilla y León.

Empecemos por lo más sencillo. ¿Cuáles son los grandes retos de Gas Natural en Castilla y León?

–Participar activamente en este cambio que se va a producir, en este avance hacia una sociedad descarbonizada y de energías renovables. Por eso tenemos unos planes de expansión desarrollados desde hace ya muchos años, con los que llegamos en Castilla y León a cerca de los 430.000 puntos de suministro, superamos por mucho el medio millón de usuarios, estamos presentes en 116 municipios y llegamos al 64% de la población. Para seguir creciendo, que es nuestro interés, seguiremos invirtiendo.

¿Tiene Castilla y León alguna particularidad que la hace distinta?

–Desde el punto de vista de infraestructuras gasistas y utilización energética, Castilla y León tiene diferencias respecto a otras comunidades. Aquí hay una climatología fría, por lo que la utilización térmica, la calefacción y el agua caliente, es muy intensiva. El 68% de los municipios tienen acceso al gas natural y en aquellos en los que estamos, tenemos penetraciones superiores al 47%, una penetración por encima de la media nacional. Castilla y León es la región más extensa y por lo tanto con las poblaciones más dispersas, concentradas en determinados núcleos, pero con unas distancias enormes. Esto hace que las infraestructuras sean muy importantes, con muchísimos miles de kilómetros de transporte y distribución de gas, para poder llegar desde Ponferrada hasta Soria.

¿Cuál es la zona que queda un poquito pendiente para Gas Natural, a la que sea más difícil acceder?

–Las infraestructuras gasistas exigen mucha inversión, lo que implica una planificación que va de la mano, también hay que decirlo, de la Dirección General de Energía y Minas de la Junta de Castilla y León. Con ella desarrollamos los planes de expansión. Cuanto más alejados de las grandes capitales se encuentran los municipios, más dificultades hay para llegar. El norte de Burgos, de León y de Palencia son las zonas más alejadas y a las que más nos cuesta llegar. A todas intentaremos ir llegando con el tiempo, pero el dinero y la inversión son finitos y obligan a hacer una planificación en el tiempo.

¿De qué manera contribuyen al reto de obtener una energía limpia cuya utilización se generalice?

–El gas natural es el combustible tradicional que menos emisiones produce. Genera el 36% menos de emisiones de CO2, por ejemplo, que el gasóleo, que es el otro combustible que más se utiliza. Además, emite el 60% menos de óxido de nitrógeno, produce cero emisiones de óxido de azufre y cero partículas. Las partículas son los restos que se escapan con el humo cuando se produce la combustión, que quedan en el aire y respiramos todos.

¿Cuál es la posición de Gas Natural sobre las energías renovables?

–Gas Natural es una compañía energética global. Yo represento a la compañía distribuidora en Castilla y León, pero somos una compañía energética que evidentemente apuesta por las renovables. En el sector eólico, por ejemplo, acabamos de ganar un concurso. Nuestro compromiso con las energías renovables es que son el futuro. Y a ese sitio queremos llegar. Creemos que somos la energía de tránsito desde esta sociedad del siglo XX hacia una sociedad del siglo XXI en la que realmente sea sostenible nuestra atmósfera, nuestra climatología, nuestro mundo... Nosotros somos y queremos ser esa energía que hoy, ahora mismo, permite hacer ese tránsito reduciendo emisiones de todo tipo a la atmósfera.

Cuando la actividad repercute en el medio ambiente y en la sanidad hay que ponerse serios. ¿Cómo afecta esa responsabilidad extra?

–Afecta completamente. Dentro de nuestra responsabilidad como compañía están nuestros clientes y toda la sociedad, y es evidente que nuestra responsabilidad es que el consumo de esta energía afecte lo menos posible al medio ambiente y a la calidad del aire que respiramos. No todo el CO2 que se emite lo emitimos nosotros. Pero desde luego, de la emisión de otros contaminantes que forman la emisión local tenemos mucha responsabilidad las compañías energéticas sobre la salud de los ciudadanos.

Una situación así implica la colaboración entre empresas privadas y administraciones públicas. ¿Cómo es esa colaboración?

–Esa colaboración es muy íntima y muy ligada, no somos extraños. En el caso de la administración local, por ejemplo, tenemos una enorme relación histórica con el Ayuntamiento de Valladolid y estamos hablando de la posibilidad de que la flota de autobuses empiece a funcionar con gas natural como combustible. Con la Junta, no solo colaboramos a través de la Dirección General de Medio Ambiente, sino a través de la Dirección General de Energía y Minas, que es la que establece la planificación energética de esta comunidad y su desarrollo, y da las autorizaciones administrativas correspondientes para que como compañía podamos organizar la distribución de gas natural. La relación es muy buena, muy íntima, y trabajamos conjuntamente para que el gas natural pueda llegar a los máximos puntos posibles en esta comunidad.

Están condenados a entenderse...

–Estamos condenados, pero es una condena estupenda. No es una condena con pena, sino que nos satisface mucho a todos.

Hablan del crecimiento económico sostenible. ¿Qué relación hay entre la energía y la economía?

–La relación entre la energía y la economía es absolutamente básica, porque todo lo que mueve el mundo es la energía y de ella no podemos prescindir. Y para que este mundo futuro sea sostenible la energía juega un papel excepcional. Desde el punto de vista del ahorro consiste en que cada vez consumamos menos energía, y en esto todos tenemos que estar unidos a través de los rendimientos en la producción, por ejemplo, de calefacción o de agua caliente. Cuanto mejores sean los equipos con los que se produce, mayores rendimientos se conseguirán y por lo tanto menor consumo. Pero para que este futuro sea sostenible tenemos que garantizar que hay un suministro adecuado. Gas Natural permite garantizar que el suministro es continuo, porque tenemos unas infraestructuras que permiten llegar a todas partes. Una economía creciente va a necesitar una energía lo más ecológica y lo más económica posible.

¿Está Gas Natural de acuerdo en eso de hay que consumir menos energía?

–Sí, por supuesto. El problema no es consumir más energía, sino que la que consumamos permita hacer sostenible este mundo. Gas Natural está en esta sociedad, no es ajena a ella, y por lo tanto está involucrada en este futuro sostenible. Evidentemente pasa por que los consumos sean menores, por que seamos respetuosos. Que esta bola azul en la que vivimos tiene un límite, y ese límite tenemos que respetarlo todos, las empresas las primeras.

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