El Grupo Restart adquiere Manrique y lanzará una línea de pan de molde ‘gourmet’

Julio Mañas, frente a la fábrica de Manrique en el polígono de Argales de Valladolid. / RAMÓN GÓMEZ

El nuevo propietario garantiza 28 puestos de trabajo y mantendrá la marca, pero la empresa deja de producir pan fresco

Ángel Blanco Escalona
ÁNGEL BLANCO ESCALONAVALLADOLID

La histórica Panificadora Vallisoletana Manrique desapareció ayer como empresa, después de cinco años de crisis, primero en forma de ERE y después de concurso de acreedores. La marca Manrique sobrevive, adquirida por el Grupo Restart, que toma el control de la línea de producción de pan de molde y relanzará esta unidad de negocio con un planteamiento ambicioso e innovador. La empresa deja, pues, de fabricar pan fresco y la actividad continuará con los 28 trabajadores de la línea de pan enriquecido, que son en torno a la mitad de los que formaban la plantilla.

El nuevo propietario de las instalaciones ubicadas en el vallisoletano polígono de Argales es una compañía madrileña del sector de la pastelería y el cátering, que cuenta con cafeterías y tiendas. Entre sus negocios está también la marca Tartalia. La adquisición de Manrique es su primera iniciativa fuera de Madrid, con el objetivo de complementar y diversificar su negocio, según explicó su responsable, Julio Mañanas.

«Queremos crear nuevos canales de comercialización para Manrique, que surtirá de producto a nuestros negocios y a nuestros clientes, y seguirá teniendo presencia como marca en el sector de la distribución, especialmente en los supermercados de tamaño medio», explicó. Su idea pasa por potenciar la innovación y trasladar el ‘boom’ que ha experimentado el pan fresco, con su infinidad de variedades, al pan de molde, ya sea tierno o tostado.

Panes ecológicos, chia, de masa madre, con aceitunas, queso, pasas... «Lo vamos a probar todo porque creemos que en disponer de una gama lo más amplia posible hay un negocio con gran recorrido –señala–. El pan se ha vuelto un producto cada vez más sofisticado, más elaborado, y es algo que se ha convertido casi en una cultura que está a la orden del día en toda Europa».

«El apoyo de la Consejería de Agricultura y el respaldo de Iberaval han sido dignos de reconocimiento», señaló Julio Mañas

Mañas comentó que han encontrado una fábrica «grande, muy mecanizada y con grandes posibilidades, pero antigua», que prevén potenciar mediante una inversión ambiciosa. «No perseguimos lograr una facturación brutal, sino encontrar y crecer en un nicho de mercado por el que los grandes fabricantes no apuestan porque carecen de la versatilidad que sí tiene una empresa como la nuestra».

Según manifestó, la panificadora venía facturando unos dos millones de euros en su línea de molde y Restart se fija el objetivo de alcanzar los cinco millones en cinco años. De lograrlo, la empresa crearía empleo de una forma paralela. «Hay posibilidades –admite–, como las hay de reorganizar y sacar mucho más partido a la producción actual. Actualmente, a las cinco de la tarde la fábrica está ya cerrada, por lo que hay potencial de optimizar los turnos».

La operación se ha cerrado por un montante de algo más de un millón de euros, que es la deuda que Manrique arrastraba con Bankia. El nuevo propietario prevé inyectar otro millón en los próximos tres años, tanto en la inversión que hará en las instalaciones, como en comercialización y márketing.

Los padres de la ‘fabiola’, una empresa con 57 años de historia

Corría el año 1960 cuando Antonio Manrique Tabarés, curtido en el negocio del pan en Palencia, ponía en marcha la Compañía Vallisoletana de Panificación en una pequeña fábrica del Bario de la Victoria. Arrancaba con quince trabajadores y una producción de 1.500 kilos de pan diarios. Diez años más tarde sus tres hijos se hacían con las riendas de la empresa y más tarde eran sus dos nietos quienes se ponían al frente. El nuevo propietario confirmó que estos seguirán trabajando en las instalaciones. Manrique se atribuye –según publicó El Norte de Castilla en noviembre de 1985, con motivo del XXV aniversario de la empresa– la ‘paternidad’ de la popular ‘fabiola’, el pan bregado de miga dura típico de Valladolid y Palencia, llamado así en honor de la reina Fabiola de Bélgica. «A raíz de una necesidad en el ramo de la hostelería, y una provocación en nuestro amor propio profesional –relataba Manrique–, en 1963 se consiguió, tras seis meses de pruebas y cientos de fórmulas, elaborar pan de molde en nuestra ciudad. Logro importante en aquellas fechas ya que todo el consumo de este tipo de pan procedía de fuera». Ahora que el pan (precocinado) se puede comprar en los lugares más insospechados, es el pan de molde el que ha salvado a Manrique.

El Grupo Restart, que cuenta con 400 empleados, ya ha mantenido los primeros contactos con los proveedores de la planta vallisoletana, con los que cuenta en la nueva etapa y de los que ha obtenido disposición a mantener la colaboración. También, según detalló Julio Mañas, se han reunido con los trabajadores y el comité de empresa, «que están preparados para poner todo de su parte y han agradecido que la situación de angustia y desconcierto toque a su fin».

Las tiendas, despachos de pan que formaban parte de Manrique bien han cerrado ya o serán liquidados por la administración concursal.

El socio propietario del Grupo Restart tuvo palabras de elogio para la intervención de la Consejería de Agricultura en la operación. «El apoyo tanto de Jorge Morro como de Milagros Marcos ha sido valisosísimo, nos han dado todo tipo de facilidades, como también lo ha sido el respaldo de Iberaval», señaló. «Qué diferencia con cómo se hacen las cosas en la Comunidad de Madrid, donde ni te cogen en teléfono», comentó.

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