Castilla y León recupera una cuarta parte de las empresas perdidas y roza las 70.000

Castilla y León recupera una cuarta parte de las empresas perdidas y roza las 70.000

Tras desaparecer 10.804 entre 2007 y 2013, en los últimos tres años y medio el aumento es de 2.771

Ángel Blanco Escalona
ÁNGEL BLANCO ESCALONAVALLADOLID

Como si de la recuperación después de un trauma se tratase (y algo de trauma hubo), la creación de empresas en la poscrisis está siendo lenta en Castilla y León. Destruir, ya se sabe, es más fácil que construir y reconstruir es más difícil cuando hay que hacerlo sobre un terreno que ha sufrido lo suyo y no se dispone de todos los materiales y herramientas que a uno le gustaría. Pero, poco a poco, la regeneración del tejido empresarial de la comunidad autónoma va cogiendo fuerza. El ritmo de mejoría, de hecho, dobla en este 2017 con creces el del año pasado.

El número de empresas activas en Castilla y León asciende ya a 69.852 (al cierre de septiembre), una cifra que supone 1.240 más que al término de 2016. Los números cobran más significado si se tiene en cuenta que en todo el año pasado, el censo empresarial de la región creció en 723 sociedades mercantiles, según los datos de inscripción en la Seguridad Social. Es decir, que en los nueve primeros meses de 2017 la cifra de empresas ha crecido el 70% más en que en todo 2016.

De manera que el restablecimiento empresarial de Castilla yLeón es cada vez más intenso, tras unos comprensibles titubeos iniciales. Así lo prueba la progresión desde 2013, que fue no solo el último año en el que Castilla y León perdió empresas, sino el año en que más perdió de toda la crisis. En dicho ejercicio el censo societario menguó en nada menos que 3.693 compañías, el 5,22% de las existentes, hasta dejar la cifra en un suelo de 67.081.

A partir de entonces, en 2014 el número aumentó en 430; en 2015 lo hizo en 378; y el año pasado, en 723, una cantidad que prácticamente suponía multiplicar por dos la del ejercicio precedente. En el presente año la estadística va camino de, al menos, igualar esa marca.

La conclusión es que el universo empresarial de Castilla y León se ha incrementado en tres años y nueve meses en 2.771 compañías. Entre 2007, año que con 77.885 empresas supuso el techo histórico de la comunidad, y 2013 la pérdida ascendió a 10.804. La recuperación, así pues, es del 25,6%. En este sentido, la región va unos pasos por detrás de la media nacional, ya que en el conjunto de España (donde del techo de 1.405.938 en 2007 se pasó al suelo de 1.246.167 en 2013 y a las 1316136 actuales) las 69.969 de incremento suponen el 44% de las 159.771 desaparecidas.

La cifra de empresas que se marchan y que llegan a la región se equilibra

Después de tres años con balances negativos en lo que a saldo de cambios de domicilio empresariales se refiere, la comunidad puede enderezar el rumbo en 2017, a la vista de los datos de mitad de año. En pleno éxodo de empresas catalanas en dirección al resto de España (al menos en lo que a sus sedes sociales se refiere, ya que trasladar fábricas es otro cantar) Castilla y León deberá jugar sus cartas con acierto para sacar provecho de las ‘idas y venidas’.

El saldo neto entre entradas y salidas, según explican desde Informa D&B, compañía especializada en el suministro de información comercial, financiera, sectorial y de marketing, «nos indica el grado de ‘atracción’ de cada una de las comunidades». En 2016, seis comunidades autónomas tuvieron un saldo positivo y Castilla y León no fue una de ellas, ya que arrojó un balance negativo de 47 menos (se fueron 244 y llegaron 197). Un año antes, el saldo también negativo había sido de 76 y el 2014, de nueve abajo. Hay que remontarse hasta el año 2013 para registrar un ganancia de 16 empresas.

Ahora, en el primer semestre de 2017, de la región se han trasladado 107 compañías (la mayoría –66– a Madrid) mientras que a las nueve provincias han llegado 106 (de la capital de España, 49). Así que pérdida de una, si bien en el segundo trimestre el balance es significativamente mejor que en el primero, con 56 huidas y 63 llegadas (saldo positivo de siete). Por cierto, en los seis primeros meses de 2017 han sido siete las empresas catalanas que se han mudado a Castilla y León. El mismo número que ha emprendido el camino contrario.

Según el ‘Estudio sobre la evolución de empresas’ de la ConfederaciónEspañola de Organizaciones Empresariales (CEOE), «en los momentos de crisis, entre 2008 y 2013, las empresas más pequeñas, aquellas que tienen hasta nueve trabajadores, presentan bajos índices de mortalidad, ya que solo sufren el 61,08% del total cuando representan el 86,21%del total de empresas. En cambio, la gran debacle se concentra en las que tienen de 10 a 49 trabajadores, que suponen en número de personas el 31,85%, cuando representan el 11,58%, es decir, tres veces más».

Para la patronal, estos datos «demuestran que las pequeñas empresas se adaptan mejor a las crisis económicas de todas las maneras posibles, flexibilizando al máximo todos sus elementos, siendo los salarios y el tiempo de trabajo sus principales herramientas de flexibilidad». «Esta realidad –añaden– aún es más evidente en el número de empleos perdidos, el 7,70%del total cuando representan al 24,19%del total del empleo». Su capacidad de adaptación va ligada también «al conocimiento personal de los trabajadores y empresarios, que buscan soluciones particulares y especiales, según cada una de las circunstancias».

Esta adecuación es «mucho más difícil» en empresas de mayor tamaño, por lo que «pueden afrontar situaciones adversas, como por ejemplo importantes caídas de ventas, con menores herramientas».

Cuando llega la remontada

Cuando llega la recuperación, en el periodo 2013-2016, la cosa cambia. Según analiza el informe de la CEOE, en estos años «las empresas que más crecen no son precisamente las más pequeñas, si no se analiza en términos absolutos sino en su porcentaje sobre el total». «De hecho, son 45.944 las nuevas empresas creadas (a nivel nacional) entre uno y nueve trabajadores, que suponen el 69,4% del total, cuando las empresas de ese tamaño representan el 87%».

En época de recuperación –concluye– el crecimiento se concentra en las empresas de más de 250 trabajadores, que son las que crean el 39,42% del total del empleo, siendo solo 4.251 empresas que representan el 0,32% del total».

En Castilla y León son también el 0,33% las empresas que tienen más de 250 empleados, mientras que la inmensa mayoría, el 57,20% (39.250 con datos del cierre de 2016) tienen uno o dos trabajadores. Otro 21,64% tienen entre tres y cinco y el 8,92%, entre seis y nueve. Estos tres grupos se definen como ‘microempresas’, mientras que las empresas ‘pequeñas’, de 10 a 49 trabajadores, suponen el 10,24%. Las ‘medianas’, que son las de entre 50 y 249 personas, representan en la región el 1,64%del total de la comunidad.

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