La despoblación y la falta de financiación amenazan al sector agroalimentario de la comunidad

Juan Carlos de Margarida, decano-presidente de Ecova./EL NORTE
Juan Carlos de Margarida, decano-presidente de Ecova. / EL NORTE

Los economistas recuerdan que las 2.293 empresas de Castilla y León representan el 9,65% del total de España y facturan el 27% del total industrial

Ángel Blanco Escalona
ÁNGEL BLANCO ESCALONAVALLADOLID

El problema que Castilla y León tiene con la población, o mejor dicho con la despoblación, que se ve agravado en el medio rural por el envejecimiento sus habitantes, así como la falta de financiación acorde con las peculiaridades de las explotaciones agroganaderas son las principales amenazas del sector, según se pone de manifiesto en el Observatorio Agroalimentario del Colegio de Economistas de Castilla y León presentado esta mañana.

«Las industrias y explotaciones requieren elevadas inversiones, ya que los ciclos productivos son relativamente largos y se necesita más infraestructura transformadora y comercializadora, ya que las tendencias del consumo incrementarán la demanda de productos elaborados», explican desde el Ecova.

El presidente del Colegio de Economistas de Valladolid, Juan Carlos de Margarida, ha presentado esta mañana el estudio, en el que se recuerda que la producción industrial del sector de la alimentación, bebidas y tabaco supone el 27,12% del total industrial de Castilla y León (en 2016). La comunidad contaba, con datos de 2017, con un total de 2.293 empresas en el sector de la industria alimentaria, el 0,61% menos que un año antes, mientras que en el conjunto de España el número de empresas creció el 3,92%. Castilla y León posee el 9,65% del total de empresas del sector en España, lo que la coloca en el tercer puesto, solo por detrás de Andalucía y Cataluña. Resaltamos también que predominan las subidas en el conjunto de las comunidades autónomas, destacando el aumento del 9,94% en la Comunidad Valenciana y el de Cataluña (8,92%). Sólo desciende el número de empresas en la industria alimentaria en otras dos comunidades, Navarra y el País Vasco.

En cuanto al grupo de fabricación de bebidas, Castilla y León cuenta con 658 empresas, que representan el 12,55% del total en España. En este caso mantiene el número de 2016 (+0,61%) y es la segunda comunidad en número por detrás de Cataluña. El grupo de empresas dedicadas al comercio relacionado con la alimentación tiene, 9.757 empresas, sexto lugar entre las comunidades, y las empresas de servicios de comidas y bebidas son 15.471, el 6,44% del total de España.

En el sector de la industria alimentaria las provincias con mayor número de empresas son Salamanca (23,94%) seguida de León (17,09%). En el sector de la fabricación de bebidas el sector bodeguero aúpa a Valladolid y Burgos a los primeros puestos en cuanto a número de empresas con porcentajes, respecto del total de la región, del 34,21% y del 28,60% respectivamente.

Financiación alternativa

El sector agroalimentario de Castilla y León debe impulsar los procesos de innovación y promover fuentes de financiación alternativas según se deduce del Observatorio Agroalimentario presentado esta mañana por el decano-presidente del Colegio de Economistas de Valladolid, Juan Carlos de Margarida.

De Margarida ha aludido también, según informa el Ecova en una nota, al desarrollo de este sector económico en la comunidad, «que posee un gran potencial» y necesita «una regulación eficiente y más ágil» para mejorar sus procesos de producción y acceder «al mercado exterior en condiciones de competitividad».

En opinión del decano del Colegio de Economistas, la industria agroalimentaria castellana y leonesa debe «sacar ventaja competitiva del enorme potencial que tiene, compensando las debilidades que lastran su crecimiento». Para ello, son fundamentales, según recoge el citado Observatorio Agroalimentario, acciones como apostar por la calidad y la seguridad alimentaria que exigen los consumidores, por la innovación, por la formación de los recursos humanos, por la transformación digital de las empresas, por lograr una cadena alimentaria más sostenible o por mejorar los procesos productivos con tecnologías más eficientes y de menor impacto ambiental.

La excesiva atomización, con un 99% de pymes que trabajan con bajos márgenes comerciales y tienen una productividad por debajo de la Unión Europea, limitada por la escasa incorporación de I+D+I en todas las fases del proceso productivo es una de las principales debilidades del sector, según ha advertido De Margarida.

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