Castilla y León necesita 49 contratos para crear un empleo, más del doble que la media

Castilla y León necesita 49 contratos para crear un empleo, más del doble que la media
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El 37% de los indefinidos generados en el primer trimestre son a jornada parcial, siete puntos por encima del dato del conjunto de España

Ángel Blanco Escalona
ÁNGEL BLANCO ESCALONAVALLADOLID

La recuperación es cada vez más sólida, se multiplican los indicadores macroeconómicos en terreno positivo y crecen tanto los beneficios como la confianza en las perspectivas de negocio de las empresas. El empleo, sin embargo, no ofrece resultados equivalentes y el mercado laboral no da síntomas de una mejora como para que quienes sí se declaran satisfechos con la tendencia puedan dejar a un lado la coletilla de «aún es insuficiente». Un ejemplo muy visual de lo que cuesta crear un empleo a día de hoy está en el siguiente dato: en los tres primeros meses de 2018 se han firmado en la comunidad 200.603 contratos, mientras que la ganancia de afiliados a la Seguridad Social ha sido de 4.100 personas. Es decir, que Castilla y León ha necesitado la firma de 49 contratos para crear un empleo.

Es, pues, un hecho que quienes más trabajo tienen en estos momentos y más seguros están de que les va a faltar tarea en toda su jornada laboral son quienes desde los servicios públicos se encargan de tramitar todo el papeleo relativo a la contratación. Cada día laborable se firman en la región más de 3.000 contratos. Algunos indefinidos y a jornada completa y muchos por unas horas a la semana, por unos días al mes, temporales por obra o servicio, de interinidad, de prácticas, de formación...

El campeón es el denominado 'eventual por circunstancias de la producción', que se concierta «para atender exigencias circunstanciales del mercado, acumulación de tareas o exceso de pedidos, aun tratándose de la actividad normal de la empresa», según la definición el Ministerio de Empleo. Según la de los sindicatos se recurre a él de una manera tan excesiva que está rayana en lo fraudulento y, junto con el resto de modalidades temporales, sirve para mantener a cientos de miles de personas entrando y saliendo del mercado laboral varias veces todos los meses.

En el primer trimestre, 104.263 de los contratos materializados en la región, es decir más de la mitad del total, se han firmado con la disculpa de que las circunstancias son puntuales.

Así que el panorama laboral no termina de desprenderse de esa dualidad que divide a los trabajadores entre los que lograron mantener su empleo durante la crisis y, aun habiendo perdido derechos y salario conservan unas condiciones dignas, y los que se han incorporado por primera vez o se han reenganchado en los últimos años y, de forma mayoritaria, tienen un trabajo escaso, o inestable, o efímero, o insuficiente, o frágil, o todo a la vez.

En 2017, en la región se firmaron 935.187 contratos y la afiliación subió en 18.628 personas

A comienzos de año, la ministra de Empleo avanzaba que la Inspección de Trabajo iba a endurecer las sanciones para acabar con la «temporalidad injustificada» en el mercado de trabajo y en disuadir a las empresas de abusar del contrato eventual. La propuesta, anunciada durante una comparecencia en el Congreso, incluía sanciones por cada contrato carente de causalidad y modificaría el sistema actual, que se centra en la infracción y no contempla íntegramente el número de trabajadores afectados. «La temporalidad injustificada –dijo entonces Fátima Báñez– repele el talento, distorsiona el mercado y merma la competitividad y la productividad de las empresas, además de los ingresos de las arcas públicas». Según la ministra, el «abuso de la temporalidad» supone un atentado «a uno de los derechos más básicos de los trabajadores: la estabilidad en el empleo», y además ese fraude constituye un acto de competencia desleal, «que perjudica a la gran mayoría de empresas de este país que sí cumplen con la ley».

Más datos, en este caso del balance cerrado de 2017: un total de 935.187 contratos registrados (el 5,45%más que en el año anterior);856.049 de ellos, temporales (el 91,5% del total) y dentro de estos, 484.950, eventuales (51,9%), además de otros 283.323 por obra o servicio (30,3%). Más datos:563.164 a jornada completa y 367.473, parcial (39,3%). Al final, de ese casi millón de contratos formalizados en 2017, fueron indefinidos ordinarios (bonificados o no) 46.663 (el 5%); convertidos en indefinidos, 31.926 (el 3,4%); e indefinidos para personas con discapacidad, 549 (el 0,1%).

Al fin y a la postre, la comunidad acumuló 935.187 contrataciones y ganó 18.628 afiliados a la Seguridad Social, lo que da una relación de 50 contratos para ganar un empleo.

En los meses de enero, febrero y marzo del presente año, con 200.603 contratos formalizados y 4.100 empleos creados, la proporción es de 49 por uno en el caso de Castilla y León. En el conjunto de España (4,94 millones de contratos y 211.500 nuevos afiliados), el resultado es de 23 contratos para crear un empleo. Menos de la mitad.

Y para mayor desgracia, la región no solo crea menos cantidad de empleo que la suma de las comunidades autónomas (de enero a marzo, la afiliación ha crecido el 0,45% en Castilla y León y el 1,14%en el conjunto de España), sino que el que crea es más incompleto:el 37%de los 11.990 contratos indefinidos formados son a tiempo parcial, frente al 29,6% de todo el país.

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