El carbón modera la subida de la luz causada por la sequía y las paradas nucleares

Central térmica de La Robla.
Central térmica de La Robla. / HENAR SASTRE

El mineral lideró el ‘mix’ en junio y acapara este año el 16,7% de la generación, el doble que en 2016

Ángel Blanco Escalona
ÁNGEL BLANCO ESCALONAVALLADOLID

Estigmatizado, denostado y condenado a la erradicación como fuente de energía, el carbón se resiste a sucumbir ante el tropel de detractores y parece dispuesto a renacer de lo que ya casi son solo cenizas. Después de que el año pasado su aportación a la generación de energía tocase fondo con poco más del 14% de la bolsa total o ‘mix’, el carbón ha vuelto a convertirse en actor principal del sistema eléctrico y ha duplicado su peso dentro del combinado de fuentes en los seis primeros meses del año. La sequía, el calor y la escasez nuclear han encarecido la luz el 6,6% en junio y la energía generada con carbón, el 9% más barata que las renovables, ha contenido la escalada de precios.

«El fuerte tirón de la demanda por las altas temperaturas de junio, con una producción nuclear baja, la aprovechan el resto de tecnologías para aumentar sus costes de oportunidad y marcar precios marginales más elevados», explica el último informe de mercado de Grupo ASE, el mayor agregador de demanda eléctrica del país que cuenta con más de 400 consumidores industriales.

El carbón se erigió el mes pasado en la principal fuente energética española, con el 20,4% del ‘mix’, por delante de las centrales nucleares (19,5%), las de ciclo combinado (15,4%) y los molinos eólicos (15,1%). En enero –cuando se produjo la concatenación de factores que situaron el precio de la luz en el ‘pool’ por encima de los 70 euros/Mwh– el carbón llegó a acaparar el 21,40% de la producción total, si bien en marzo cayó al 9%. En los seis primeros meses del año, las centrales térmicas han producido el 16,7% de la electricidad consumida, frente al 8,3% del mismo periodo de 2016.

En junio, explican desde ASE, continuó la fuerte reducción de la producción hidráulica (las reservas se encuentran en mínimos), con un descenso del 52,2% frente al año pasado, mientras que la producción eólica en el primer semestre también registra una caída significativa del 13,1%. El hueco térmico dejado por la reducción de actividad de estas dos tecnologías se compensa con el aumento del carbón (+103%) y de los ciclos combinados (+34%). La producción nuclear se mantiene en niveles bajos de producción, como también lo hizo en mayo, por las paradas de las centrales de Trillo y Ascó I.

El carbón se alzó en junio como la principal fuente energética, con el 20,4% del total

«En nuestra opinión –explican desde ASE–, las materias primas han evitado que el repunte del precio eléctrico sea mucho mayor. Y es que la debilidad de las ‘commodities’  (materias primas) en sus respectivos mercados –brent, gas, carbón, CO2– y las importaciones de Francia han permitido contener el precio del ‘pool’».

Para los autores del informe, no sorprende que los mercados de futuros sigan cotizando a largo plazo a menos de 45 euros/Mwh, por debajo del mercado actual, que ronda los 50. De cara al tercer trimestre del año, incluso «podrían verse rebajadas si los precios de las materias primas siguen bajos y las producciones de carbón y gas se mantienen en los niveles actuales», señalan. «Esta coyuntura les permite ser más eficientes y competitivos y aumentar protagonismo, en lugar de adoptar el papel de fuentes de energía de respaldo como sucede en otras ocasiones».

Una «segunda oportunidad»

La semana pasada, el presidente del Consejo Económico y Social (CES) de Castilla y León Germán Barrios aventuraba que el sector minero podría tener noticias alentadoras en otoño procedentes de las instituciones europeas. «Cinco direcciones generales de la UE estudian dar una segunda oportunidad al carbón autóctono», señaló Germán Barrios.

Desde la patronal del sector, Carbunión, admiten que «tras un año nefasto para el sector del carbón, el presente ejercicio se está presentando algo más esperanzador». Los productores aprecian que «parece que el nuevo Gobierno entiende la relevancia del carbón autóctono como combustible para el ‘mix’ energético nacional y parece, a través de las manifestaciones del propio ministro (de Energía, Turismo y Agenda Digital, Álvaro Nadal), estar dispuesto a hacer algo para que este combustible no desaparezca del mismo».

Tras varios años en mínimos, el precio del mineral foráneo se ha disparado, lo que eleva el atractivo del nacional

Explican desde Carbunión que el presente año sigue la tendencia de los últimos de ligero crecimiento de la demanda eléctrica (el 1% en lo que ve de 2017), pero además este ejercicio «se está mostrando como un año de escaso viento y pocas lluvias, lo que está haciendo que la cobertura de esta demanda por parte de las tecnologías renovables sea más limitada y que la participación de las tecnologías tradicionales sea mayor».

Pese a que creen que se mantiene el «entorno de demonización de los combustibles fósiles por parte de muchos sectores de la sociedad», los empresarios mineros llaman la atención acerca de cuán irrenunciable es una fuente de energía que sirve de respaldo a las energías renovables y actúa como moderador de los precios del ‘pool’ (en los últimos años, el precio del carbón ha estado por debajo del precio del gas, lo que ha hecho que, en muchas ocasiones haya sido el carbón y, concretamente el nacional el que haya marcado el precio diario).

«No podemos olvidar que el único combustible que tiene España es el carbón –recuerdan–. Lamentablemente no tenemos ni gas ni petróleo y el carbón puede contribuir a la seguridad de suministro en momentos críticos». Además, aluden al hecho de que tras unos años en que los precios del carbón internacional han estado en valores mínimos de las últimas décadas (43 dólares en febrero de 2016), «actualmente los precios llevan varios meses recuperándose (estan por encima de los 70 dólares en estos momentos), lo que eleva el atractivo del mineral nacional.

La producción con carbón cae el 30% en Castilla y León

Una vez más, el año pasado la comunidad autónoma generó más energía eléctrica de la que consumió, en concreto más del doble (el 226%) de la cantidad que necesitó para satisfacer su demanda. Esta última fue de 14.154 Gwh, el 2,1% más que en el ejercicio anterior, mientras que la producción ascendió a 31.997 Gwh, el 2,4% más que en 2015.

El carbón, sin embargo, sufrió un hachazo que dejó su aportación al balance en una quinta parte, en concreto 6.554 Gwh, frente a los 9.310 con los que había contribuido en el ejercicio precedente, es decir, el 30% menos. Las térmicas de Castilla y León produjeron el año pasado el 17,5% del total de energía generada con carbón.

Tras comenzar el siglo XXI con 5.693 afiliados al Régimen Especial de la Minería del Carbón (cinco mil de ellos en León y el resto, en Palencia), la Seguridad Social contabilizaba el mes pasado 488 mineros, todos menos 19 en la provincia leonesa.

Paralelamente, según el Informe del Sistema Eléctrico Español 2016 de Red Eléctrica (REE), la región registró la mayor producción de energía hidráulica y eólica de toda España, lo que la situó un año más como la comunidad autónoma con mayor generación de energía renovable, el 22,8% del total nacional. Asimismo, según destaca el operador del sistema eléctrico, Castilla y León fue la comunidad con mayor cuota de renovables en su mix de generación, el 73,2% en 2016.

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