La excúpula de Bancaja culpa a los técnicos de sus excesos con el 'ladrillo'

El expresidente de Bancaja Antonio Tirado.
El expresidente de Bancaja Antonio Tirado. / Juan Carlos Hidalgo (Efe)
  • Se escudan en que el comité de riesgos de la entidad autorizó créditos sospechosos al grupo Grand Coral para justificar su visto bueno

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Los miembros de la antigua cúpula de Bancaja parecen haber acordado de forma tácita hacer buena su versión particular del dicho popular de «a falta de pan, buenas son tortas». En este caso, y ante la ausencia de otro cargo al que culpar –en ocasiones, un fallecido que obviamente no puede esgrimir luego su versión, algo nada infrecuente en los procesos judiciales– se han escudado en los técnicos.

Así lo hicieron los cinco ex altos cargos de la caja de ahorros levantina que declararon este martes, en calidad de investigados (lo que antes eran imputados), ante la juez de la Audiencia Nacional Carmen Lamela. Esta les había citado, al igual que a otra quincena de exdirectivos y antiguos miembros del consejo de administración, ante el aparente trato de favor que concedieron al Grupo Grand Coral, al aprobar darle varios créditos multimillonarios pese a las sospechas evidentes de que resultaría muy complicado cobrarlos luego dada su más que delicada situación financiera.

La instructora del caso se ha centrado en los préstamos aprobados en tres reuniones del consejo (19 de diciembre de 2006, 24 de octubre de 2007 y 17 de diciembre de 2009), cuyo importe superaría los 650 millones de euros. Los cinco exconsejeros que declararon ante ella coincidieron, según fuentes jurídicas, en que si aprobaron aquellos créditos que luego resultaron ruinosos fue porque contaban con el visto bueno previo de los técnicos de la caja y, en concreto, del propio comité de riesgos.

El expresidente se "fiaba"

Uno de los principales investigados es Antonio Tirado, quien presidió Bancaja varios años. Este negó conocer los pormenores de aquellas líneas de financiación pues se «fiaba» de los técnicos. Asimismo, dijo que ni él, «ni tampoco ninguno de los consejeros», participaron en las operaciones inmobiliarias que presuntamente iba a costear Grand Coral en el Caribe mexicano mediante aquellos préstamos.

Tirado añadió, además, que no conoce a los socios de las firmas que intervinieron en aquellos negocios ni ha participado en las sociedades instrumentales de Bancaja que colaboraron con Grand Coral. Tampoco estuvo en México ni tuvo relación, según él, con los empresarios Juan Ferri y José Baldo, acusados de usar a dicho grupo inmobiliario para estafar a la entidad de ahorros –el perjuicio alcanzaría los 250 millones de euros– y desviar luego parte de los fondos a un paraíso fiscal.