El Norte de Castilla

Los autónomos de la región declaran en el IRPF la mitad de ingresos que los asalariados

  • Mientras los rendimientos del trabajo medios se sitúan en 17.000 euros, los de actividades económicas caen a 8.227

El millón largo de asalariados castellanos y leoneses declaran a Hacienda unas ganancias medias de 17.000 euros anuales, frente a los 8.227 euros que manifiestan ingresar los más de noventa mil autónomos pequeños empresarios y profesionales que tributan por el régimen de estimación directa. Semejante brecha (fruto del fraude o reflejo de la crisis, según quien opine) se ha ido incrementado de forma progresiva en los últimos años de crisis económica –en concreto ha crecido el 31% en cuatro ejercicios–, hasta llegar a la situación de que los trabajadores por cuenta propia de Castilla y León declaran ingresar menos de la mitad que los empleados por cuenta ajena.

Los autónomos y pequeños empresarios de la comunidad autónoma que tributan en el Impuesto sobre la Renta (IRPF) en el régimen de estimación directa declararon en 2008 un rendimiento neto reducido (ingresos menos gastos desgravables) de 11.077 euros anuales, 6.225 euros menos que la media declarada por asalariados y pensionistas (17.342 euros).

Cuatro años después, en el ejercicio correspondiente a 2012 (cuyos datos detallados fueron publicados por la Agencia Tributaria el pasado julio), la diferencia entre los importes de los primeros (8.227 euros) y los segundos (17.000), se había agrandado hasta los 8.773 euros. Esto es consecuencia de que las cantidades declaradas por quienes tributan por rendimientos del trabajo bajaron el 2% en los citados cuatro años, mientras que las de quienes se acogen a los rendimientos de actividades económicas lo hicieron el 25,8%.

A la espera de la reforma

En el conjunto de España, donde los asalariados y pensionistas declararon en 2012 unos ingresos medios de 18.691 euros (casi 1.700 más que en la región) y los autónomos de 9.100 euros (casi 1.000 más que en Castilla y León), las dos cantidades han menguado el 3,1% y el 24,8% en cuatro años. La cantidad declarada por los declarantes en estimación directa es la más baja desde 2003, el primer año del que la Agencia Tributaria ofrece esta estadística.

A la espera de que cada contribuyente pueda comprobar en su propia cuenta corriente los efectos de la reforma fiscal del Gobierno –no se aplicará hasta el ejercicio de 2015, que se declara en 2016 (y no habrá estadística hasta 2017)–, el balance de la subida de IRPF con la que se estrenó el Gobierno de Mariano Rajoy en 2012 revela que las rentas de 30.000 a 60.000 euros cargaron con el grueso del recargo, ya que ese grupo pagó el 31,4% de la recaudación adicional, pese a representar el 14% de los contribuyentes.

El Gobierno asegura que la aplicación del nuevo IRPF hará que siete de cada diez ciudadanos de la comunidad autónoma vean reducida su tributación en una media del 23,5% y que cerca de 102.000 contribuyentes dejen de pagar en Impuesto sobre la Renta por la cuantía de sus ingresos.

En Castilla y León, según la estadística de los declarantes de IRPF publicada por la Agencia Tributaria, correspondiente a 2012, existían 92.504 autónomos, profesionales y pequeños empresarios acogidos al sistema de estimación directa (apenas 166 más que cuatro años antes), cuya base imponible se calcula a partir de la diferencia entre ingresos y gastos, siempre que cumplan con el requisito de facturar por encima de los 600.000 euros anuales. De ellos, solo 25.000 (el 30%) declaran ingresos superiores a los 21.000 euros anuales.

Por el sistema de estimación objetiva, los llamado módulos, tributan 33.649 trabajadores autónomos (6.650 menos que en el año 2008) para quienes la factura fiscal no se basa en los ingresos, sino en factores como los metros cuadrados del negocio, la electricidad consumida o el número de trabajadores. Los declarantes por el régimen de estimación objetiva de la comunidad declararon de media 11.006 euros (unos 740 euros menos que cuatro años antes).

La reforma fiscal mantendrá vigente el sistema de tributación por módulos, muy criticado por expertos y sindicatos, que solicitan su eliminación porque entienden que facilita el fraude, para aquellos que facturen directamente con el consumidor final (hostelería, pequeño comercio, taxis), mientras que desaparecerá, tras un periodo de transición, para quienes trabajan para otras empresas (principalmente la construcción y el transporte, entre otros), para evitar la emisión de facturas falsas.

Fraude o necesidad

En cuanto a la cifra de contribuyentes de la región que tributan por rendimientos del trabajo, en 2012 ascendió a 1,04 millones, frente a los 1,06 millones del año 2008 (en concreto, 14.483 menos). De ellos, declararon unos ingresos superiores a los 21.000 euros anuales casi 355.000 (casi el 34%).

Los técnicos de Hacienda suelen atribuir la gran diferencia entre los ingresos declarados por trabajadores dependientes y pequeños empresarios al maquillaje de cifras y a «los altos niveles de fraude fiscal que viene arrastrando España en estos últimos años»;algo que, a priori, queda fuera del alcance de los asalariados. No obstante, los datos dejan también entrever que los nuevos trabajadores por cuenta propia ganan de media mucho menos que los autónomos que llevan años desempeñando su actividad. Una gran mayoría de aquellos no llega a mileurista.

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