El amplio negocio de las subastas de madera en Castilla y León

Troncos de pinos apilados durante un aprovechamiento maderero en Íscar (Valladolid).
Troncos de pinos apilados durante un aprovechamiento maderero en Íscar (Valladolid). / C. CATALINA
  • Las licitaciones de troncos para su aprovechamiento generan en la región unos 30 millones de euros al año

El aprovechamiento de la madera es uno de los sectores en los que Castilla y León ocupa un puesto importante dentro del ámbito nacional. En el año 2016, la provincia de Valladolid lideró las subastas de madera en España atendiendo al valor económico, ya que sacó a subasta género por valor de 7,1 millones de euros. Sin embargo, la provincia no fue la primera del país en cuanto al volumen de madera subastada, sino la quinta, según los datos del último informe anual elaborado por la plataforma digital de alertas de subastas Maderea. Ese desajuste según el cual las provincias y regiones que más dinero mueven no son necesariamente las que más volumen de material manejan –y viceversa– se debe a la variación del precio según la calidad del producto. En el caso de Valladolid, el valor económico de la unidad de volumen de madera es por tanto superior que en otras provincias.

El precio de venta varía, dentro de una misma especie, en función del estado de la madera. Además de la edad del árbol y el diámetro del tronco, se tienen en cuenta factores como si las podas se han realizado bien o no. La calidad y el diámetro definen el destino de la madera y, acorde a ello, su precio.

Por lo general, los árboles con troncos de menor diámetro se destinan a la trituración o como material para obtener energía de la biomasa, y en la mayoría de las ocasiones tienen un valor menor que los árboles de mayor diámetro, que pueden usarse para aserrar y para elaborar productos de carpintería.

Las subastas para el aprovechamiento de los troncos generan en la comunidad unos 30 millones de euros al año. En volumen de madera subastada, Castilla y León tampoco va mal. Soria es la segunda provincia del listado nacional al acumular 243.123 metros cúbicos de madera en pie subastadas en un total de 32 licitaciones a lo largo del año 2016, solo por detrás de Cantabria y con muy poca diferencia respecto de ella. La provincia soriana ocupa además el tercer lugar en la clasificación por valor económico, con 4,9 millones de euros generados, solo por detrás de Valladolid y Cantabria.

Pero además, si atendemos al número de licitaciones totales, independientemente de su tamaño y de su valor, Segovia es la segunda provincia donde más se publicaron a lo largo del último año, con un total de 67 subastas y únicamente por detrás de Cantabria, donde se hicieron públicas 74. En el conjunto nacional el total es de 706 licitaciones en doce meses. El cúmulo de licitaciones que se publicaron el año pasado en todo el país movieron en la economía española una cantidad cercana a los 100 millones de euros. En concreto, el informe elaborado por Maderea estima que el valor de salida de esta materia prima superó los 62,6 millones de euros antes de impuestos. El precio final de venta, según sus cálculos, se incrementa el 30% con respecto al valor inicial, rondando un total del 98,5 millones de euros generados en el sector de las subastas de madera.

Tierra de pinares

Castilla y León es tierra de pinares y eso también influye en la actividad del aprovechamiento maderero. Las especies más subastadas en España el pasado año fueron el pino silvestre, el pino pinaster, la haya, el eucalipto, el pino radiata o insigne, el pino laricio y el chopo. Concretamente, en Castilla y León tienen especial protagonismo el pino silvestre, el pino pinaster, el pino piñonero y el chopo. España, con 18,4 millones de hectáreas de montes, es el segundo país de la Unión Europea con más superficie forestal.

Los aprovechamientos forestales son imprescindibles para una correcta gestión de los montes, explican los expertos. Una adecuada gestión tiene en cuenta aspectos sociales, ambientales y económicos. Los aprovechamientos de madera generan beneficios en las comunidades, desde la generación de empleo, la sustentación del tejido industrial de la madera y, en el plano medioambiental, garantizan el cuidado del monte y previenen incendios y plagas, revirtiendo en el propio cuidado y mantenimiento del monte.

Pública y privada

Los montes pueden ser de titularidad pública o privada. Los primeros anuncian las licitaciones de la madera de sus montes a través de los perfiles del contratante de Ayuntamientos, provincias y comunidades autónomas y en los boletines oficiales. Los montes de titularidad privada pertenecen a propietarios privados y utilizan diferentes medios para encontrar empresas interesadas en realizar los aprovechamientos forestales, a través de Internet o de asociaciones sectoriales.

El destino de la madera, además de la calidad, depende de la especie, pero por lo general se destina a uso estructural, a la fabricación de palés, embalajes, elementos de carpintería... El chopo, uno de los más presentes en Castilla y León, se utiliza para envases como cajas de fruta y para la realización de tableros de contrachapado. La madera del pino piñonero se utiliza en gran medida para realizar troncos de leña. El pino pinaster, además de aprovecharse su madera, tiene una gran utilidad como generador de resina.

La época más común para realizar los aprovechamientos es entre los meses de octubre y abril, aunque tienen lugar durante todo el año. No obstante, hay zonas en las que no se permite hacer aprovechamientos en verano y en los meses cercanos para evitar riesgo de incendios.

Las cortas de los árboles, explican los expertos, siempre se realizan acorde al lo que prescribe el plan de gestión de esa zona forestal, que determina cuándo cortar los pies en base a su objetivo, asegurando la sostenibilidad del monte y su cuidado.

Madera de chopo

Según los datos de la Consejería de Fomento y Medio Ambiente de la Junta de Castilla y León, la superficie de cultivo de chopo en la comunidad se estima en unas 80.000 hectáreas, espacio que representa el 12,5% del área total que en Europa se destina a este fin. Su producción asciende a 500.000 metros cúbicos al año, el 10% de lo que se produce en el continente. Se calcula que el valor de las cortas anuales de chopo está en torno al 40% del valor de todas las cortas de madera en pie que se llevan a cabo en Castilla y León, con un volumen de 54 millones de euros, según el Programa de Movilización de los Recursos Forestales.

Cortas de madera de chopo.

Cortas de madera de chopo. / FAFCYLE

La gestión de las masas forestales de chopo es realizada habitualmente por empresas locales del medio rural, que persiguen un triple objetivo: crear puestos de trabajo en la zona, garantizar la calidad del producto al ser desarrollado por empresas especializadas y lograr el compromiso social de los habitantes de la región para conservar las márgenes de los ríos.

La Federación de Asociaciones Forestales de Castilla y León (Fafcyle), con sede en Zamora, organiza desde el año 2006 enajenaciones de aprovechamiento de madera de chopo en pie, para facilitar a los populicultores –personas que se dedican al cultivo del chopo– privados de la región el vender su producto con garantías y a cambio de un precio de mercado justo. Entre los años 2006 y 2016, señalan desde el organismo, se han vendido 147 lotes de madera de chopo, 115.000 metros cúbicos de madera por un valor de 6,5 millones de euros. Los precios de los lotes, afirman, se incrementan de media un 20% entre el valor de salida y el de adjudicación.

Aunque las subastas no siempre garantizan la salida del producto, no suponen una pérdida para el productor. «Si un lote no se vende en un acto de subasta, se continúa con el trabajo de asesoramiento al propietario para su venta directa o su inclusión en la siguiente subasta», explican desde la asociación.

«Nuestra experiencia nos está demostrando que es importante una gestión conjunta de los aprovechamientos para conseguir una buena oferta interesante para la industria. Las materias primas tienen cada vez más interés y valor, pero hay que agrupar la oferta para ponerla en el mercado de una manera adecuada velando por el interés del propietario», apunta la gerente de Fafcyle, Olga González.