La inflación se reduce siete décimas hasta el 2,3% por la luz y los carburantes

Imagen de un coche en una gasolinera.
Imagen de un coche en una gasolinera. / Archivo
  • Los precios en marzo se moderan respecto a los dos primeros meses del año, pero sigue por encima de la revalorización de pensiones y sueldos

Los precios dan un pequeño respiro en marzo tras dispararse al comienzo del año. Así, la inflación se reduce en siete décimas y se sitúa en el 2,3% en tasa anual. Una cifra significativamente más moderada respecto al 3% registrada en enero y febrero y que suponía el nivel más alto desde octubre de 2012, según el dato adelantado hoy por el INE. La causa del descenso se debe al abaratamiento de los carburantes y la luz, los dos elementos que provocaron el incremento al inicio del ejercicio.

El descenso fue todavía más moderado en el IPC Armonizado (homogéneo en toda la UE) al situarse en el tercer mes del año en el 2,1%. Si este dato se confirma, la tasa anual del IPCA disminuiría nueve décimas respecto a febrero. Además, sería una cifra similar a la registrada en la zona euro, lo que reduce la competitividad de las exportaciones vía precios.

En cualquier caso, los expertos ya habían previsto que la inflación se moderaría al superarse el efecto escalón en los primeros meses de 2017 que coincidían con los precios más bajos de carburantes y electricidad en el mismo periodo de 2016. De hecho, el Gobierno considera que el IPC acabará el año en el 1,5%. Por tanto, habrá que ver si se confirma esa tendencia descendente en los próximos meses.

Pese a todo, la tasa del 2,3% es todavía mucho más elevada que la revalorización de las pensiones, que subieron el mínimo fijado por la ley del 0,25%. Esto implica una pérdida de poder adquisitivo de los pensionistas de más de dos puntos. Una menor capacidad de compra que se suma a la perdida en 2016 cuando la inflación acabo el año en el 1,6% y las prestaciones subieron de nuevo el 0,25%.

Revalorización salarial

También los salarios pierden poder adquisitivo. En concreto, la subida de la retribución pactada en convenio se situó en febrero en el 1,1%, muy lejos de los niveles de la inflación. Por ese motivo los sindicatos han propuesto a la patronal una revalorización salarial entre el 1,8% y el 3% en función de las capacidades de cada empresa con el objetivo de que los trabajadores no pierdan poder adquisitivo en un contexto de recuperación económica.

Sin embargo, la CEOE apuesta por una subida de hasta el 2%. Algo que tanto UGT como CC OO consideran insuficiente por no garantizar un incremento mínimo. De hecho, este desacuerdo tiene estancada la negociación colectiva desde hace varias semanas. El propio presidente de la CEOE, Juan Rosell, aseguró ayer que espera alcanzar un acuerdo “en la prórroga” de las negociaciones, lo que muestra la dificultad de las conversaciones.

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