La Facultad de Comercio premia como Empresario del Año a Edmundo Bayón

Juan Carlos de Margarida emite su voto.
Juan Carlos de Margarida emite su voto. / EL NORTE
  • El presidente de Protos recibe el galardón de la UVA y Jesús Zarzuela el reconocimiento de plata a la trayectoria

Como actual presidente de Protos, la primera bodega que vio la luz en la Ribera de Duero, allá por 1927, ahora reinventada como un centro de referencia del enoturismo, Edmundo Bayón recogerá el próximo 9 de marzo el galardón al Empresario del Año que otorga la Facultad de Comercio de la Universidad de Valladolid, ya en su 33ª edición. Le acompañará en el estrado otro histórico del mundo empresarial vallisoletano, el constructor Jesús Zarzuela, que verá reconocida su trayectoria con el premio de plata.

Con casi seis millones de botellas anuales en el mercado, el 20% de ellas 92 países de todo el mundo –el último, Kazajstán– Protos se ha erigido como un verdadero gigante de la viticultura mundial. Ylos 20.000 metros cuadrados de sus instalaciones de Peñafiel, obra del estudio de arquitectura de Richard Rogers, en un templo hasta el que han peregrinado 180.000 visitantes en los últimos cinco años.

La bodega que desde 2011 preside Edmundo Bayón Bueno (ya estuvo al frente de ella en un periodo anterior, en los años 90) tiene en propiedad desde su origen el nombre de ‘Ribera Duero’, cuyo uso cedió en 1982 al Consejo Regulador para identificar a la Denominación de Origen. En 2006 amplió su punto de mira a la D.O. Rueda, desde una nueva bodega situada en el municipio de La Seca.

El jurado presidido por el decano de Comercio, José Antonio Salvador Insúa, ha otorgado otros siete galardones compartimentados por sectores, además del premio instaurado por primera vez el año pasado en reconocimiento al Tercer Sector, que en esta ocasión recibirá la Asociación Nacional de Lesionados Medulares y Grandes Discapacitados, Aspaym.

La pastelería tordesillana desde donde parten para toda España los polvorones El Toro ha sido premiada con el galardón de Agroalimentación. Fundada en 1860 y con Carlos Galicia, cinco generaciones después, al frente en la actualidad, Dulces Galicia cuenta con una plantilla discontinua de 17 empleados y cuenta con un volumen de negocio cercano al millón de euros.

El premio de Construcción ha sido para la empresa fabricante de puertas y molduras Marcos Martínez Minguela, con plantas en Íscar y Pedrajas, en activo desde 1948 y al frente de la cual se encuentra ahora Rufino Martínez. La apuesta de este por la innovación y la exportación ha permitido a la firma alcanzar los 145 empleados y superar los 15 millones de facturación.

Espacio Pintaderas, una tienda de ropa y complementos, pero también de artículos de decoración y regalo, ha sido galardonado como mejor Comercio. Sofía Bueno y Fernando López, que cuidan con mimo el arte del escaparatismo, lo pusieron en marcha en 2002 y el proyecto ya tiene descendencia, en forma de segunda tienda- espacio literario alternativo.

Gastronomía y embalajes

El premio de Hostelería ha recaído en Pago de Carraovejas, cuya bodega peñafielense ha apostado por el turismo con la apertura de un restaurante y, en breve, de un hotel-boutique. Al frente de todo ello se encuentra Pedro Ruiz Aragoneses, hijo de José María, el cocinero que ha hecho historia en Segovia.

La empresa dedicada al packaging Todo Embalaje, radicada en Aldeamayor de San Martín, es la ganadora del premio de Industria. En apenas seis años ha pasado de cero a dar empleo a 25 familias y generar unos ingresos de más de doce millones de euros de la mano de Juan Martí Ros.

Al frente de Fitotrans, operador logístico especializado en el sector químico, está Roberto Casado, que tomó el testigo de su padre José Luis, fundador en 1979. Operan en todo el territorio nacional y cuentan con una plataforma para la gestión de contenedores en el puerto de Gijón. Recibe el premio del sector Servicios.

El correspondiente al Empresario Joven ha ido a parar a Rodrigo Herrero, fundador de HQ International Food, un restaurante que en poco más de un año de vida ha roto esquemas en Valladolid con una progresión que aún no conoce techo.