«2017 es un año para recuperar los derechos perdidos con la crisis»

Faustino Temprano, ante las escaleras de la sede de UGT en Valladolid. / Henar Sastre

El secretario regional de UGT, Faustino Temprano, analiza la evolución de la economía y del mercado laboral a lo largo del último año

Elisa Campillo
ELISA CAMPILLOValladolid

El 2 de abril de 2016, la Unión General de Trabajadores (UGT) eligió en su séptimo congreso regional a Faustino Temprano (Zamora, 1959) como nuevo secretario general del sindicato en Castilla y León. Algo más de un año después, muchas cosas han cambiado. Otras continúan igual. Y hay que seguir trabajando, asegura Temprano.

Lleva un año y dos meses al frente de UGT en Castilla y León. ¿Han cambiado mucho las cosas?

–A nivel general, lo que podemos notar es que los datos macroeconómicos han mejorado considerablemente, pero también es verdad que la mejora de esos datos sigue sin llegar ni a los trabajadores, ni a las familias, ni a los ciudadanos que más los necesitan. No se han puesto las medidas que hay que poner para que esa mejora llegue a la gente, por lo que creo que estamos peor que hace un año. La gente ve cómo sus problemas siguen sin solucionarse y existe más inquietud.

¿Se ha conseguido algo en este año, no obstante?

–Yo creo que sí se han conseguido cosas. Hace un año el principal problema era el índice de desempleo existente. Después de un año seguimos con el mismo problema, pero se ha creado empleo. Lo que ha sucedido es que el empleo que se ha creado es un empleo precario. En este último año con el Diálogo Social se han firmado acuerdos con la Junta de Castilla y León que no hacen solamente referencia a temas laborales, sino a temas sociales, como pueden ser las mejoras en la Ley de Dependencia o las mejoras en el alquiler de vivienda. No obstante, queda mucho por hacer y, desde luego, sigue existiendo mucho desencanto dentro de la sociedad. Aunque la economía sí que ha mejorado a lo largo de 2016, es verdad que los datos de Castilla y León empeoran con respecto a la media nacional y es preocupante. Por ejemplo, cada vez tenemos menos ocupados que a nivel estatal, nuestros jóvenes se siguen marchando, en prestaciones por desempleo estamos por debajo de la media nacional, en cuanto a población activa también...

¿Queda entonces mucho por lo que seguir trabajando?

–Sí, queda mucho. 2017 debe ser un año, no para resistir, sino para recuperar derechos y libertades en el plano laboral, económico y social. El principal problema que sigue teniendo esta comunidad es el empleo. Hay que trabajar y hay que luchar por la creación de empleo, pero además para que ese empleo sea estable y de calidad. ¿Qué se necesita para ello? Lo vamos a decir siempre: la derogación de las dos reformas laborales y, a la vez, que sean sustituidas por un nuevo Estatuto de los Trabajadores que prime la contratación estable, con garantías y derechos. La precariedad en el empleo ha venido determinada por la puesta en práctica de la reforma laboral del gobierno del Partido Popular. No se puede permitir que la reforma laboral lo que haya hecho sea precarizar el mercado de trabajo y el empleo. Es verdad que en el último año se han producido bastantes contrataciones, pero de cada diez nuevos contratos, nueve son de carácter eventual y, de ellos, el 50% a tiempo parcial. Hay trabajadores que han salido la lista de desempleo pero que con lo que perciben económicamente no les da para cubrir sus necesidades prioritarias. También el año 2017 tiene que ser un año para que los trabajadores recuperen los salarios que han perdido durante la crisis. Si tenemos un crecimiento del PIB del 3%, hace falta que el trabajador recupere salarios, como mínimo, al nivel de la subida del IPC. Porque si el trabajador recupera poder adquisitivo no se va a quedar con ese dinero, va a consumir. Si hay consumo, se mueve la economía. Si se mueve la economía, mejora la viabilidad de las propias empresas. Otro de los grandes retos es recuperar todo el déficit perdido en cuanto a los recortes en educación, sanidad, servicios sociales, dependencia... También debemos recuperar el nuevo Pacto de Toledo para reivindicar que las pensiones aumenten de acuerdo a la inflación. No puede ser que haya una inflación prevista del 2,5% y las pensiones suban el 0,25%. Desde la UGT creemos que es viable el sistema público de pensiones, porque no es un problema de gastos sino de ingresos, y los ingresos sí que existen si hay una política adecuada. En definitiva, queda mucho por trabajar, yo diría que queda todo por hacer, porque es un año para recuperar todos aquellos derechos y libertades perdidas durante los años de la crisis.

Por el empleo empieza todo, ¿no? Más allá de su efecto sobre el consumo, repercute en los proyectos vitales de muchas personas, de muchas familias, de muchos jóvenes...

–Efectivamente, por el empleo empieza y termina todo, de ahí que el principal reto que tienen el gobierno autonómico y el estatal es hacer políticas adecuadas que conlleven la creación empleo estable y de calidad, porque si hay mayor precariedad no estamos consiguiendo absolutamente nada. Lo único que tendremos será un nuevo tipo de trabajador pobre, con un puesto de trabajo a tiempo parcial por el que no va a cobrar ni siquiera el salario mínimo interprofesional (SMI), y no le va a dar para vivir. Si los jóvenes no ven posibilidades de tener un trabajo estable no se van a quedar en nuestra comunidad ni en nuestro país. Y esto también tiene una repercusión en las pensiones: si no hay cotizaciones, no hay ingresos para el día de mañana. Si un trabajador no empieza a una edad normal a cotizar, con una legislación que exige como mínimo 37 años para poder jubilarse, nunca va a llegar a ese mínimo. Hay que trabajar para que el SMI sea cada año al menos el 60% de los salarios que se pacten en la negociación colectiva. O lo que es lo mismo, al final de esta legislatura el SMI tendría que estar en torno a los 1.000 euros al mes. Un contrato de trabajo estable, con garantías, tiene que ir acompañado de un salario digno.

Desde aquí trabajan en un plano regional, la UGT también tiene su estructura nacional, sin embargo el sindicalismo empieza desde cada centro de trabajo…

–Desde UGT defendemos que sindicalismo tiene que ser de abajo a arriba y no de arriba a abajo. Eso significa que hay que desarrollarlo desde el centro de trabajo, desde la empresa, para ir subiendo. Donde más hay que distribuir el capital humano y económico es en los centros de trabajo, o lo que es lo mismo, los sindicalistas debemos estar al lado de los trabajadores, y los trabajadores están en los centros de trabajo. Los acuerdos y las demandas que se produzcan por parte de los trabajadores tienen que nacer de ellos, para trasladárselos a los organismos intermedios y llegar a la cabeza a nivel nacional. No nos olvidemos de que como sindicato lo único que somos es un instrumento al servicio de los trabajadores y de las trabajadoras para lograr los derechos que nos demanden en cada momento.

Cuando asumió la secretaría general de UGT en Castilla y León dijo que el sindicato iba a "adelgazar por arriba y a potenciarse por abajo". ¿Se ha avanzado en ese sentido?

–Y sigo reafirmándome en dichas declaraciones. ¿En qué se nota? En que las comisiones ejecutivas estamos más al lado de los trabajadores, en los centros de trabajo y en las empresas, pero también en las provincias. Potenciamos las estructuras territoriales del sindicato, las unidades provinciales y comarcales, las federaciones, estando con los compañeros y poniendo a disposición de las estructuras territoriales y federativas personas que puedan visitar a los trabajadores en sus propios centros, consiguiendo dos de los elementos fundamentales de sindicato, que son la afiliación y la representación.

Unidad de acción

UGT, en muchas de sus acciones, tiene un entendimiento con Comisiones Obreras. ¿Podríamos decir que la unión hace la fuerza?

–Desde UGT defendemos la unidad de acción con Comisiones Obreras (CC OO). Unidad de acción que es un patrimonio no de los sindicatos sino de los trabajadores. Para esto se necesita sobre todo lealtad entre las personas y lealtad entre las instituciones, entre las siglas de ambos sindicatos. Hemos defendido la unidad de acción en el pasado, la defendemos en el presente y la vamos a seguir defendiendo en el futuro, porque siempre que haya unidad de acción los que se van a beneficiar son los trabajadores. Estoy convencido de que si alguno de los dos sindicatos rompiera esa unidad de acción los trabajadores le iban hacer pagar a ese sindicato un alto precio. Porque es un patrimonio de los trabajadores con único fin: ser más fuertes y conseguir que las reivindicaciones se puedan conseguir en las mesas de negociación a través del diálogo. También la unidad de acción depende mucho de las personas, y tengo que decir que con la ejecutiva anterior de CC OO, encabezada por el compañero Ángel Hernández y con la actual, encabezada por el compañero Vicente Andrés, no hemos tenido ningún problema, y de cara al futuro esperamos no tener ningún problema.

Hace un par de semanas el secretario general de Comisiones Obreras cambió en Castilla y León. ¿Seguirá ese entendimiento?

–Las relaciones en el pasado con los miembros de la comisión ejecutiva de CC OO han sido unas relaciones cordiales de trabajo en común. Vicente Andrés, que ahora pasado ocupar la Secretaría General, ya lleva bastante tiempo en comisiones ejecutivas, ha practicado la unidad de acción, ha practicado las demandas en conjunto con UGT, conoce nuestra forma de trabajar y nosotros conocemos la suya. Pero independientemente de las personas que estén a la cabeza, lo que defendemos son los equipos de trabajo. Hay un tema fundamental, y es que antes de que exista cualquier problema, los temas se analizan, se discuten, cada uno hace su planteamiento, pero siempre buscamos lo mejor para los trabajadores. Y cuando se busca lo mejor para los trabajadores siempre tiene que haber acuerdo.

Hace un año en España no había gobierno. ¿De qué manera afectó esa situación que se prolongó durante diez meses? ¿Se nota diferencia ahora que sí que lo hay?

–Desde UGT decimos claramente que el Gobierno del PP de esta última etapa es el responsable de quitarle derechos a los trabajadores en este país. Es el responsable de la reforma laboral, de la precariedad en el empleo, de la subida del 0,25% de las pensiones, de los recortes en sanidad, educación, servicios sociales y dependencia, es responsable de la política fiscal en nuestro país, etcétera. Y desde hace un año para acá, con otro gobierno del PP, todavía no hemos avanzado en solucionarlo. Creemos que estamos en una etapa nueva, con un nuevo parlamento muy fragmentado, que tiene que tener un protagonismo más importante que antes, ya que en este país hace falta cambiar leyes. Por ejemplo, no solamente consiste en derogar la reforma laboral, se necesita hacer un nuevo Estatuto de los Trabajadores. El parlamento también tendrá que derogar ciertos artículos del Código Penal que penalizan por defender el derecho a la huelga. Hay que hacer una nueva ley de educación... Queda mucho camino por hacer, por lo que hay que empezar ya a cambiar este país a través de este parlamento, y el Gobierno tendrá mucho que decir. Pero hay algo imprescindible, y es que para conseguir todo esto se necesita diálogo social, que no consiste solamente en sentarse y en hablar, consiste también en negociar, y para negociar hay que ceder y buscar el acuerdo. Un diálogo social que solamente sea para verse las caras no se necesita en este país.

Hay muchas cosas que aprobar en un parlamento con muchos partidos y sin mayorías absolutas. ¿Esto puede suponer un problema a la hora de llegar a acuerdos?

–Yo creo que no. Hay dos ámbitos para llegar acuerdos, uno es el diálogo social, con el gobierno y los agentes sociales y económicos, y por otro lado el ámbito del propio parlamento, que es donde se hacen las leyes. Antes de las últimas elecciones políticas, tanto UGT como CC OO presentamos a todos los grupos parlamentarios 20 medidas urgentes para ponerlas de una manera inmediata en la calle.

Con la vuelta de Pedro Sánchez a la secretaría general del PSOE, ¿habrá un cambio de rumbo?

–Desde UGT hemos mantenido la autonomía del PSOE a la hora de las primarias, donde los militantes y afiliados ha votado libremente aplicando la democracia interna del propio partido. Desde UGT hemos sido respetuosos con los candidatos que se han presentado, y una vez que han terminado las primarias lo que decimos es que el partido se tiene que poner detrás del candidato que democráticamente han elegido, y ese candidato es Pedro Sánchez. A partir de ahí será la autonomía del partido la que defina cuál es la trayectoria que tienen que seguir. No obstante, a Pedro Sánchez le haremos llegar cuáles son nuestras demandas en cada momento para intentar contar con su apoyo a la hora de defenderlo en el parlamento y que salga adelante.

Estamos hablando del Parlamento nacional, pero me imagino que en Castilla y León la situación es similar y el diálogo social parece que funciona...

–En Castilla y León pasa lo mismo que a nivel estatal, aunque el parlamento no está tan fragmentado como a nivel nacional. Es verdad que el PP perdió la mayoría absoluta pero también es verdad que está a un procurador de conseguirla. En Castilla y León, la diferencia que hay con el Gobierno de la nación y con otros parlamentos es que aquí el diálogo social es un patrimonio de los ciudadanos, porque está reconocido a través de una ley en el Estatuto de Autonomía, donde se regula en qué consiste el diálogo social, quiénes lo negocian, quiénes son las organizaciones que participan dentro de él y cuáles son sus instrumentos. Pero aunque esté por ley se podía aplicar o no, y hay que decir que en Castilla y León ese diálogo social ha sido positivo. Se sigue utilizando el diálogo social y habrá que seguir utilizándolo. ¿Para qué? Para aprobar medidas que benefician al conjunto de los ciudadanos. Siempre que se apruebe alguna medida a través de un proyecto de ley determinado, con un presupuesto determinado, que ayude a los ciudadanos, habrá que aplicar el diálogo social. Pero viéndolo no como un fin en sí mismo, que no lo es, sino como un instrumento para beneficiar a los ciudadanos de nuestra comunidad.

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