El Norte de Castilla

«Los planes de pensiones semiobligatorios van a llegar y deben ganar atractivo fiscal»

José Carlos Vizárraga, en un momento de la entrevista en las instalaciones de El Norte de Castilla.
José Carlos Vizárraga, en un momento de la entrevista en las instalaciones de El Norte de Castilla. / RAMÓN GÓMEZ
  • José Carlos Vizárraga Catalán, director gerente de Ibercaja Pensión, cree que las pymes no deben recelar de los planes de empresa si la reforma es gradual y modulada

José Carlos Vizárraga está convencido de que los planes privados y de empresa va a cobrar un gran protagonismo en el modelo de pensiones que tiene que diseñar el Pacto de Toledo. Las gestoras, como la de Ibercaja que el dirige, están preparadas para asumir las novedades con eficiencia.

Mejoría de la situación económica y la renta disponible y alertas sobre la sostenibilidad del sistema público de pensiones, ¿es la tormenta perfecta para que los planes privados cobren impulso? ¿Lo están haciendo?

–Creo que es una tormenta positiva. Es indudable que toda la información que los ciudadanos van teniendo en materia de pensiones hace que un porcentaje cada vez mayor se dé cuenta de que hay un problema y algo hay que hacer. No hemos conseguido que el Gobierno informe a los trabajadores con aquella famosa carta que iba a mandar, pero hay muchos simuladores que ayudan a conocerlo. La mejoría económica, la información y el debate que hay en la sociedad están haciendo que los clientes se acerquen más a nosotros. Ycuando les hablas de planes de pensiones, de pensar en el mañana, de que la situación no va a ser como la que hemos conocido con nuestros padres, el mensaje llega mejor. El clima que existe en materia de pensiones públicas ayuda a la gente a darse cuenta de que tiene que complementarla con una privada.

–¿Llega la gente con una idea preconcebida de lo que son los planes privados? ¿Hay desconocimiento?

–Las personas que trabajan en nuestras oficinas, en planes de pensiones o en banca personal, tienen unos conocimientos profundos tanto de Seguridad Social como de pensiones privadas. El común de la ciudadanía viene con poco conocimiento y las entidades financieras nos hemos convertido un poco en fuente de información. Respecto a los planes privados, hay desconocimiento, sobre todo, de su funcionamiento. La gente piensa que son caros. Y no hay nada más barato que la inversión colectiva, porque no tienes que venir con una gran cantidad de dinero para conseguir las mejores condiciones. Al igual que pasa con los fondos de inversión, le cuesta lo mismo a una persona que tiene 300.000 que a una que tiene 3.000 o a otra que tiene 300 euros. Al final, lo que hacemos es dividir el patrimonio y cobrar una comisión de gestión que es la misma para todos. Desde este punto de vista, la gente se sorprende cuando ve cómo es el funcionamiento y que todos los días puede conocer el valor de lo que tiene, que puede verlo en su teléfono, ver cómo evoluciona y cambiarlo.

–Por ejemplo, una de las ‘famas’ con las que cargan son sus elevadas comisiones, ¿qué tiene que decir?

–Están en el entorno del 1% o 1,25%del patrimonio y eso se tiene que nutrir con la rentabilidad que tenemos la obligación de obtener con la gestión. No es una comisión desorbitada. Hace tres años se bajaron por decreto de un máximo del 2% a un máximo del 1,5% y la industria se adaptó sin problemas y con gran eficiencia. No cabe duda de que si el volumen gestionado fuese mucho mayor porque entraran esos complementos por pensiones semiobligatorios, el mercado se readaptaría a la nueva situación. Hay otros productos en los que la economía de escala hace posibles comisiones del 0,25%.

–¿Tienen los planes el atractivo fiscal que necesitan, o le propondría al Gobierno alguna mejora?

–Evidentemente no lo tienen. El propio Pacto de Toledo va a abordar su incorporación al sistema porque las pensiones privadas son un complemento que tiene que estar ahí y en todos los países de nuestro entorno ha tenido una relevancia importante. Sin embargo, las medidas que hemos visto en los últimos años han ido dirigidas a eliminar ventajas tanto fiscales como de cotizaciones de Seguridad Social que antes tenían. Al ahorrador para el día de mañana le tenemos que premiar, no castigar. Un ahorro que además es finalista e ilíquido, no un ahorro cualquiera. Al ciudadano que es previsor e inmoviliza una parte de sus ingresos para la jubilación, la Administración tiene que darle una serie de beneficios para que los partícipes vean incentivo en esos productos.

–¿Cuál le pondría usted?¿Hay algún país del que copiar algo?

–Se pueden hacer muchas cosas. Lo primero, recuperar la fiscalidad que teníamos. Desde 2015 y debido a la reforma, la aportación a planes de pensiones se limita a 8.000 euros al año. Antes eran 12.000. Las deducciones se pueden modular en función del número de hijos;odel esfuerzo fiscal que haga cada uno; o de los ingresos que tenga. En otros países, las deducciones fiscales no se ingresan en la cuenta del contribuyente, sino en el propio fondo para así fomentar más el ahorro. Cuando hablamos de sistemas pseudo-obligatorios suena mal, pero en el modelo inglés, que lo es, el ciudadano puede no entrar en el sistema, pero tiene que firmar dejando constancia de que no quiere entrar.

–¿Planes obligatorios también en las pymes? ¿Es viable?

–Evidentemente va a costar, pero se puede hacer de forma muy gradual. Empezando por las empresas grandes y de ahí, para abajo. Lo que hagamos habrá que hacerlo, sí o sí, de forma gradual. Pero hay que tener un plan a largo plazo. No de hoy para mañana, ni para todas las empresas igual, ni quitarles a todos los trabajadores el 3% del sueldo para el fondo. Tiene que ser paulatino.

–¿Qué planes piden hoy los ahorradores? Los tipos a cero y su impacto en los garantizados, ¿ahuyentan a los ahorradores? ¿La volatilidad de la renta variable da miedo?

–Estamos en un mercado desconocido. Hace unos años nos enteramos de que la renta fija podía subir y bajar y ahora nos enteramos de que puede no rentar. Ahora mismo, el riesgo ya no está en la renta variable.Esto cambiará y volverá a su ser, pero en este momento tenemos que gestionar lo que tenemos. La renta variable es positiva porque en el largo plazo aporta un rendimiento sí o sí, diversificando adecuadamente por países y sectores. Nuestro consejo es que entren en productos que puedan aportarles algo, siempre en función de su aversión al riesgo, su edad y teniendo presente el horizonte temporal hasta la jubilación.