El Norte de Castilla

Josef Ajram: «Me hice autónomo tras descubrir la regla de la felicidad, 8-8-8»

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Josef Ajram firma autógrafos antes de la conferencia. / GABRIEL VILLAMIL

  • El agente de Bolsa y deportista extremo hizo ante los clientes de EspañaDuero una defensa «de la especialización y de aprender a delegar»

Con su chupa de cuero, pantalones de pitillo y zapatillas deportivas, todo negro, Josef Ajram cogió el micrófono y se dirigió al abarrotado auditorio de EspañaDuero para compartir con los clientes de la entidad financiera «el secreto de la felicidad». Gestor de Bolsa, deportista de las especialidades más extremas y conferenciante de éxito, con los tatuajes asomando por el cuello de la camiseta, Ajram sedujo a los presentes con su habitual desparpajo y, una vez más, rompió moldes cuando se presentó a sí mismo no como nada de lo anterior, sino como «un autónomo».

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  • Conferencia del agente de Bolsa y deportista Josef Ajram en Valladolid

«La vida tiene fecha de caducidad –dijo para explicar por qué luce la leyenda ‘Carpe Diem’ a la altura de la nuez– y todos deberíamos entender que a lo máximo que podemos aspirar es a ser dueños de un tercio de ella». A continuación, narró cómo logró hacer realidad su primer sueño, vivir de la Bolsa, y también el segundo, aprender a disfrutar de la vida.

De padre sirio y madre española –«él es mi héroe, un verdadero emprendedor que dejó su país en los años 60 en busca de una vida mejor y para ser lo que siempre quiso, médico»–, Ajram se presentó como un mal estudiante, «con la excepción de las matemáticas y la educación física» (claro) capaz, sin embargo, de organizar con gran éxito los viajes de fin de curso. Dejó la carrera de Económicas poco después de ir a hablar con el decano para preguntarle cuándo iban a enseñarle por fin lo que era la Bolsa. «Eso no se enseña, eso es como un casino», le contestó.

También dejó la agencia de valores donde se inició en el mundo financiero cuando aprendió «el poder de la especialización», algo que definió como «clave» en su vida. «El equipo es mucho más que la suma de las individualidades –comentó– y me hice autónomo cuando descubrí que estaba trabajando 16 horas al día, durmiendo seis y viviendo dos. Me hice autónomo para gestionar mi tiempo, cuando descubrí la fórmula de la felicidad: 8-8-8».

Para el conferenciante, el principal error que cometen los trabajadores por cuenta propia es «no saber delegar». «A muchos, cuando ven crecer su negocio y las cosas les empiezan a ir bien, les cuesta confiar en la gente que trabaja con ellos, les cuesta formar un equipo. Muchos se sienten imprescindibles y eso es nefasto». Él –«hoy puedo estar en Valladolid porque mi equipo está trabajando en Barcelona»– tiene muy claro que «trabajando 16 horas al día no se puede ser eficiente».

«Hay que aprender cuándo hay que ser eficiente, cuándo hay que dar el 100%, y cuándo no es necesario. Y hay que aprender dónde están los eficientes para utilizarlos en tu provecho». Esta recomendación, sostuvo, «sirve tanto para los que salen a ligar, que deben evitar los lugares y momentos en que están rodeados de guapos (eficientes) y no tienen nada que hacer» y también para la inversión en Bolsa: «Mi equipo y yo lo damos todo por la mañana temprano, cuando los ‘guapos’ de Estados Unidos, donde se mueve cien veces más dinero que en la bolsa española, todavía están dormidos».