El Norte de Castilla

Castilla y León se sitúa como la región con mayor bajada de precios en el último año

  • Mientras cuatro comunidades tienen ya inflación positiva, la región sigue con -0,4% en tasa anual

Nada menos que 25 meses seguidos –desde julio de 2014– llevan cayendo los precios en Castilla y León. El perfil es semejante al del conjunto del país aunque no igual, ya que en España la inflación estuvo por encima de cero en junio y julio del año pasado. Este comportamiento del IPC parece que va remitiendo poco a poco y la tasa interanual ya no presenta los valores inferiores al -1% de la pasada primavera; pero mientras el índice nacional de los últimos doce meses se situó en agosto en el -0,1% y ya hay cuatro comunidades que han entrado en terreno positivo, Castilla y León marcó -0,4%, el dato más bajo del mapa autonómico.

Con los sueldos de los trabajadores que lograron sobrevivir a la crisis cuando menos congelados y los salarios de los nuevos incorporados al mercado laboral fuertemente devaluados, una bajada generalizada de precios aparece, a bote pronto, como una suerte de bendición para mantener el poder adquisitivo. Pero su prolongación en el tiempo se convierte en un arma de doble filo.

La deflación, definida por los clásicos como dos semestres consecutivos con inflación negativa y considerada como un peligro para la economía, ha pasado a ser un término que apenas se nombra ahora en España. Pero su lado oscuro no es algo que desaparezca solo por no mencionarlo.

En Castilla y León, todas las provincias presentan una variación de precios negativa tanto en la tasa anual como en la acumulada de los ocho primeros meses de 2016. En la interanual, las caídas más acusadas se dan en Ávila y Salamanca (-0,6%) y en Burgos (-0,5%). Valladolid, León y Zamora están en -0,3%;Palencia en -0,2% y Segovia y Soria en -0,1%, igual que la media nacional. En lo que va de año, las situación más llamativas se dan en Ávila (-1,4%);Salamanca y Zamora (-1,2%) y Burgos (-1%). Pero las nueve provincias se encuentran por debajo de la media del país, que es del -0,5%. Palencia está en -0,9%; y Valladolid y Segovia, en -0,7%.

Originariamente, el Banco Central Europeo (BCE) nació con el mandato prioritario de mantener la estabilidad de los precios (con una subida en el entorno del 2%) mediante la aplicación de una política monetaria de ajuste de los tipos de interés. En la actualidad, Mario Draghi solo está moderadamente preocupado por la deflación, ya que en la Eurozona las previsiones del IPC para este año están en el 0,3%, después de corregir en junio el 0,1% calculado en marzo.

Pero al igual que sucede con el desempleo, o el déficit, también en esto España va por su cuenta.

Suele decirse que el peligro de la deflación radica en lo difícil que resulta escapar una vez que se cae en ella. Que se crea un círculo vicioso en el que la bajada de precios hace que el consumidor posponga sus compras al ver que mañana será más barato que hoy;el descenso de la demanda hace que las empresas vean reducirse sus beneficios al tener que bajar los precios para conseguir ventas; y debido a ello llegan los recortes de costes de producción, con despido de empleados incluido; el aumento del paro hace que el consumo se desplome aún más y la pescadilla termine mordiéndose la cola.

Los precios, en términos de IPC general, llegaron a caer en Castilla y León un máximo del 1,8% en enero de 2015. En ese mismo mes, España marcó un suelo del 1,3%, una tasa que la comunidad autónoma todavía registraba en abril y mayo de 2016. El último dato de inflación, de agosto, fue del -0,4%en Castilla y León, el más bajo del país junto con La Rioja, mientra Navarra, Asturias, Cataluña y el País Vasco ya registraban valores positivos, del 0,3% la primera yel 0,1% las otras tres.

Pese a cuadruplicar la bajada nacional de precios, en agosto solo dos grupos presentaron valores negativos en Castilla y León: Vivienda, con -5,6% y Transporte, con -2%. El primero de ellos incluye alquileres; materiales y servicios para la conservación (fontanería, pintura, cristales, parqué...); consumo de agua; recogida de basuras; y electricidad, gas y otros combustibles. El transporte engloba automóviles, furgonetas, todoterrenos y otros medios destinados a la movilidad personal de los miembros del hogar, junto con los gastos de adquisición, matriculación, IVA, etc. de estos vehículos.

Pero si se desciende a un nivel de detalle más fino, el de los índices de subgrupos y rúbricas, surgen bajadas de precios más acusadas en capítulos, además, con gran repercusión en la cesta global. Por ejemplo es el caso de la electricidad, gas y otros combustibles, en los que Estadística informa de una bajada anual del 11,4%anual en Castilla y León; hoteles y otros alojamientos (-7,2%);equipos y soportes audiovisuales, fotográficos e informáticos (-6,3%); bienes y servicios relativos a los vehículos (-6,1%) y objetos recreativos (-4,1%). Estos incluyen tanto juegos y juguetes como equipos deportivos (desde pelotas a caravanas, equipos de submarinismo o gimnasio), floristerías, mascotas e instrumentos musicales, entre otros muchos.

También registran bajadas los electrodomésticos y reparaciones (-1,2%) o los servicios hospitalarios (-0,9%); y ya más moderadas las herramientas y los accesorios para casa y jardín (-0,6%);bienes y servicios para el cuidado personal (-0,6%); y artículos textiles para el hogar (-0,5%).

Por otro lado, pese a que el epígrafe de Alimentos muestra una subida anual del 1,7% en la región, dentro esconde llamativas bajadas de precios, como la de la carne de ave (-2,4%);de ovino (-2,2%);la leche (-2,2%);el azúcar (-1,3);los huevos (-1,1%) y el vacuno (-0,9%).

Los expertos vaticinan que de aquí a fin de año, la evolución del Índice de Precios de Consumo dependerá en gran medida de cómo se comporte la cotización del barril de petróleo en los mercados internacionales, así como la inflación armonizada europea. Si las previsiones de Draghi del 0,3% se cumplen, puede que también España siga la estela y llegue a fin de año en terreno positivo.

De hecho también la lista del INE recoge subidas, en algunos casos considerables. Es el caso de los vehículos; aunque el epígrafe transporte recoge bajada del 2%, este marca una subida del 4,5%, idéntica a la de los viajes organizado. Los seguros se han encarecido en Castilla y León el 3,5% en los últimos doce meses y las comunicaciones, el 2,7%. Más leves son las de muebles y otros enseres (1,2%); calzado y sus reparaciones (1%);servicios médicos, dentales y paramédicos no hospitalarios (0,9%) y la Enseñanza y los libros, prensa y papelería (0,8%).

Yen el capítulo de la alimentación, hasta el 18,5% más caras son hoy las patatas y sus preparados que hace un año. Las frutas frescas, el 7,9% y los aceites y grasas, el 5,2%. Mientras, el pescado fresco o congelado ha subido el 4,2%; los crustáceos, moluscos y preparados de pescado, el 3,9%;y las frutas en conserva y frutos secos, el 3,2%.