El Norte de Castilla

Las ayudas públicas se convierten en el motor de la economía de Castilla y León

Las ayudas públicas se convierten en el motor de la economía de Castilla y León

  • La Junta fue con 155 millones el segundo ejecutivo autonómico que más financiación asignó en 2015

  • La industria agroalimentaria recibió 168 millones, más que metalurgia y automoción juntas

Dijo la consejera de Economía y Hacienda, Pilar del Olmo, en la apertura del curso económico de Castilla y León que su departamento trabaja «para crear un marco más favorable para el ejercicio de la actividad empresarial con el objetivo de hacer una economía más competitiva» y que la Junta tiene «las puertas abiertas a todas las iniciativas para ayudar a que la comunidad sea mas próspera». Que ofrece suelo barato, trabaja por la reindustialización, apoya la salida a los mercados exteriores... Y tiene a disposición de las empresas la Lanzadera Financiera y todo tipo de líneas de subvenciones.

En efecto, Castilla y León se sitúa en los puestos de cabeza de las comunidades autónomas en lo que se refiere a ayudas públicas a las sociedades mercantiles. En términos absolutos, el año pasado ocupó el sexto lugar, pero en comparación relativa fue la región donde las subvenciones tuvieron más peso en relación a su Producto Interior Bruto, a bastante distancia de la segunda y muy por encima de la media.

Según se recoge en el Anuario de las Administraciones Públicas elaborado por el gabinete de estudios de Axesor de 2015, las empresas de Castilla y León recibieron una financiación equivalente al 0,45% de la producción total de la comunidad. En segundo lugar se situó Cantabria, que recibió el 0,35% en subvenciones y ayudas públicas sobre su producción bruta. La media nacional fue del 0,21% y la región que menor financiación recibió respecto a su PIB fue Baleares, con el 0,02%.

El año pasado, la financiación pública (el informe equipara subvenciones y ayudas públicas, si bien aclara que las primeras se refieren a «la financiación procedente del Estado o de algún organismo autonómico que se concede sin ningún tipo de contraprestación», mientras que las segundas son «una prestación dineraria que tiene que devolverse, aunque, generalmente, con unas condiciones mejores que las de mercado») ascendió en Castilla y León a 170,42 millones de euros, el 7,36% del total nacional, que ascendió a 2.315 millones. En el caso de la región, la cantidad es el 15,8% menor que la del ejercicio precedente, mientras que en el conjunto de España el retroceso fue de apenas el 1,9%.

La importancia de la agroalimentación

La mayor parte de las ayudas concedidas se aglutinó en torno a dos sectores, el de servicios, con 1.199,78 millones de euros (52% del total), y el de industria (35%), fundamentalmente manufacturera, con 817,56 millones de euros. En un análisis más detallado, fue la industria manufacturera, la que percibió un mayor volumen de ayudas, con 752,776 millones de euros, el 32,5% del total, prácticamente uno de cada tres euros destinados a sociedades mercantiles, que sin embargo implica un retroceso del 19,7% sobre 2014. En segundo lugar se encuentra la educación, que es uno de los que más creció (26%), con 259,13 millones. El tercer puesto fue para el sector de actividades comerciales, con 242,34 millones de euros y un descenso del 3%.

Dado el peso de la industria manufacturera, el estudio desagrega un nivel más este sector. La industria alimentaria recibe el 22% de la financiación pública que se dirige al sector industrial (168 millones de euros en 2015). Se trata de un sector «clave en la creación de empleo en España» y que presenta «una estructura atomizada, configurada en su mayoría por empresas de dimensión reducida». «Con la financiación que se otorga a estas empresas se pretende incrementar su tamaño para facilitar los procesos de internacionalización, innovación y mejora de la productividad».

Las industrias de fabricación de productos metálicos recibieron 73 millones, y el tercer lugar lo ocupan las empresas fabricantes de vehículos de motor, con 52 millones.

El sector donde más aumentaron los importes en comparación con el año anterior fue el de industrias extractivas, con un incremento del 191,9% hasta los 64,87 millones de euros, seguido de actividades sanitarias (alza del 120,6%, hasta 84,79 millones), y actividades inmobiliarias (53,2%, con 27,12 millones).