El Norte de Castilla

Cada viajero de los aeropuertos de la región cuesta al Estado 84 euros, siete más que hace un año

Los cuatro aeropuertos de la región le cuestan al Estado 84 euros por pasajero
  • Los cuatro aeródromos de Castilla y León sufrieron 24 millones de euros en pérdidas en 2014

La buena noticia es que, por segundo año consecutivo, los cuatro aeropuertos de Castilla y León registraron una reducción de pérdidas en su cuenta de resultados agregada. La mala es que no se debió a un aumento del número de viajeros, de vuelos, o de ingresos, sino al plan de recorte de gastos puesto en marcha por el Ministerio de Fomento a través del gestor aeroportuario, Aena. De hecho, si nos circunscribimos a la comunidad autónoma –que disfruta de cuatro aeródromos para nueve provincias que no llegan a sumar dos millones y medio de habitantes– este ‘exceso de pistas’, hizo que el coste por pasajero que hubo de soportar el Estado siguiese creciendo.

En el año 2011, Aena hubo de poner 49 euros por cada viajero que utilizó las instalaciones situadas en la región;un año más tarde, la cifra aumentó hasta los 70 euros;en 2013 fue de 76,6 euros y el año pasado, de 83,98 por pasajero. Es el resultado de dividir los 24,02 millones de euros en pérdidas que sufrieron los cuatro aeródromos por las 286.015 personas que transitaron por los aeropuertos de Valladolid, León, Salamanca y Burgos.

Las pérdidas económicas fueron el 3,8% menores que un año antes, mientras que la cifra de viajeros se situó en los niveles de 2003 y muy lejos de los 739.849 usuarios que llegaron a registrarse en 2007.

Esos casi 84 euros por pasajero admiten un amplio abanico de matices. Por ejemplo, se ven sustancialmente empeorados debido a las bajas cifras de los aeródromos de Burgos, León y Salamanca y al elevado coste de mantenimiento que requieren instalaciones como las de la capital vallisoletana o la deuda que arrastran las de la capital leonesa. No en vano, el coste que debe sufragar el Estado por cada viajero que pasa por el aeropuerto de Villanubla (29,6 euros), está muy lejos del que debe abonar por cada usuario del Virgen del Camino (306 euros).

Los costes de explotación de los cuatro aeropuertos de Castilla y León se situaron al cierre del año pasado en 20,55 millones de euros, mientras que los ingresos que generaron fueron más de seis veces menores, de 3,38 millones, según los datos de Aeropuertos Españoles y Navegación Aérea (Aena).

Desde el año 2013, las instalaciones de Burgos solo están operativas de 11:00 a 17:00 horas; las de León, de 09:30 a 21:00 horas; las de Salamanca, de 11:00 a 17:30 horas y las de Valladolid, de 08:30 a 21:15 horas.

Por otra parte, incluso el coste que se produce en el aeródromo leonés se convierte en calderilla si se compara con los más de 13.000 euros que le supuso a Aena cada pasajero que utilizó el aeropuerto de Huesca. La media del conjunto de la red de aeropuertos españoles se situó el año pasado en 10 euros. Los aeródromos menos onerosos en este sentido fueron los de Ibiza, Lanzarote, Palma de Mallorca y Tenerife Sur, con unos 6 euros por pasajero que se compensan con creces gracias al cobro de tasas aeroportuarias. Aena obtuvo el año pasado unos beneficios de 650 millones de euros.

Villanubla

Con sus 223.587 pasajeros, el aeropuerto vallisoletano concentró el año pasado casi cuatro veces más personas que los otros tres aeródromos juntos. Los 2,08 millones de euros de ingresos de explotación que generó, no obstante, palidecieron frente a los 7,13 millones que requirió mantener abiertas las instalaciones (dos millones de euros fueron destinados a gastos de personal).

Los 5,06 millones de euros en pérdidas se vieron agravados por la deuda financiera que arrastra, que asciende a otros 1,56 millones, lo que dio un total de 6,61 millones en negativo antes de impuestos. En la actualidad, desde el aeropuerto de Valladolid solo es posible volar a dos destinos: Barcelona y a Ibiza.

Virgen del Camino

Los 23.100 pasajeros (siete mil menos que un año antes) que utilizaron las instalaciones de León apenas generaron a Aena 560.000 euros de ingresos. Sus gastos, mientras, se elevaron a 5,16 millones. El resultado fueron unas pérdidas de explotación de 4,6 millones, a las que se sumaron los 2,47 millones de deuda financiera. Conclusión, 7,07 millones en pérdidas brutas, lo que sitúa el aeródromo leonés como el más ruinoso para el Estado de los cuatro que hay en la comunidad autónoma.

Hasta 306,1 euros por pasajero hubo de poner Aena para mantenerlo abierto. El dinero público que sostiene el aeródromo leonés, no obstante, no termina ahí. El mes pasado, el consorcio promovido por la Diputación licitó el último contrato de vuelos estivales, con un precio de licitación de 726.000 euros para las conexiones a Barcelona, Baleares y el Mediterráneo. Su objetivo, dijeron es «mejorar la movilidad de los leoneses» y situar León «como destino turístico dentro de la geografía nacional», informa Ical.

Villafría

Con 310.000 euros de ingresos en 2014, el aeropuerto de Burgos fue de la región el que menos aportó a la red del Estado. Su rendimiento no llegó a generar 850 euros al día. A cambio, mantenerlo operativo requirió unos gastos de explotación de 3,59 millones. Lo utilizaron 21.583 personas (unas 2.500 más que en 2013), lo que da como resultado un coste de 230,7 euros por viajero, ya que sus pérdidas brutas ascendieron a 4,98 millones. En la actualidad, al igual que sucede en León y Salamanca y a la espera de que llegue la temporada de verano, en el aeródromo burgalés de Villafría no despega ni aterriza ningún vuelo regular, según la información proporcionada por Aena.

Matacán

Los 17.745 usuarios que tuvo el año pasado el aeropuerto de Salamanca lo mantuvieron como el de menos tránsito de los cuatro de la comunidad autónoma aunque, eso sí, fueron dos mil viajeros más que en 2013. Las instalaciones de Matacán generaron unos ingresos de explotación de 430.000 euros, frente a los 4,67 millones que Aena se gastó en su mantenimiento.

A los 4,24 millones de pérdidas hubo que sumar 1,12 millones de resultado financiero negativo para llegar a unos números rojos antes de impuestos de 5,36 millones. El resultado es que los 302,1 euros que por cada pasajero hubo de aportar el Estado situó la pista salmantina como las segunda para el erario público más onerosa de la región.

Los cuatro aeropuertos de Castilla y León registraron el año pasado de forma conjunta 286.015 pasajeros, casi 40.000 menos que en 2013, lo que supone una caída del 12,24%.