Munar consquista el Open de El Espinar tras vencer a De Miñaur

Jaume Munar (i) y Álex de Miñaur, con sus trofeos. / Pedro Luis Merino
TENIS

El tenista mallorquín, formado en la escuela de Rafael Nadal, superó al jugador australiano en dos mangas

QUIQUE YUSTEEl Espinar

Hablar de la experiencia como un factor clave en un partido de tenis que disputaron dos chavales de 20 y 18 años puede parecer algo absurdo. No obstante, la mayor tranquilidad del mayor de los tenistas de los que ayer comparecieron en las pistas de tenis de El Espinar para luchar por el trofeo del Open Castilla y León fue uno de los aspectos clave para que Jaume Munar se alzase con el trofeo en poco más de una hora de juego (6-3 y 6-4),

El tenista mallorquín de 20 años saltó a la pista central con las ideas muy claras. Debía ser sólido con su servicio y tratar de incomodar el juego desde el fondo de la pista del jugador australiano, errático tanto en el saque como al resto. Munar, formado en la escuela de Rafael Nadal en Mallorca, se hizo con solvencia con el primer juego del partido para romper el servicio del ‘aussi’ inmediatamente después y llevar desde el principio la iniciativa en el set. De Miñaur intentaba entrar el partido con su agresivo juego desde el fondo de la pista, dejando detalles de su gran calidad y de su enorme potencial, pero cometiendo errores no forzados en momentos clave de la primera manga, en la que dispuso de una bola de break para devolver la igualdad al marcador que no supo aprovechar.

Jaume Munar se estira para intentar golpear una bola. / Pedro Luis Merino

Mientras el australiano con sangre española trataba de encontrar su mejor juego, Munar seguía fiel al suyo. Constancia, tranquilidad y contundencia para tratar de cerrar un set que pudo llevarse al resto si hubiera aprovechado una de las cuatro bolas de break de las que dispuso en el octavo juego del partido. No pudo hacerlo, pero sí al saque para cerrar la primera manga con un 6-3 a su favor.

El segundo set comenzó con un Álex de Miñaur todavía más agresivo desde el fondo de la pista, buscando constantemente las líneas alternando aciertos y fallos. El mallorquín esperaba tranquilo su oportunidad, disfrutando de una bola de break para ponerse 1-0 en la segunda manga que el jugador australiano supo salvar para llevarse el primer juego. Superada la primera situación adversa del segundo set, De Miñaur ganó confianza y dispuso de sus mejores minutos sobre la pista roja y blanca de El Espinar. Golpeaba la pelota con seguridad desde dentro la pista, moviendo a Munar de un lado a otro y sembrando las primeras dudas en el tenista mallorquín, que trataba de aguantar el arreón de su rival.

Lo logró durante unos minutos, pero en el cuarto juego Álex de Miñaur logró romper el saque al tenista balear para llevar, por primera vez en todo el choque, la iniciativa del encuentro. Las sensaciones eran diferentes a las del primer set. Munar se mostraba preocupado, que no nervioso, mientras De Miñaur hacía gala de esa chispa que ha enganchado a los aficionados espinariegos durante la última semana. Pero cuando parecía que el australiano lograba llevar el duelo a su terreno, volvieron a aparecer los fallos en su juego y la tranquilidad en el de Munar. Le devolvió el break al que fuera finalista el pasado año de Wimbledon en categoría júnior, asestándole un golpe casi definitivo a su moral.

Álex de Miñaur golpea de derechas una bola durante la final de este domingo. / Pedro Luis Merino

Deciden los detalles

Tras el break del mallorquín, encadenó otros tres juegos consecutivos (cuatro en total) para volver a tomar la iniciativa en el encuentro. Su confianza iba en aumento a medida que se acercaba a los momentos decisivos del choque, de los que salió victorioso con frecuencia. En ellos, Munar volvió a demostrar su solvencia en el servicio aprovechándose de los errores del ‘aussi’, que lograba en muchas ocasiones un buen desarrollo del punto pero fallando en la finalización. Los gestos de desesperación en el tenista australiano, necesitado de un ritmo más alto de juego, cada vez eran más visibles, aunque soñó de nuevo con la remontada cuando sacó adelante su saque y se puso 5-4 abajo. Pero Munar no estaba dispuesto a dejar escapar el título, y menos si lo tan cerca. No dio opciones a De Miñaur y se proclamó campeón de la trigésimo segunda edición del Open de El Espinar, emulando el triunfo que consiguió su paisano Rafael Nadal en 2003 y convirtiéndose en el tenista más joven que se alza con el trofeo elaborado en la Real Fábrica de Cristales desde que lo ganase Juan Martín del Potro en 2006. El próximo año tendrá la oportunidad de defender su título, aunque tendrá rivales que lucharán por arrebatárselo. El primero, De Miñaur, quien no se conforma con el subcampeonato.

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