Tenis

Crecer desde los Challenger

Final del Open de Tenis Villa de El Espinar en 2017. /Archivo
Final del Open de Tenis Villa de El Espinar en 2017. / Archivo

España contará con seis torneos Challenger, paso previo a los ATP, en 2018, lo que supone apoyar de manera directa a los tenistas españoles dándoles la oportunidad de sumar puntos sin tener que desplazarse al extranjero

MANUEL SÁNCHEZLONDRES

En unos tiempos en los que la fuga de cerebros y la marcha del talento español es uno de los mayores problemas de una población a la que la crisis económica ha obligado a buscarse la vida fuera de España, en el mundo del tenis, la Federación española (RFET) ha decidido adquirir tres torneos Challenger (situados por detrás de los ATP) con los que tanto los jóvenes como los veteranos podrán progresar en los rankings sin tener que salir de casa.

«Creo que era necesario esta iniciativa porque al final de donde empiezan a salir los jugadores es de los Futures y luego de los Challenger, el último paso a la ATP es jugar estos torneos. Es muy positivo que demos la oportunidad a los españoles. Creo que es prioritario», explica a Colpisa Pablo Andújar, de 32 años, con tres títulos en su palmarés y ubicado en estos momentos en el puesto 605 del ranking debido a una serie de lesiones que apenas le han permitido jugar en los últimos dos años.

La Federación ha comprado los torneos de Villena (Alicante), en la academia de Juan Carlos Ferrero, Manacor (Palma de Mallorca), en la academia de Rafael Nadal, y uno más del que aún no se conoce la ubicación.

El torneo de Villena se disputará entre el 1 y el 8 de abril y contará con una bolsa de premios de 50.000 dólares (40.600 euros); el de Manacor, entre el 27 de agosto y el 2 de septiembre, con un ‘prize money’ de 40.600 euros, y el tercero, se celebrará entre el 1 y el 7 de octubre, aumentando los premios hasta los 75.000 dólares (61.000 euros). Además, la RFET financia el de Casino Almiral en Marbella, entre el 25 y el 31 de marzo (40.600 euros). A estos cuatro torneos hay que sumar los ya existentes de El Espinar (Segovia), con una bolsa de premios de 100.000 dólares (81.000 euros), y la Copa Sevilla (40.600 euros).

«No solo es una ayuda para los jóvenes, sino para todos los jugadores españoles, porque pasar de dos a seis torneos significa que ya son cuatro más al año que, en vez de irnos fuera nos podemos quedar en casa», destaca Carlos Taberner, de 20 años, natural de Valencia y ubicado en el puesto 184 de la ATP. El vicepresidente de la RFET, Tomás Carbonell, va en el mismo hilo que los jugadores y asegura que «tener más Challenger ayuda a crear mas interés por el tenis en el lugar donde se hace».

Los viajes, el pago del vuelo al entrenador, la estancia durante la semana de competición (si el torneo no lo incluye) y la incertidumbre de no saber cuándo acabará la participación del tenista, con el consiguiente incremento del billete de vuelta, son solo algunos de los problemas económicos a los que los jugadores tienen que hacer frente. Todo ello se ve reducido si en lugar de viajar a Eslovaquia, por ejemplo, el torneo se celebra en España. «Sobre todo el tema económico. Para un chico de 18 años , que no sea de los mejores y no tenga contratos, se tiene que costear el viaje él solo. No es lo mismo tener que pagarte tú el viaje más el de tu entrenador, cuando es un viaje en coche, que cuando es en avión. La posibilidad de la cercanía te da la opción de jugar más torneos», relata Andújar.

El ejemplo de Italia

En la comparación con otros países mediterráneos como Italia, España sale perdiendo con claridad, ya que, entre enero y junio de este año, el país transalpino acumula nueve torneos Challenger, mientras que sumó 19 torneos en todo 2017. «Cuando yo empezaba y tenía 20 años jugaba mucho allí porque aquí no había», matiza Andújar.

Aunque esta cantidad de torneos no asegure una superestrella al nivel de Nadal, Italia cuenta con doce jugadores en el top 200 mundial, cuatro de ellos menores de 25 años. «Viene un camada de chavales italianos que juegan muy bien. Estoy seguro que los hay que gracias a esos torneos están empezando a despuntar. Pero si te fijas en el top 100 los españoles la mayoría superan los 30 años o están muy cerca y después del 100 al 200, hay pocos jóvenes. Necesitamos más jugadores de este tipo, con estos torneos les ayudas», asegura el jugador conquense.

De la misma opinión es Taberner, quien, a sus 20 años, comenzó a disputar Challenger el año pasado, y quien afirma que, al ir a países como Italia, los jugadores transalpinos le transmiten la importancia de tener torneos de esa categoría. «Por lo que tengo entendido, mucha gente se preguntaba que por qué no hacían más Challenger, pero la respuesta es fácil, no es barato hacer torneos de tenis, tienes que encontrar patrocinadores o que la Federación apueste por ellos», añade el valenciano.

«Tener más Challenger es algo que ya estaba en mente de todos antes de entrar en la Federación. Hacer torneos internacionales ayuda a que la gente se interese por el tenis y en el futuro estos torneos podrían crecer si se consigue el apoyo necesario», matiza Carbonell.

«Creo que ahora la Federación ha dicho: ‘Vamos a ayudarles económicamente porque vemos que otros países están organizando torneos y están sacando jugadores. Creo que pedir a una persona, a un club o a un patrocinador sacar adelante un torneo es más complicado, pero si tienes el apoyo de la federación pues a ti como privado no te cuesta tanto. Esa ayuda es primordial», sopesa Andújar, quien no duda en señalar a Valencia como lugar perfecto para ese Challenger aún sin ubicación en octubre. «Es una ciudad que se merece un Challenger como mínimo. Aunque adoptó el de Villena, que está a un hora de casa. Cuando estás en un torneo y duermes en casa, eso es muy especial», finaliza Andújar.

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