Análisis

Conchita Martínez, un año de gloria y otro de ausencias

La aragonesa consiguió el objetivo de subir a los equipos de Copa Federación y Copa Davis en 2016, pero las ausencias este año lastraron su capitanía.

MANUEL SÁNCHEZ

Hace menos de un año, todo marchaba viento en popa en la Federación Española de Tenis. Las polémicas del nombramiento de Gala León y las acusaciones de machismo a los jugadores españoles estaban olvidadas y 2017 se presentaba con los equipos de Copa Davis y Copa Federación en la élite mundial. Con Conchita Martínez renovada y los jugadores implicados, un nuevo ciclo para el tenis español parecía emerger. España debutaría ante un rival sencillo como Croacia (con muchas ausencias) y las chicas viajarían hasta Ostrava para chocar con las complicadas checas. Y como tantas veces, la felicidad duró lo que tardó en comenzar el primer partido.

España superó con apuros a Croacia y cayó con Serbia en la siguiente ronda. Ambas eliminatorias sin un Rafa Nadal que optó por cuidar sus rodillas y no forzar en superficies rápidas. Tampoco estuvo David Ferrer en ninguna de las dos eliminatorias, y fueron Pablo Carreño (ante Croacia y Serbia), Roberto Bautista (ante Croacia) y Marc López (presente en ambos cruces) los que dieron la cara, junto a otros actores invitados como Jaume Munar, Albert Ramos o Feliciano López.

La temprana y cruel eliminación en Belgrado suscitó la polémica sobre la falta de compromiso de Rafa Nadal y puso en el disparadero a Conchita, a la que precisamente se trajo por las continuas ausencias de los mejores tenistas españoles. A la postre, los resultados del balear en el circuito ATP avalaron su decisión, pero dejaron claro que la Copa Davis ya no es una prioridad.

Equipo de emergencias en Francia

Por su parte, las chicas tuvieron un debut muy complicado en Ostrava y cayeron ante las checas, lideradas por Karolina Pliskova. Garbiñe Muguruza sí participó y consiguió arañar un punto a las checas (unido a la intrascendente victoria en el dobles), pero su frustración fue palpable en la derrota ante Pliskova, cuando solo se apuntó cuatro juegos. La superioridad de las checas fue evidente y el equipo dirigido por Conchita Martínez se vio obligado a disputar el playoff de descenso. Ante Francia, y otra vez fuera de casa.

Y en ese escenario no estuvieron las mejores raquetas española. Un pabellón terrorífico, bañado por la tierra batida francesa y redondeado por las gargantas de miles de galos esperaba a Muguruza y Carla Suárez, pero ambas, aquejadas de problemas físicos, no fueron al encuentro. La papeleta quedó en manos de cuatro tenistas fuera del top 100 como Sara Sorribes, Silvia Soler Espinosa, María José Martínez y Olga Sáez. El resultado fue claro, 4-0 para las francesas lideradas por Kristina Mladenovic y España abocada al descenso. Tres días después, Muguruza volvió al circuito con derrota en Stuttgart.

Los dos varapalos pusieron en entredicho la capacidad de Conchita para traer a los mejores en ambos equipos y plantearon la duda de si estas competiciones son atractivas en un calendario que apenas da respiro a sus jugadores. Sobre todo, cuando la relación entre Muguruza y Conchita es impecable, en tanto que la aragonesa le acompañó como entrenadora durante el pasado Wimbledon.

El viaje de Conchita Martínez al frente de los dos equipos acaba con un sabor agridulce, tras dos derrotas que empañan todo el trabajo previo. La aragonesa consiguió los ascensos y unió a un tenis español que se desquebrajaba por motivos extradeportivos. La decisión de apartarla de las capitanías - lo que provocó el duro comunicado de la aragonesa contra la RFET-, abre un nuevo capítulo de incertidumbre en el que una vez más, hay más dudas que tenis.

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