Rugby

Eterno rivales, eterna igualdad

Imagen de uno de los últimos derbis entre el Quesos y El Salvador. /Gabriel Villamil
Imagen de uno de los últimos derbis entre el Quesos y El Salvador. / Gabriel Villamil

El Salvador ha conseguido un mayor fondo de armario para afrontar con garantías los derbis

Víctor Borda
VÍCTOR BORDAValladolid

Algo ha cambiado a orillas del Pisuerga. El VRACQuesos Entrepinares ha visto que el eterno rival se ha reforzado esta temporada con jugadores de nivel para plantar cara al dominio quesero de la temporada anterior –los azulones se llevaron la Liga–. Los chamizos tienen más fondo de armario que en campañas anteriores y eso puede ser clave para hacerse con el título de Copa como con el de Liga. Tanto Juan Carlos Pérez como Diego Merino han reconocido que ese reforzamiento de plantel ha traído una mayor igualdad sobre el papel. Solo sobre el papel, ya que el Quesos se ha hecho con el triunfo en los dos derbis disputados en la fase regular. De momento, le ha valido de poco al Chami, pero habrá que ver si obtiene resultados a partir del día 29 en Valencia.

La derrota del año pasado en la final de Liga contra el eterno rival se justificó en parte por las lesiones que sufrió el equipo chamizo en el tramo final de la competición. Los albinegros no tuvieron el concurso de tres jugadores importantes en su esquema como Alvarado, Carter y Zebango. Menos recambios para hacer frente a un Quesos que se presentó con toda la maquinaria engrasada. Por eso, en esta campaña, el club que preside Juan Carlos Martín 'Hansen' ha optado por ampliar la cantidad y la calidad de efectivos. Saben que ahora están más cerca del nivel del eterno rival.

En el VRACque lo ganó todo en la temporada 2014-15 se produjo un fenómeno importante. La llegada de los neozelandeses Woonton y Thompson provocó que el VRAC tuviese por primera vez la delantera más dominante de su historia. El juego dinámico 'made in Quesos' se solapó con una melé brutal y un empuje capaz de desarmar cualquier defensa. Esa variación trajo títulos. Prácticamente a la vez, el Chami también optó por un cambio de estilo. Su juego basado en la potencia y kilos de su delantera dejó pasó a la búsqueda de un juego más global, con un mayor peso de la tres cuartos. El viaje casi iniciático de Juan Carlos Pérez a Nueva Zelanda resultó clave para hallar una vía diferente. De la 'chamización' del Quesos a la 'quesificación' de El Salvador. Sus estilos, antaño casi antagónicos, se han acercado por el deseo de practicar un rugby total.

Poderío en delantera

Ambos conjuntos lucen dos delanteras potentes, con mucho kilos. Alberto Blanco, para los entendidos el mejor '3' español de la Liga Heineken, ha ayudado a dominar la melé durante los últimos tiempos. El Chami se ha reforzado esta temporada con un descomunal Alaga, otro '3', que supera los 140 kilos de peso. Choque de trenes.

En la delantera quesera sobresale Nathan Paila, un '8' determinante. Junto a él no hay que olvidarse de un poderoso Gavidi, un fajador como Basso y de Thompson, jugador que de momento ha hecho bueno el dicho de segundas partes nunca fueron buenas y al que se espera vuelva a reverdecer los laureles de hace tres temporadas. El fichaje de Casañas, que llegó para suplir la lesionado Horn, también se ha mostrado como un acierto. Con Sthor forma una segunda línea muy física y dura.

En el paquete de delanteros del Chami tampoco faltan jugadores de nivel. A Mamea se le ha buscado un recambio de garantías, el neozelandés Wainwright. Siguen de otras temporadas hombres como Foulds, Alvarado o Wozniak, a los que se suman nombres de la casa como Serrano, Marrón, González Altés, Gonzalo Núñez o Gerado de la Llana. Mucha solvencia y amplitud de jugadores.

Las dos delanteras son las mejores de la competición. El dominio de la melé volverá ser clave, lo mismo que de la touch. El Chami aprovecha muy bien el touch-maul. El Quesos tampoco se queda manco.

Ambos cuentan con pateadores avezados. Griffiths es el francontirador azulón, un seguro. Graaff, por parte albinegra, destaca por su capacidad para que el equipo coja aire cuando el quince de Juan Carlos Pérez se encuentra presionado. Quizá, visto los últimos derbis, bajo presión no ofrece hasta el momento la misma fiabilidad en las transformaciones que el pateador inglés.

Este año, el VRAC ha reforzado el puesto de medio melé con un jugador neozelandés, Chris Eaton. Su veteranía y su trayectoria le avalan como un efectivo determinante en las grandes citas.

En la tres cuartos, ambos conjunto cuentan con una abanico de buenas opciones. Por un lado, Bell, Casteglioni, Carrió, el mencionado Griffiths, Mateu, De la Lastra, Gimeno, Lemalu,... Por el otro, Nuu Junior, Carter, Alberto Díaz, Sánchez de la Rosa, Rust,... Mucha dinamita en las dos formaciones.

Esa igualdad se suele romper a la hora de las indisciplinas. En el último derbi, la profusión de las mismas le costó al Chami la segunda derrota de la temporada. Se miden dos buenas defensas y los errores se pueden pagar caros. Ambos equipos han igualado potencial y un derbi es un derbi, aunque sea a casi 600 kilómetros de casa. La Copa será para que el mejor sobrelleve el factor emocional. El Salvador ya lo hizo en la final de 2016 en Zorrilla.

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