Lo que ha cambiado

En cuatro días el rugby vallisoletano ha pasado de decidir una cosa, a la contraria. ¿Por qué?

Lo que ha cambiado
Eloy de la Pisa
ELOY DE LA PISA

Algo me he debido de perder en todo este asunto de la final de la Liga. O eso o es que soy mucho más torpe de lo que mis actos muestran habitualmente. Vamos a ver. ¿Qué ha cambiado de la semana pasada a esta para que lo que hace cuatro días era imposible (celebrar la final de la Liga en Zorrilla) sea ahora posible? Realmente nada, me temo, pero algo ha de haber. Tipos serios como son los que dirigen ambos clubes no pueden cambiar de criterio tan rápido.

¿Qué ha ocurrido, entonces? Así que la respuesta casi que emerge sola: el alcalde. Óscar Puente es el único factor distinto del día 3 de abril a hoy en día, y en consecuencia es lógico colegir que ha sido el que ha impuesto su criterio. Quería un nuevo partido en Zorrilla y lo ha hecho. Mérito tiene, desde luego. Lo que se argumentó en su día para desechar la opción de Zorrilla era coherente. Organizar a la vez una final de Liga en un estadio de fútbol y un Campeonato de España en otra instalación es algo muy complicado para clubes que no están profesionalizados y que dependen de la buena voluntad y del entusiasmo de sus socios y simpatizantes. Pero que se sepa el Campeonato de España de clubes no se ha suspendido y en su alocución Puente nada ha dicho de si habrá refuerzos de personal por parte del Ayuntamiento o más voluntarios o qué. Se va a empezar antes a trabajar, dice. Eso está bien, pero nada más, no soluciona nada, no descarga de trabajo a nadie. Más cuando la carga más pesada se va a producir en los días anteriores.

Todo este asunto no hace más que daño al rugby.

Primero porque no es serio que lo que era que no, sea que sí. Por arte de birlibirloque y porque el alcalde junta a las partes, los irresolubles problemas se convierten en balsa de aceite. ¿Volverá a ser que no si las previsiones de dentro de 10 días anuncian lluvia? ¿Y si la venta de entradas no va bien recularemos?

Segundo, porque jugar una final casi a la misma hora que la de la Liga de Campeones de fútbol solo puede restar eco mediático. ¿A nadie se le ha pasado por la cabeza disputar la final el 27 por la tarde? Es cierto que en ese caso los chavales que disputan el Campeonato de España no podrían acudir, pero tengo la impresión de que eso nunca sería, de verdad, un problema.

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