Rugby

Las aficiones del VRAC y El Salvador, listas para la final

Las aficiones del VRAC y El Salvador, listas para la final

Los seguidores de ambos clubes esperan un partido igualado, pero confían en que la victoria caiga del lado su equipo

V. BORDAValladolid

El manido 'Valladolid se divide en dos partes irreconciliables' será otra vez una realidad el próximo domingo. Queseros y chamizos velan ya armas a la espera de que se celebre un nuevo derbi. Son dos sentimientos distintos, amor a dos escudos rivales entre sí, pero tienen algo el común: plena confianza en que su equipo se llevará la Copa del Rey en el partido que acogerá el Ciutat de València. Los queseros creen que la Copa del Rey les debe una después de la derrota de hace dos años en Zorrilla. Los chamizos consideran que a la tercera va la vencida tras los dos derbis perdidos esta temporada. Todo huele a final en Valladolid. Unos llaman a la melé de manera machacona. Los otros gritan 'Quesos, Quesos' hasta la extenuación. Pero al final solo puede ganar uno, el que se pavoneará como dominador del oval vallisoletano hasta el próximo derbi, con muchas opciones de que este tenga lugar el último fin de semana de mayo con motivo de la final del 'play-off' liguero. Pase lo que pase el próximo domingo, ambas aficiones estarán orgullosos de sus chicos. Eso siempre.

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Para recoger las sensaciones de los aficionados, cuatro aficionados del VRAC y cuatro de El Salvador relatan sus sentimientos y deseos para un derbi que vale un título de Copa del Rey. Por el Quesos Entrepinares, dos parejas de seguidores, Luciano Seco, Paqui Pérez, Nacho Panedas y Nuria Lancharro. Por el Chami, cuatro integrantes de dos peñas, El Autobús y Blanco y Negro. Se trata de Chuchi Campos, Ana Plaza, Charo Gutiérrez y Fernando Zárate.

Luciano Seco lo tiene claro. «Veo un derbi muy igualado. Puede caer de un lado o de otro, dependiendo del día que tenga cada equipo y sobre todo de la concentración defensiva», asegura.

Nacho Panedas también lo ve parecido: «Existe mucha igualdad. Son dos plantillas muy completas y la concentración será básica. Que hayamos ganado los dos derbis de esta temporada está bien, pero en este partido se parte de cero».

Su mujer lo tiene más claro y afirma con rotundidad que «el Quesos va a ganar». «Estamos orgullosos de nuestros jugadores por estar presentes en otra final . Lo que resulta una faena para las dos aficiones es que el encuentro se vaya a disputar en Valencia por temas de despachos», relata Nuria.

Paqui Gutiérrez, por otra parte, también vaticina que la final de Copa se la va a llevar «el que salte al campo más concentrado. Que los nervios los dejen en casa».

En el bando albinegro, Fernando Zárate opina que el VRAC «llega muy fuerte a este partido, pero el Chami tiene mucho corazón. También es verdad que en el último derbi nos dieron para el pelo».

Chuchi Campos no cree que haber perdido los dos enfrentamientos que los dos equipos vallisoletanos han mantenido esta campaña sea algo significativo. «Ha sido una estrategia», bromea. «En el primero estuvimos ahí y en el segundo cometimos demasiadas indisciplinas. Con concentración y disciplina podemos vencer. Tenemos más banquillo que la pasada campaña, pero no es menos verdad que el VRAC solo ha perdido un partido durante la temporada. Katz y Griffiths, en los tiros a palos, seguro que volverán a ser determinantes».

Charo Gutiérrez, pareja de Pablo Pérez, delegado de la primera plantilla chamiza, se muestra convencida de repetir la hazaña de hace dos años en Zorrilla. «Es un partido difícil, pero ganable».

La derrota o la victoria acarrean situaciones muy diferentes en los aficionados. La alegría de ganar o las chanzas del seguidor rival. Luciano recuerda que hace dos temporadas, tras la derrota en Zorrilla, «nos tocó aguantarnos ante las bromas de amigos y vecinos. Pero no pasa nada. En el mundo del rugby no se discute».

«En esa final dimos la enhorabuena a la gente del Chami y nos tomamos algo con ellos. Hay buen rollo entre las aficiones, aunque luego cada uno defienda a muerte lo suyo. Te dan la matraca si pierdes, pero es lo que toca», comenta Nacho.

Desplazamiento o no

Ana Plaza, de la peña Blanco y Negro, considera que la diferencia de ganar o perder será «irse a la cama a las siete de la mañana o las siete y diez».

Estos aficionados chamizos sí irán a Valencia. Ana Plaza lo hará en AVE. Chuchi Campos en un vehículo alquilado junto a otros seis personas. Dormirán en Valencia. Con él viajan el padre del jugador Dani Marrón y la madre de Manu Serrano. Pero lo que tiene más mérito es lo de Charo. Saldrá de trabajar de su local, el Seamróg, a las tres de la mañana. Cogerá el coche con unos amigos para llegar al partido. Una vez finalice este, otros 550 kilómetros de vuelta. Lo que no se haga por el amor a unos colores...

En el caso de los cuatro seguidores del Quesos Entrepinares, estos no viajarán hasta la capital de la Comunidad Valenciana. «La gente parecía animada al principio, pero se han ido echando para atrás. Y mira que hemos viajado con el primer equipo. Estuvimos en las finales de Copa que se disputaron en Palencia o en Santander», explica Luciano. «La distancia es un problema», tercia Nacho. Ahora deberán decidir dónde ven el encuentro, pues su intención era acudir a la fiesta que se iba a organizar en la Acera Recoletos. Lo de Paqui será más complicado, ya que el día de partido estará en Berlín. Va a intentar hallar el modo para, al menos, poder seguirlo.

En el caso de estos aficionados del Quesos, que llevan más de una década como abonados al club de sus amores, entraron en contacto con el deporte del oval por medio de sus hijos, que jugaban en las categorías inferiores azulonas. Se engancharon al rugby. Paqui Gutiérrez recuerda que su hijo jugaba al fútbol. «No me gustaba por el barro y termina jugando al rugby ahora que todo los campos de fútbol suelen ser de hierba artificial», señala entre risas.

En el caso de Chuchi Campos, su amor por el equipo albinegro comenzó de chaval. «Jugué en El Salvador en 1970, con 11 años. Coincidí con gente como Víctor Acebes, Jacinto Marrón y otros nombres clásicos en el Chami. Desde que recuerdo soy socio del club».

Ana Plaza, por su lado, también conoció este deporte por medio de su hijo mediano. Este probó el rugby y «vimos que sus valores encajaban con los nuestros como familia. Lo importante es ganar, pero no de cualquier manera. En el rugby no vale todo».

Charo Gutiérrez explica que ella fue la que metió el gusanillo de deporte oval a Pablo Pérez. Fernando Zárate, por su parte, jugó de niño. Vivió en Inglaterra e Irlanda y allí veía mucho rugby. Cuando volvió a España, se sacó el título de entrenador y ahora imparte magisterio rugbístico en las categorías inferiores de El Salvador.

Ocho aficionados de una ciudad que ama el rugby por encima de todas las cosas. Que gane el mejor.

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