Análisis

McLaren y Honda: quien pierde, paga

Fernando Alonso, en Silverstone. /Efe
Fernando Alonso, en Silverstone. / Efe

Ambos están decididos a separarse, pero la cláusula de rescisión del contrato les puede salir muy caro · Alonso, a la espera para decidirse

DAVID SÁNCHEZ DE CASTRO

Cualquiera que haya vivido de manera directa o indirecta un divorcio, sabe lo costoso que es. Tanto en términos sentimentales, aunque sea amistoso, como en términos económicos, ambas partes suelen perder un poco. En el caso de McLaren y Honda, un matrimonio que se entiende todavía sólo por el contrato les vincula, ninguno de los dos quiere perder.

Si la escudería y el motorista no han confirmado su separación aún es porque cuesta mucho dinero. Nada de sentimentalismos, o de cuestiones más bucólicas. Ninguna de las dos partes se aguantan ya, y el problema de Fernando Alonso de este domingo en Silverstone no fue más que una gota que sigue horadando la roca, de las muchas que han ido rompiendo el grupo.

Como en cualquier relación contractual, sea del tipo que sea, quien lo rompe, paga. En la Fórmula 1 no es diferente, y no es una cantidad pequeña. McLaren quería anunciar este mismo fin de semana su independencia de Honda, pero no quieren que, además de ser los grandes perjudicados por el mal trabajo de sus aún socios, tengan que pagarles. En Honda, mientras, saben que el juego está a su favor: es McLaren quien tiene prisa por comenzar a desarrollar el coche de 2018.

En Sauber le han visto las orejas al lobo, y ya han filtrado a sus medios afines que no van a tener motores Honda el año que viene. No quieren ser los conejillos de Indias, ni el segundo plato de un gigante que venía con alardes de campeón y que se va a ir (otra vez) de la Fórmula 1 tarde o temprano, y de muy malas maneras. Ahora mismo tienen dos opciones: o irse durante el parón veraniego, o esperar a octubre, cuando ya no habrá tiempo material para que McLaren pueda obtener otro motor y se tengan que quedar con lo que ellos les suministren para 2018. Un divorcio a las malas, dicho de otra manera.

Mientras tanto, Fernando Alonso no sabe qué hacer. El piloto fue muy claro cuando acabó la carrera de Silverstone: la decisión es del equipo, él la apoyará, pero deben tomarla cuanto antes. Pocos mejor que el asturiano para saber los tiempos que necesitan las escuderías para desarrollar un coche en condiciones competitivas. Él tiene mucho que pensar: ¿debe esperar a que se resuelva la situación y renovar con McLaren? ¿Les va a comunicar que se va de la Fórmula 1 o a otro equipo de la actual parrilla? Viene un verano muy cargado.

Fotos

Vídeos