G.P. Austria

Alta tensión entre Sainz y Red Bull

Carlos Sainz. / Efe

Los jefes del equipo llaman al orden al piloto madrileño, que quiere buscar una salida de Toro Rosso

DAVID SÁNCHEZ DE CASTRO

El ‘síndrome Alguersuari’ es aquella enfermedad que suelen padecer algunos pilotos de la cantera de Red Bull que osan pedir una salida de la órbita del equipo. Si el afectado por esta extraña dolencia es un corredor español, puede darse por fastidiado. A Jaime Alguersuari, el piloto que da nombre a este recién inventado fenómeno, salir de la órbita del equipo que le dio la oportunidad de llegar a la Fórmula 1 le costó un éxodo y la inevitable desaparición en un yermo deportivo del que nunca se recuperó. Carlos Sainz está, ahora mismo, al filo de ese abismo.

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El piloto español osó decir públicamente que seguramente no iba a estar en 2018 en Toro Rosso, algo que por otro lado sería toda una sorpresa. Nunca en la historia del equipo de Faenza un corredor ha estado cuatro años consecutivos. Sainz, que se estrenó en 2015 en el equipo canterano de Red Bull, es consciente de que tiene mercado fuera y por eso quiere salir. Ya el año pasado estuvo cerca de un acuerdo con Renault, que le sigue de cerca, e incluso se le vinculó con Ferrari (más deseo que realidad) o Force India.

Pero Red Bull le ha cerrado la puerta de golpe y muy enfadado. Las palabras de Sainz han sentado muy mal tanto a Christian Horner, jefe de Red Bull, como a Helmut Marko, el comandante (en algunos círculos le llaman ‘Führer’, con las connotaciones que conlleva) de la estructura deportiva del equipo que otrora comandaba la Fórmula 1. El responsable del primer equipo de la compañía fue claro: «(Carlos) tiene contrato. Tenemos una cláusula de renovación con él para el año que viene y el siguiente. Estará de nuevo en un Toro Rosso el año que viene», dijo, y fue más allá. «Los contratos son claros. Hay que recordar que estos chicos han tenido una oportunidad en Fórmula 1 sólo porque Red Bull invirtió en ellos en las categorías inferiores. Es un poco deshonesto por su parte hacer esos comentarios, cuando se invierte tanto en estos chicos para darles la oportunidad. Sin Red Bull, no estaría sentado en un coche de Fórmula 1», zanjó al respecto.

Para el expiloto Marko, que en Austria ejerce además de anfitrión, la situación es incluso más clara: a Carlos Sainz se le han subido a la cabeza los elogios y se cree por encima de lo que está. «El contrato es cristalino, aquí decimos ‘no muerdas la mano que te da de comer’. Está un poco confuso. Ya ha cometido errores estúpidos y debería centrarse en su pilotaje, ya que en las últimas carreras Daniil Kvyat le ha superado. No he hablado con él todavía, así que igual hay un malentendido en el español, el inglés y el alemán», dijo, antes de apuntar directamente al entorno. «Quizá el padre (Carlos Sainz Cenamor, el bicampeón del mundo de rallies) está soñando demasiado. Está aquí, habla con todo el que quiera escucharle. Es una situación divertida», dijo, antes de negar cualquier interés o pregunta por parte de Ferrari.

Marko también resume en una frase la situación de los pilotos que manejan: «Hasta donde yo sé y desde que estoy en Red Bull, el piloto no decide lo que se hace con su contrato». Ese es el problema. Sainz se cree en posesión de su destino, pero cuando aceptó meterse en ‘casa Red Bull’, renunció voluntariamente a su libertad de movimiento. Sólo una hipotética salida de Max Verstappen o Daniel Ricciardo hacia otro sitio (ambos están en el punto de mira de Ferrari, en caso de que Kimi Räikkönen agote su ya de por sí bajo crédito en Maranello) abriría una puerta de Sainz en el equipo ‘grande’.

Ante el revuelo montado, Sainz intentó calmar los ánimos y acuso, cómo no, a la prensa de darle demasiado aire a la historia y ha jurado de nuevo fidelidad a la empresa que le paga las carreras. «Todo este tema es algo que tengo que discutir con ellos internamente. No hay ningún problema, muchos menos de los que creéis en la prensa. Se ha sacado de contexto. Lo que dije es muy lógico y es que soy piloto de Red Bull y que mi primera intención es ser piloto de Red Bull en 2018 y ser campeones con ellos», zanjó. No obstante, obras son amores y no buenas razones, así que habrá que ver si se frenan los contactos con Renault o realmente esta situación los aceleran.

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