El Norte de Castilla

FÓRMULA 1

Esperando a 2017 desesperadamente

Nico Rosberg (c) junto a Lewis Hamilton (d).
Nico Rosberg (c) junto a Lewis Hamilton (d). / AFP
  • La última carrera de 2016 cierra una etapa marcada por las críticas a la competición, que con los cambios en la próxima temporada pretende recuperar el espectáculo

La última cita del Mundial de la temporada 2016 de Fórmula 1 no sólo cerró un año más de competición, sino que supuso también el final de muchas etapas. La primera, y fundamental, la de Nico Rosberg: ya no será una promesa, sino que se ganó el número uno. No es baladí su éxito. Ahora podrá mirar a Lewis Hamilton de tú a tú, siempre que este invierno no se produzca el terremoto que se barrunta en Mercedes. La actitud desafiante del británico sentó muy mal en la escuadra germana y, aunque este lunes era día de resaca, se espera que en los próximos meses corran ríos de tinta refiriéndose a una posible salida del tricampeón Hamilton. Las dudas asaltan ahora al ‘paddock’. ¿Será capaz Mercedes de expulsar, como se prevé, al hombre que les ha liderado hasta esta temporada?

El regreso a los cuarteles de invierno del campeón Rosberg y el subcampeón Hamilton servirá para calmar las aguas, que acabaron ciertamente revueltas en Abu Dabi. No es nuevo que la amistad que les unía hace no tanto se ha convertido en rivalidad acérrima, pero ahora se han cambiado las tornas: a partir de marzo de 2017 el candidato será Hamilton y el defensor del título, Rosberg.

Antes de Australia 2017, para lo que quedan 115 días, se disputará una pretemporada más que interesante. Los cambios normativos y la introducción de los nuevos neumáticos Pirelli van a modificar el rostro de la Fórmula 1, hasta el punto de que, según se rumorea, la competición va a volver a ser el epítome perfecto de tecnología, pasión y espectáculo, algo que había perdido en las últimas campañas. Incluso los hay que especulan con una bajada monumental de los tiempos de la próxima temporada en todas las carreras, ya que se estima la mejora en hasta seis segundos en el caso de algunos circuitos.

Si bien Mercedes se espera que esté arriba, se augura (o más bien se desea) que otras escuderías se metan en la pomada. Red Bull, que ha acabado el año en línea ascendente, y Ferrari, que lo ha hecho en línea descendente, se plantean este invierno como uno de los más importantes de su historia, conscientes de que todo cambio normativo es una moneda al aire para cualquier equipo. Si saben tomar el camino correcto, conseguirán acabar con el reinado de Mercedes o, al menos, discutírselo. Si no, otra temporada a remolque y a intentar coger las migajas que dejen los favoritos.

La última carta de Alonso

Una de las grandes incógnitas es McLaren. Tras dos años desastrosos, especialmente el primero, la escuadra de Woking se presenta como una de las posibles sorpresas de cara al futuro. En medio del terremoto en los despachos, que ha acabado con la marcha de Ron Dennis y la llegada de Zak Brown, la creación del MP4-32 con el que pretenden regresar a lo más alto ha pasado a un segundo plano de la atención mediática. No obstante, nada más lejos de la realidad. Llevan trabajando en él desde verano, y sólo tienen un objetivo en mente: cazar a Mercedes. No esperan ganar desde el primer día, pero al menos sí volver a la parte alta de la tabla.

Si lo consiguen, el primero que se alegrará será Fernando Alonso. El asturiano finaliza contrato con McLaren en 2017, y ya ha hipotecado su futuro en función de lo que vea: si el nuevo coche va bien y se divierte en las carreras, se quedará. Si no, el Mundial de Resistencia le espera con los brazos abiertos. Alonso tendrá un nuevo compañero, quién sabe si rival, en Stoffel Vandoorne. El belga, considerado uno de los pilotos de más talento entre los jóvenes, ha pasado un 2016 en barbecho que, a excepción de la carrera en la que sustituyó al español, le ha obligado a mirar las pruebas de Fórmula 1 a través de una pantalla.

Hulkenberg a Renault, Ocon a Force India, Stroll a Williams, Magnussen a Haas… La parte de abajo de la parrilla también se ha movido, y en un año con tantos cambios, quién sabe si alguno de estos da el salto.