El Norte de Castilla

Mauro Forghieri charla con Jacky Ickx antes de un Gran Premio.
Mauro Forghieri charla con Jacky Ickx antes de un Gran Premio. / EL NORTE

fórmula 1

El ingeniero de Maranello

  • El nombre de Mauro Forghieri es indisociable con la leyenda de Ferrari

Mauro Forghieri. Sin este nombre quizás la historia de Ferrari habría sido otra y es que bajo su reinado el Cavallino obtuvo nada menos que diecisiete títulos mundiales. Bien, hay que explicar a los más jóvenes que en esta época los Ferrari competían tanto en la Fórmula 1 como en las carreras de Sport.

Forghieri, con solo 21 años y la carrera de ingeniero recién terminada entra en Ferrari donde su padre ya trabajaba. Y lo hace en una sala donde está rodeado de los despachos de tres leyendas de la ingeniería: Carlo Chitti, Vittorio Jano y Giotto Bizzarrini. Pesada carga que se hace aún más difícil cuando Enzo Ferrari licencia a todo este entorno y Forghieri se convierte en el responsable máximo. Su primer trabajo es poner a punto el GTO con Lorenzo Bandini como piloto probador.

Pero el nuevo ingeniero en jefe tiene ideas renovadoras y en la categoría de sport prototipos a partir del 246 SP con el pequeño motor Dino V6, él sueña en instalar un motor más potente de 12 cilindros en V en posición longitudinal posterior. A Ferrari no le gusta la idea pero se deja convencer por Mauro, no sin largas discusiones y da la luz verde: una nueva era gloriosa comienza con el 250P. Forghieri acapara títulos en sport prototipos, el último en 1972 con el formidable 312 PB, y sin olvidar el título de Europa de montaña con el 212 E en el año 1967.

En monoplazas logra su primera victoria en un gran premio con John Surtees en 1963, piloto que conquista el mundial un año después. A Mauro le gusta la forma minuciosa de trabajar que tiene el piloto británico, que logrará sumar a sus siete títulos en el mundial de motociclismo el de Campeón del Mundo de Pilotos de Fórmula 1 en 1964.

Mauro, con una imagen de estudiante tímido y aplicado con sus inconfundibles gafas, sin embargo se gana una fama de firmeza y de autoridad que nadie discute. ‘Il Commendatore’ está encantado con este joven ingeniero al que le han puesto el sobrenombre de Furia, por su carácter irascible.

En realidad tiene mucha responsabilidad y estar en dos frentes, mundial de Sport Prototipos y de Fórmula 1 no es nada fácil.

Era un especialista en motores, pero también ha de aprender las bases del diseño de chasis. Y a él se debe el chasis del 312 B1 al que muchos consideran como el Fórmula 1 más bello. E incluso él es quien, en el Gran Premio de Bélgica de 1968, introduce por vez primera los alerones en un Fórmula 1.

Pero su ingenio se desborda con los motores. Su obra maestra es el 3 litros y 12 cilindros boxer (a él le gusta que le llamen ‘flat’), ganador de nada menos que 37 grandes premios y un puñado de carreras de sport, entre 1970 y 1980.

Si bien hay periodos en que no trabaja en pista sino que es enviado a Maranello, su imagen elegante y sobria, inclinado sobre los coches mientras habla con sus pilotos, de nombres tan legendarios como Bandini, Amon, Ickx, Regazzoni, Scheckter, Lauda, Villeneuve, Arnoux o Pironi, es todo un clásico de los escenarios del mundial de F1 de hace más de treinta años.

Dicen que allí, en la pista, era feliz martirizando a partes iguales a pilotos, mecánicos y periodistas.

La tentación americana

Ford, que ha intentado hacerse con la marca de Maranello para ganar en Le Mans, tras ser rechazado por Ferrari intentará llevarse a su ingeniero a California, a las instalaciones de Shelby para desarrollar el futuro GT40, prometiéndole un salario considerable, automóviles, una casa, y un colegio para que lleve a sus hijos. Pero Mauro no quiere ni oír hablar de abandonar su país y sobre todo de traicionar la confianza de ‘Il Commendatorre.

Cuando Mauro deja el departamento de competición en el año 1984 sus coches han logrado en el Mundial de Fórmula 1 cincuenta y cuatro victorias, siete títulos de constructores y cuatro de pilotos.

Su sueldo no fue extraordinario, su vida dura, un bocadillo a mediodía y muchas horas de carretera en el Peugeot 404 familiar del equipo, de circuito en circuito.

La carrera de Mauro Forghieri continuaría en la Fórmula 1 tras abandonar Ferrari en 1987, vinculándose al proyecto de Lamborghini para quién creo otro doce cilindros, en este caso en V, pero nada fue igual.

Se cuenta que cuando Michael Schumacher llegó a Maranello en 1996 pidió probar aquel famoso propulsor en la pista de Fiorano. Y tras dar un montón de vueltas, al bajar del coche dijo: «Habría sido hermoso ser campeón del mundo con un motor como este»..

Todo un reconocimiento del piloto con más títulos de la historia de la Fórmula 1 hacia un ingeniero que marcó toda una época.