Cristina Gutiérrez: «Fue una heroicidad terminar el Dakar, pero solo pienso en volver»

Cristina Gutiérrez, al volante, en la primera jornada del último Dakar./Ernesto Arias-EFE
Cristina Gutiérrez, al volante, en la primera jornada del último Dakar. / Ernesto Arias-EFE

La piloto burgalesa ofreció hoy una charla en Arroyo de la Encomienda en la que relató su segunda experiencia en la carrera de coches más dura del mundo

J. A. Pardal
J. A. PARDALValladolid

La piloto burgalesa Cristina Gutiérrez volvió a demostrar el pasado mes su valía y su resistencia al volante logrando terminar por segunda vez el Rally Dakar, la prueba más dura del mundo del motor.

Una vez de vuelta en España, y tras recuperarse del tremendo esfuerzo, la competidora recuperará en pocos días su actividad normal que se basa en «entrenar por las mañanas y trabajar por las tardes» (en la clínica dental en la que realiza su labor profesional en Burgos). «Descansé mucho en el avión de vuelta de la carrera, pero al día siguiente ya tenía a mis pacientes esperándome en la clínica», afirmó durante la charla que ofreció en el Edificio de Soluciones Empresariales de la Junta de Castilla y León en Arroyo de la Encomienda de la mano de Itevelesa, uno de sus patrocinadores. Precisamente, su director general, Ignacio Arjona, quiso incidir en el «esfuerzo, la capacidad y el hacer bien las cosas que tiene Cristina» y aspiró a establecer un pararelismo con la actividad de la empresa, «en la que perseguimos esos mismos valores», aseveró.

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Cristina Gutiérrez relató decenas de anécdotas tras esta carrera en la que sufrió «más que el año pasado», pero en la que adelgazó menos. «Creo que cogí músculo, porque estuve cuatro días sin dirección asistida», afirmó entre risas en una conversación desenfadada en la que quitó hierro a la auténtica proeza que logró, tras un rally en el que sufrió muchos problemas mecánicos y que no terminaron más de la mitad de los participantes que tomaron la salida.

«En la categoría que hemos corrido realmente ha sido una heroicidad terminar porque ha sido un Dakar muy complicado. Pero, siempre queremos más y vamos a intentar evolucionar e ir con un coche mejorado», afirmó.

Cuatro días sin dormir

Uno de sus relatos que más impactó a todos los que siguieron la carrera fue la circunstancia de que se vio obligada a mantenerse despierta durante cuatro días, tras acumular varios problemas que le hicieron enlazar etapas sin descanso. «Empecé a perder visión panorámica, a ver poco y a tener la sensación de que había cosas que se acercaban a la pista», relató. «Lo que realmente ocurría es que empezaba a tener alucinaciones por la falta de sueño». Un problema que también experimentó su copiloto, Gabriel Moiset, «a veces me empezaba a hablar en catalán o, en medio del desierto, me decía que cogiera una rotonda».

Pese a todas estas vicisitudes, la corredora ya solo piensa en volver a la carrera, por lo que ya ha comenzado a reunirse con sus patrocinadores y tiene planeado un encuentro con los directivos de Mitsubishi «para ver qué piensan ellos». «Siempre se puede mejorar, pero el aspecto técnico ha ido bien y, deportivamente hablando, me he encontrado muy cómoda. Nos queda evolucionar y aprender todo lo que se pueda».

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