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Comienza el Dakar más duro de América

El coche de Carlos Sainz.
El coche de Carlos Sainz. / Jorge Adorno (Reuters)
  • Marc Coma se estrena como director deportivo de la prueba con cambios esenciales y un recorrido que pondrá aún más en jaque a los participantes

  • Carlos Sainz y Nani Roma en coches, y Joan Barreda en motos, las grandes bazas españolas para la victoria

Cuando Ettiene Lavigne, director del Dakar, le propuso al retirado Marc Coma seguir vinculado al raid que le había dado fama y prestigio mundial, el piloto español aceptó con una sonrisa retadora. El dirigente francés le pedía a Coma que, al ser un piloto que había disputado la prueba en tierras africanas y americanas, combinara ambas para recuperar la esencia de aventura y hacer real esa fama de ser la prueba más dura del mundo del motor. El cinco veces ganador del Touareg se tomó en serio su nuevo cometido y ha creado el que, para muchos, va a ser el Dakar más temible desde que abandonó tierras africanas.

Este lunes en Asunción comienza la edición número 39 de una prueba que aspira a recuperar "el espíritu del Dakar", en palabras de Coma. El catalán ha planteado un recorrido que les llevará desde la capital paraguaya hasta Buenos Aires, pasando antes por seis etapas en altura boliviana, que este año gana mucho más protagonismo. "Esta vez, solo podrá ganar el mejor, de eso estoy seguro. El más completo. No va a ganar el mejor coche (o moto), el mejor piloto, el mejor atleta, el mejor navegador, el mejor estratega: va a ganar el más completo, el que tenga un poquito, o un muchito, de todo eso", afirmaba, entre el aviso y la amenaza, Coma días antes de la prueba.

La navegación pasa a ser fundamental, mucho más que antes. No es una frase hecha, sino que es literal: la organización ha modificado el sistema de GPS. Antes cada paso de control (los 'Way Points Control') se detectaba a 800 metros y una flecha les indicaba la dirección para ir hasta el siguiente, por lo que los pilotos y copilotos tenían un ligero margen de error. Este año ese margen se limita este año a 300 metros, y no habrá una flecha en la pantalla del GPS, sino que será acústico. Además, si los pilotos se equivocan y quieren volver al punto de control anterior para reencontrarse con el camino correcto, ya no podrán hacerlo: ahora el GPS sólo guarda el último punto de control hasta un kilómetro. En resumen: los copilotos en coches y camiones no podrán tener ni un despiste, y los corredores en motos y quads deberán estar tan atentos o más a las irregularidades de la pista como a la pantalla de sus monturas.

Las 12 etapas, sobre 9.000 kilómetros (la mitad de ellos cronometrados), en tres países y una única de descanso, están pensadas para beneficiar a quienes sepan conjuntar todas las virtudes necesarias para conquistar un Dakar. Tras un 2016 en el que se criticó demasiado el apoyo al estilo de los pilotos con experiencia en el Mundial de Rallies, en este 2017 tendrá un poco de todo. La etapa maratón, la novena, entre La Paz y el ya mítico salar de Uyuni, será el cenit de una prueba que, si se cumplen las expectativas, marcará el devenir de los próximos años.

Sainz, Roma y Barreda: a la conquista del título

Los cambios normativos también han afectado a los propios vehículos. En coches, se han modificado los sistemas de admisión de los motores, en un intento de igualar las prestaciones entre las diferentes marcas. El 'dream team' de Peugeot (Sainz, Despres, Loeb y el vigente campeón, 'monsieur Dakar' Peterhansel) estrena el 3008 DKR con una pérdida de unos 20 CV con respecto a los Toyota, con Al Attiyah y Nani Roma como líderes, y los Mini, que este año tendrá a Hirvonen, el joven Al Rajhi o el local 'Orly' Terranova como candidatos. El motivo: el equipo francés tiene una brida más estrecha que sus rivales, por orden de la organización.

La armada española cuenta con una representación muy amplia: 23 representantes entre pilotos y copilotos de coches y camiones, 14 pilotos en motos, y uno en quads. Además, tres de ellas son mujeres: en cuatro ruedas estará Cristina Gutiérrez, y en dos, las ya clásicas Laia Sanz (que aspira a ganar este año, por fin, alguna etapa) y Rosa Romero.

El marido de Romero es uno de los grandes aspirantes a victoria. Nani Roma, en su cambio de Mini a Toyota, aspira a su segunda victoria en coches siempre que le dejen los 'leones' de Peugeot. Ahí estará un Carlos Sainz que a sus 54 años no se rinde al sueño de lograr un nuevo trofeo Touareg. El madrileño volverá a ser el Sainz protagonista de la familia, que para eso es el patriarca y la leyenda. hasta que su hijo, si puede, le dé respuesta en Fórmula 1. Sainz y Roma, rivales no enemigos pero tampoco amigos, son las grandes esperanzas españolas de victoria.

Las aspiraciones en motos pasan por Joan Barreda y 'la Roja' del Dakar. El valenciano 'Bang Bang' lleva ya varios años en las quinielas, pero siempre le ha pasado lo mismo: un único fallo en todo el raid le ha dejado sin opciones de victoria. El de Honda tendrá rivales de mucho peso, como el vigente campéon Toby Price, Stefan Svitko o Helder Rodrigues, ya habituales en las zonas altas de las clasificaciones.

Aparte de lo deportivo, el Dakar también servirá para conocer historias como la de Philippe Croizon (cuádruple amputado, sin brazos ni piernas), el español en silla de ruedas Isidre Esteve, cuyo Mitshubishi llevará un asiento especial que se podría exportar a los coches de calle, o el siempre alegre Albert Llovera, toda una inspiración para los deportistas (algunos españoles paralímpicos recibieron sus lecciones antes de viajar a Río 2016) y considerado uno de los grandes héroes del raid más duro del mundo.