Atletismo

Vuelve el bólido de Astudillo

Óscar Husillos celebra el récord de España del 4x400 en Londres. /John Sibley
Óscar Husillos celebra el récord de España del 4x400 en Londres. / John Sibley

Óscar Husillos afronta la temporada con ganas de confirmar su papel de promesa de la velocidad nacional

LÍA Z. LORENZO Palencia

Los 400 metros tienen un aura especial. La distancia máxima de la velocidad extiende el mito que silencia estadios y hace que se la conozca como la vuelta asesina, esa prueba que lleva a los atletas hasta el límite por culpa del temido ácido láctico. En ese terreno se mueve el palentino Óscar Husillos, uno de los velocistas más prometedores del panorama nacional, que ya ha vuelto a los entrenamientos y que ayer corrió el ‘Higuero Running festival’ para tomar contacto con la nueva temporada que arranca con retos muy interesantes.

Nacido en Astudillo hace 24 años, Husillos se ha desarrollado como atleta en los 200 metros, donde también destacó desde muy joven. Todos veían en él un velocista puro. Hasta el 19 de febrero de 2017, el día que nació una estrella. Era la quinta carrera de Husillos en los 400 y el palentino asombró al batir el récord de España en pista cubierta (45.92).

«El invierno pasado fue un tanto extraño porque en los Europeos de Belgrado no se incluyó la prueba de 200 metros y por eso decidimos preparar el 400. Sabía que llegaba en buenas condiciones a Salamanca, pero no esperaba correr tan rápido. Y mucho menos tenía en la cabeza que podía batir el récord de España», recuerda Óscar Husillos.

El palentino habla de ese día con una tranquilidad inusitada para un deportista tan joven. Porque Husillos pertenece a una nueva generación de atletas españoles que salen al tartán para disfrutar corriendo. Son un grupo en el que los velocistas empiezan a asomar sin complejos, conscientes de que deben ser ambiciosos sin presionarse demasiado en el tartán.

En ese ambiente ha crecido Husillos para llegar a correr esos 400 metros reservados solo para los elegidos. Porque para dar la vuelta al estadio hay que ser rápido como el viento y resistente como el grafeno. Una combinación que no es sencilla de encontrar.

«Igual a primera vista nadie se esperaba que pudiera hacer estos tiempos en 400 metros, pero mi entrenador y yo sí habíamos comentado la posibilidad de doblar la distancia desde el 200. El año pasado decidimos que íbamos a hacer la temporada en el 400 para acudir a los campeonatos nacionales y ver cómo me defendía», explica el atleta palentino antes de rememorar sus comienzos en el cross y el mediofondo. «Empecé en las carreras de fondo hasta que mi entrenador se dio cuenta que tenía una gran velocidad al ver que rompía a mis rivales en la última recta de un 1.500. Ese día nos planteamos que lo que estábamos entrenando no era lo adecuado para mis condiciones. Así que en un mes y poco cambiamos y terminé séptimo de España en los 200 metros».

Una cifra, 44.96

La historia de Óscar Husillos empieza de nuevo tras pasar del fondo al 200 y de ahí a los 400 metros. Ahora su vida va a girar en torno a cuatro número separados por un solo punto. 44.96, el récord nacional más antiguo que aún sigue en pie. Cayetano Cornet lo ostenta desde el verano de 1989 y, por el momento, el que más se ha acercado ha sido el canario Samuel García con su marca de 45.00 conseguida este pasado verano. Husillos busca ser el segundo español capaz de bajar de esos 45 segundos. Aunque cuando escucha nombrar los 44.96 se ríe y asegura que ese tiempo «está todavía muy lejos». Pero a los pocos minutos regresa sobre el tema para reconocer que esta temporada puede ser la de su consagración en la elite del atletismo.

«Al final de la pasada temporada realmente pensé que puedo tener el récord de España en las piernas. En la semifinal del Mundial de Londres sí creí que podía llegar a bajar de esos 45 segundos. Me encontraba bien y en los entrenamientos que había hecho antes sí que había rebajado esos 45 segundos. Luego tienes que encontrarte perfecto el día de la competición y ese día hice una gran marca (45.16), pero no fue suficiente. No batir el récord no supuso una decepción porque nadie pensaba que iba a poder hacer esos tiempos con tan poco entrenamiento», reconoce Husillos, que se pone serio cuando habla de sus objetivos.

Desde luego, el Mundial de Londres puso al atleta de Astudillo en el gran panorama internacional. Allí se convirtió en el segundo español en correr una semifinal de los 400 metros, y allí demostró que puede convertirse en el mejor velocista nacional de la historia. Palabras mayores. Aunque Husillos no quiere pensar en lo que fue y tampoco en lo que puede ser. Por ahora en su mente solo está en el presente.

«Un atleta prepara los Juegos durante todo el ciclo olímpico, que son cuatro años, y no puedes tener el mismo nivel de forma todas las temporada. En esta tenemos el Campeonato de Europa y los grandes mítines y voy a tratar de llegar bien a los momentos clave. Pero ya lo vimos este verano en Londres, donde no hubo grandes marcas. En general los atletas llegaron muy cansados tras los juegos de Río 2016», explica el de Astudillo, que tiene un objetivo claro entre ceja y ceja: el Campeonato de Europa de Berlín. «Estamos empezando a entrenar muy tranquilos, con las vistas puestas en la pista cubierta y seguir pensando en la gran cita que se celebrará en agosto en Berlín».

Allí Óscar Husillos va a tener dos frentes abiertos, el individual y el colectivo. Porque en Londres se vio al mejor equipo de 4x400 de la historia del atletismo español. Junto a Lucas Búa, Darwin Cheverry y Samuel García, Óscar Husillos batió el récord de España (3.00.65) para llevar al conjunto nacional hasta el quinto puesto de un mundial.

«Queremos pelear por una medalla en Berlín. Sabemos que si estamos al mismo nivel físico y mental que en Londres, el podio es posible. El grupo que tenemos es buenísimo y a solo nos queda llegar en el punto de forma perfecto. Los cuatro relevistas hemos hecho un gran grupo», reconoce el atleta palentino. Husillos nombra la obsesión de todo atleta, estar al 100% el día importante. Nunca antes, nunca después.

Una figura clave

«No es fácil estar en tu máximo el día de la competición. Hay que saber combinar las semanas de entrenamientos fuertes con semanas más suaves. Yo hago dos temporadas y tengo que estar en forma a finales de febrero o marzo y luego desde junio hasta finales de agosto. No es sencillo, pero por ahora siempre lo hemos llevado bien», asegura. No es la primera vez que Óscar Husillos utiliza el plural para hablar de su vida ligada al atletismo. En ese nosotros permanente aparece la figura de Luis Ángel Caballero, entrenador de Husillos desde juveniles.

«Luis Ángel es mi segundo padre porque paso mucho tiempo con él. Sabe cómo estoy solo con mirarme. Si no me encuentro bien lo vemos enseguida y adaptamos el entrenamiento. Sabemos cuándo tenemos que parar, cuando tenemos que apretar. Estamos coordinados a la perfección», relata un Husillos que se muestra muy esperanzado con lo que le espera en los próximos meses. «Los entrenamientos son duros y según van pasando los días, pesan, te encuentras cansado, fatigado mentalmente. Esta temporada tenemos que ajustar mucho para llegar en las condiciones perfectas a las citas importantes». Óscar Husillos parece tener marcado en rojo el Campeonato de Europa de Berlín. La capital alemana puede ver la consagración definitiva de un atleta que ha descubierto que puede codearse con los más grandes. Primero debe derribar el muro de los 45 segundos, después nadie sabe hasta donde puede llegar.

De Jesse Owens a Usain Bolt

El Estadio Olímpico de Berlín es lugar de peregrinación para los amantes del atletismo. Allí se celebrará en agosto de 2018 el Campeonato de Europa y allí fue donde Jesse Owens derribó el mito racial delante de toda la cúpula nazi, con Adolf Hitler en el palco, gracias a sus cuatro oros. En su pista azul, ya renovada, Usain Bolt saltó al tartán con el lema ‘Ich bin ein Berlino’-una adaptación del famoso ‘Yo soy un berlinés’ de John F. Kennedy- antes de destrozar sus propios récords en 100 y 200 metros. Con una historia en cada rincón, el estadio berlinés conserva su estructura primigenia y guarda un lugar de honor para las grandes estrellas que lo han pisado. En un fondo, junto al pebetero que se encendió por primera vez en 1936, se graban en piedra los nombres de todos aquellos que levantaron a los aficionados de los asientos. No hay lugar mejor para consagrarse y Óscar Husillos lo sabe. «Es un estadio antiguo, pero con la pista nueva ultra rápida, ese tartán azul donde Bolt batió tanto el récord de 100 como el de 200. Esperamos hacer cosas muy grandes allí, tanto a nivel nacional como a nivel europeo», anuncia el atleta palentino. Puede que las dos torres originales que presiden la entrada principal, y que combinan con la moderna cobertura, vean entrar a Husillos como una promesa y, luego, lo despidan consagrado a nivel europeo.

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