Natación sincronizada

Sincronizada a ritmo de Amaral

El equipo del Fabio Nelli con su entrenadora. / R. Otazo

La historia del Fabio Nelli se refleja en el nuevo videoclip del dúo. Las pupilas del club repiten visos de una vida ya vivida por sus entrenadoras

Irene Ruiz
IRENE RUIZ

«Era un reto» así describe Carmen Valle, en ‘Unas veces se gana y otras se pierde’, el nuevo videoclip de Amaral, el nacimiento del Club de Natación Sincronizada Fabio Nelli que fundó en 1987, junto a Ana Casado. Sin tener conocimientos de sincronizada, exclusivamente de natación y gimnasia rítmica, ambas se lanzaron a la piscina de un deporte puntero en Valladolid, que exige una buena base de natación, flexibilidad y mucho oído. Treinta años después de su creación, el club ve cómo sus jóvenes promesas repiten trozos de la vida de su entrenadora, medallista olímpica, y heredera de Carmen.

Laura López Valle se define como más que hermana, «una hija del Fabio Nelli» nacida, –«casi en el agua»–, un año después de la fundación del Club. Laura tuvo una carrera deportiva fundamentada en una media de cinco o seis horas de entrenamientos diarios. Los resultados acompañaron y con 16 años se marchó al centro de alto rendimiento deportivo de San Cugat en Barcelona, y de ahí a Pekín con 20 años. «Llegué a lo más alto en un ciclo muy corto de tiempo» afirma López. Vivió la mejor época, la escalada hasta la primera medalla olímpica de la historia de la sincronizada –la plata de Pekín en 2008–. «Formé parte de un equipo junto a mis ídolos, Gemma Mengual me saca 11 años».

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De burbuja a pregonera

La plata olímpica trajo a López Valle reconocimiento por parte de su ciudad, y eso que su retirada fue precoz, con 21 años. «Toqué techo con la medalla, aunque creo que podía haber llegado más lejos», reflexiona. Laura rehizo su vida, se instaló en Valladolid, y terminó su carrera de Magisterio. «Tomé la decisión de dejarlo porque no me sentía cómoda, y no me arrepiento, soy feliz trabajando en lo que más me gusta», afirma con un hilo de ilusión en sus ojos.

Huerta del Rey guarda un homenaje, en forma de cuadro de la medallista, que preside las piscinas.

«Aprendí a nadar allí, mi madre me llevaba a sus entrenamientos prácticamente todos los días». «Me hablaron de una foto a tamaño normal, el día que entré en la piscina y me encontré con esa pedazo de foto, me quedé impactada» reflexiona. Como ese «pedazo de cuadro» en Huerta, Laura es consciente de ser el buque insignia, el éxito del Fabio Nelli, y desea que alguna de sus pupilas alcancen el cielo que ella tocó en su día.

Como un cohete que explota sin volar, en 2009 López Valle se subió al balcón del Ayuntamiento como pregonera de las fiestas. Tras un largo resoplido afirma que pasó más nervios que en la final olímpica, –«lo digo de verdad» reitera–, aún mantiene esa angustia en su pecho cada vez que acude a ver las proclamas a la Plaza Mayor. «He sido la pregonera más jóven, con 21 años, creo que lo hice sin ser consciente realmente de lo que suponía», reflexiona. El cohete de la plata olímpica la llevó, junto a la selección, a ser burbuja de Freixenet por dos años. «Recuerdo que fue muy emotivo porque lo grabamos en Londres, y a la vez muy cansado, por cuestión de competición grabamos el anuncio en tres días, de intensivo». Y así, gracias a la entrevista ‘La génesis de la ‘sincro’’, la historia se repite nueve años después. Las actuales nadadoras del Fabio Nelli grabaron, en junio de este año, no una promoción, sino el videoclip de ‘Unas veces se gana y otras se pierde’ de Amaral. «Las chicas me preguntaban que qué iban a hacer, les dije que vivieran la experiencia, yo no quería contarlas nada», recuerda la medallista. «Fue una experiencia muy bonita, los cámaras se sorprendieron de lo rápido que filmaban las tomas, las chicas están acostumbradas a moverse rápido, por eso fue todo tan ágil» reflexiona la entrenadora. Y añade, «tenemos muchas ganas de conocer a Amaral», así, el 28 de octubre acudirán, invitadas por ellos, al último concierto de gira del dúo.

Las diez nadadoras protagonistas cuentan con un arsenal de anécdotas de la grabación, ‘los recuerdos no les han quedado tan borrosos’, como afirma el grupo maño en la canción. «¡Lo del buzo, contádlo!», anima una de ellas al resto del grupo. «Un cámara grabó la coreografía del subacuático y no aguantaba la respiración bajo el agua», afirma Vanessa Gómez. «Tuvimos que repetir el salto en tres segundos, pero solo dos personas, y además ponerle nuestras pesas porque no conseguía sumergirse», añade otra de ellas entre risas. Selena Gómez recuerda el momento en que les enseñaron una de las tomas filmadas en ‘slow motion’, –«encima yo estaba en primer plano» añade Marina–. «Nuestra entrenadora nos echó la bronca al ver lo lento que movíamos las piernas en un salto, y todas la respondimos al unísono que estaba a cámara lenta», finaliza Selena.

Ganar y perder en la 'sincro'

También recuerdan el momento en que vieron el resultado final. «Nosotras íbamos al Campeonato de España Infantil y nuestra entrenadora nos lo enseñó en su móvil», afirma María Macías. «Pero el resto lo vimos juntas», añade Selena. «A mí se me saltaban las lágrimas, pero nadie lo notó», recuerda Marina Urbán. «Pues a mí me impactó que la música fuera tan lenta porque solo grabamos movimientos rápidos», reflexiona Selena. Con una perfecta sincronización se van completando la una a la otra. Y al unísono, las diez protagonistas afirman sentirse muy representadas con ‘Unas veces se gana y otras se pierde’. «Refleja lo que nos pasa a nosotras, unas veces ganamos…», afirma Selena mientras sus compañeras asienten con la cabeza, «…y otras tantas perdemos, y lo que nos cuesta llegar», finaliza Marina levantando una oleada de risas.

La entrenadora y medallista olímpica recuerda, con el título de la canción, el momento en que deportivamente perdió. «Laura, tú puedes llegar». Su madre se ocupó de recordárselo todos los días durante dos meses, cuando se quedó fuera del preolímpico de Pekín.

Para recordar qué es para ellas la canción, las diez protagonistas, de entre 11 y 18 años, deciden responder por orden de categoría deportiva: de alevines a juveniles. Para Irene Zapico, el peor momento es, «cuando nos mandan hacer enteros –repetir la coreografía entera–», afirma entre las risas de sus compañeras. Lo mejor llegó cuando en un campeonato recibieron el bronce meses después por un error de cálculo. María prefiere empezar por los buenos, tiene muchos y se decanta por el momento en que fue llamada para la selección española infantil. El Fabio Nelli volvió a vivir una historia ya vivida, esta vez, Macías repite los pasos de Laura, ambas acudieron a la concentración, en Barcelona, una como nadadora, la otra cambió el roll, y fue entrenadora. Marina Urbán se decanta por contar el que para ellas es «el campeonato por excelencia», cuando en mayo, en Canarias, entrenando junto a Selena el dúo técnico, «la entrenadora se marchó porque no nos salía nada, y nos dejó solas en la piscina». El mejor momento, «son los viajes y los hoteles», afirma entre las risas de sus compañeras, y termina la más veterana, «lo mejor fue la medalla en el combo alevín, cuando solo llevaba dos años en la sincronizada». Muchas de las protagonistas comenzaron a hacer sincronizada en 2008, cuando Laura ganó la plata olímpica.

«¡Sabe mi nombre!»

Una vez finalizado el estribillo, Amaral encara la fase final de su canción con una esperanzadora frase. Laura López Valle y el Fabio Nelli aprendieron ‘a lamerse las heridas, renacer de sus cenizas y volver a comenzar’, esta vez para apostar por una causa futura, y enseñar todo lo aprendido a unas alumnas de ‘pupilas dilatadas’ dispuestas a absorber todas sus enseñanzas.

Marina recuerda el primer día que su entrenadora se dirigió a ella para pedirla un ejercicio, «llegué a casa y llorando de la emoción grité: mamá, me ha hablado una campeona olímpica que he visto por la tele, ¡y se sabe mi nombre!», afirma con la ilusión de un niño. Vanesa se siente afortunada de tenerla como entrenadora, «muchos equipos quieren seleccionarla, pero ella nunca duda y se queda en el nuestro». Selena se ve muy apoyada porque «ella ya ha vivido lo que estamos pasando nosotras». María añade que «en los campeonatos nos ayuda a lidiar con la tensión cuando no estás segura de tí misma».

Laura López enumera los objetivos que tiene su club este año a pesar de los cambios surgidos en el reglamento y el ascenso de categoría de las chicas. Aunque colgase el bañador hace ocho años, no renuncia a zambullirse con sus pupilas en un futuro, «a mi me encanta y creo que a ellas les gusta nadar conmigo», pero mantiene los pies en el suelo, «ya no es cuestión de ganas sino de tiempo, además no puedo permitirme el lujo de dejar a mis compañeras, Carmen Valle y Cristina Tasende, solas en el borde». Pero, «el que tuvo retuvo y quizá me anime cuando avancemos unos meses más en la temporada», afirma dejando caer una mínima posibilidad. La medallista en Pekín, y entrenadora en Valladolid, recoge el bolso donde guarda su recuerdo plateado más preciado. Tras asegurarse de que: Nerea García, Yessenia Lobato, Irene Zapico, Cecilia Juanicotena, Jimena Onrubia, Vanesa Gómez, María Macías, Aida Cordero, Selena Gómez y Marina Urbán se han portado bien durante la entrevista, echa un vistazo tras de sí y apaga las luces de la sala que da acceso a la piscina. Así como finaliza el clip de ‘Unas veces se gana y otras se pierde’. Y de nuevo, sin querer, la historia del CNS Fabio Nelli vuelve a repetirse, esta vez siguiendo el ritmo marcado por Amaral.

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