El rayo que cayó en La Albuera

La atleta Carolina García posa en los soportales del Azoguejo con el Acueducto de Segovia al fondo tras su vuelta del campeonato de Dinamarca.
La atleta Carolina García posa en los soportales del Azoguejo con el Acueducto de Segovia al fondo tras su vuelta del campeonato de Dinamarca. / Antonio Tanarro

La atleta Carolina García suma un año de éxitos deportivos «feliz y muy satisfecha»

Ó. SJ. H. Segovia

Nadie sabe si nació con el viento a favor o con él en contra. Tampoco sabe nadie por qué motivo Segovia resulta ser una cuna relativamente prolífica en lo que se refiere a figuras del mundo del deporte. Lo que sí parece cierto es que, si los atletas se hacen con la dedicación, también los hay que se forjan con el tiempo y en el tiempo. La pista es igual para todos, pero no todos son iguales en la pista. Carolina García (Segovia, 17 de enero de 1979) es de ese tipo de deportista, pero también de los otros; aquellos que despuntaban desde niños en los patios de la escuela y no solo con la edad o al abrigo de la coraza que es la experiencia.

Carolina García es un mundo, aunque pueda parecer que solo corre. Y, en el fondo, quizá parezca que solo corre porque lo hace rápido y bien. Después de un año de éxitos deportivos en el que ha subido al cajón en varias ocasiones y se ha colgado un número de medallas que ni todos los cuellos ni todas las espaldas pueden soportar, vuelve del Campeonato de Europa de atletismo para veteranos celebrado en Aarhus (Dinamarca) alegre y sorprendentemente activa. La tranquilidad no va con ella, aunque también dice tener su lado reposado y familiar. «No tengo ganas de descansar ahora», dice.

Carolina García habla casi tan rápido como recorre los 100 metros lisos, y ya es hablar. Una diferencia sí hay, es cierto, y es que lo hace de forma menos explosiva, más aleatoria –que no caótica–. Afirma sentirse «feliz y muy satisfecha» de la temporada que lleva y de la última cita en territorio danés, donde ha logrado tres oros en los 200, en los 400 vallas y en el 4x400 en la categoría de mayores de 35 años. «Me quedo con cómo he afrontado la competición, los nervios previos, la concentración, la ejecución», apunta.

Carolina García es como un rayo que cayó en La Albuera. Directa y a lo suyo, dejando marca. Así se lo dicen por ahí, según cuenta. Son ya varias las competiciones a las que llega y el cielo descarga. «¿Qué te pasa, que haces tantos rayos?», le gritan. A día de hoy, un cuarto de siglo después de empezar en esto del atletismo, no tiene un lugar fijo donde poner a buen recaudo sus metales. «Si te digo la verdad, no las tengo colgadas [las medallas]. Hemos estado quince años fuera de Segovia y andan cada una por su lado. Es una tarea pendiente que tengo».

En la última cita en Dinamarca se ha hecho con tres oros en 200, 400 vallas y 4x400

Carolina García se ve cómoda en la calle cuatro de la pista. En el centro, siempre. Le tiene tomada la medida a los 200, a los 400, a los relevos... Igual hay quien se pregunta cuándo se decidirá a coger la pértiga. Torbellino, energía. Por la cabeza, asegura, pasan muchas cosas en una prueba como las que afronta. «Antes salía a correr y ya está, pero desde que estoy entrenando con Manuel Carballo trabajamos todo, desde los primeros metros, la salida... Y me da tiempo a pensar de todo. Ahí tienes que mirar a la meta y hasta que no llegues no paras». Muchas carreras, en su opinión, se ganan o se pierden por la cabeza.

«A mí la prueba que más me gusta es el 200, pero este año me han sorprendido las vallas. Solo llevo tres semanas entrenando esta disciplina y eso que empecé con doce años. He vuelto a ellas 25 años después y me tienen muy ilusionada», señala. Su retorno a una de las pruebas con las que empezase en la niñez después de ser descubierta por casualidad por su entrenador le está suponiendo avances incluso en aquellas áreas en las que más dominio ha demostrado tener. «Las vallas te amplían la zancada y eso me ha permitido mejorar». Casi medio segundo menos en su mejor marca personal de veterana y a tan solo cinco décimas de segundo de su mejor marca personal absoluta. Sin duda, ha demostrado una buena forma.

Etapa 'de competición'

Reniega del mal tiempo que le ha hecho en Aarhus a pesar de los resultados. «Afrontar la competición de forma positiva cuando estás viendo la que está cayendo, con lluvia y viento, y mantener las marcas me hace estar muy contenta». A sus 38 años de edad, manifiesta estar «disfrutando más de la competiciónen sí, el calentamiento o la precompetición» que de las bondades de todos los lugares que su carrera deportiva le ha posibilitado conocer, entre los que se cuentan sitios tan dispares y lejanos como Australia, Corea del Sur –este mismo año–, Italia, Polonia o Hungría.

«También estoy disfrutando mucho de ver atletismo, un atletismo de mucha calidad. Ver gente con sus años, el nivel físico que tiene, cómo compiten... Lo disfruto mucho», continúa. Por eso mismo, dice estar en un momento diferente aunque focalizada en el atletismo puro. Su particular forma de relajación. «Ojalá el cuerpo aguante y pueda seguir por más tiempo porque veo a las mujeres con un cuerpo y un estilo de vida estupendo. Ver gente de ciertas edades que hace deporte y viaja... Creo que eso, aparte de darte muchos valores, te da una calidad de vida espectacular». Sin intenciones de dejarlo por el momento, el «disfrute» que experimenta y el gusto por cuidar de sí misma y dedicarse un tiempo es algo que le motiva para continuar en esto.

A sus 38 años, ha rebajado casi medio segundo su mejor marca de veterana

La visión cambia con el paso del tiempo; el éxito puede aumentar o rebajar la presión futura, y en su caso la rebaja. O ése es al menos el momento que atraviesa actualmente incluso a pesar de estar centrada de forma especial en competir. «He sabido cambiar el punto de vista en el sentido de que asumes que no tienes nada que perder. Si tiene que salir, saldrá y, si no, habrá que dar la enhorabuena porque aquí todas corremos y quien gana merecido lo tiene». Conoce la victoria –y no pocas veces– pero también sabe perder y felicitar cuando toca. «Esto al final está para ti y para que lo disfrutes. Es complicado cambiar esa mentalidad, pero es así».

Máster y reivindicativa

«En el atletismo máster me parece lógico que, a partir de cierta edad, se vuelva a competir por categorías. Todos tenemos nuestras responsabilidades de vida, con nuestra familia y nuestros trabajos», reivindica. Ella afirma que prefiere el viento en la espalda que de frente y no sabe si es más difícil encontrar una carrera completa con esa ‘ventaja’ o vivir del atletismo. «Vivir de esto es complicado», apunta. «En mi caso ha habido veces que tenía masajista y otras veces me lo tenía que pagar yo». Eso, sumado a la escasa visibilidad frente a otros deportes más mayoritarios o practicados, convierte el hecho de vivir del atletismo en una pretensión difícil en la actualidad.

«Segovia podría sacar mucho más partido en este deporte porque estratégicamente está muy bien situada. Podríamos tener un Centro de Alto Rendimiento y unas instalaciones cerradas», añade. Echa en falta más competiciones y, en definitiva, más movimiento en la ciudad dentro del atletismo. Con la vista ya puesta en los próximos eventos, el Campeonato de Europa de pista cubierta en Madrid (marzo de 2018) y el Campeonato del Mundo al aire libre en Málaga (septiembre de 2018), demuestra que no para.

«Es increíble cómo mis valores y mi disciplina están marcados por el deporte» CAROLINA GARCÍA

Referentes tiene algunos. La cuestión es si ella misma es una referencia para los más jóvenes. Sus apoyos, fundamentales para ella, son su marido, su entrenador y su familia. Sin ellos, dice, no conseguiría lo que ha conseguido hasta ahora, que no es poco. Si tuviese que destacar una sensación que le acompañe en todas y cada una de sus carreras es la libertad. Tal vez por eso haya vertebrado su día a día a partir de un hilo conductor que hoy es su presente. «Es increíble cómo el deporte te puede cambiar la vida, porque al final el atletismo ha dirigido mi vida. Mis valores y mi disciplina, todo viene marcado por el deporte», concluye.

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