Campeonato Nacional de Slalom de Sabero (León)

Dos hermanos de éxito sobre la piragua

Los hermanos David (izquierda) y Sergio Llorente posan con los metales del nacional. / El Norte

Orgullosos el uno del otro, los palistas segovianos consiguen clasificarse para dos de las competiciones más importantes de piragüismo

Ó. SJ. H. Segovia

Cada uno atiende la llamada desde un lugar, pero hace apenas unos días se encontraban juntos haciendo lo que mejor se les da. Son los hermanos David y Sergio Llorente, palistas del Club Río Eresma y dos de los deportistas segovianos con más proyección del momento. Ahora y desde hace ya un tiempo, pese a su juventud. Ambos lograron el pasado fin de semana en Sabero (León) el pase definitivo para dos de los campeonatos más esperados del mundo del piragüismo, el deporte que practican desde pequeños. Todo gracias a sus respectivas actuaciones en el nacional de Slalom allí celebrado. David logró clasificarse para el Campeonato de Europa Sub-23 en C1 y K1 y para el Campeonato del Mundo absoluto en K1. Su hermano Sergio, para el Campeonato de Europa junior de Alemania. El año que viene ya competirán el uno contra el otro, lo que dota de más interés todavía sus exitosas carreras deportivas.

El tiempo pone todo en su lugar y a los hermanos Llorente, por suerte para los deportes que sitúan al hombre sobre el agua, los puso temprano. «Todo empezó cuando mi hermano David [el mayor de los dos] se apuntó a escuelas deportivas en un pantano y después descubrió el club Río Eresma», cuenta Sergio. Unos dos años más tarde comenzó él, en parte por imitación y en parte por gusto. «Me llamó mucho la atención y al estar mi hermano compitiendo me gustó», afirma el menor del dúo, que asegura que el hecho de que «fuese un deporte diferente» también influyó en su decisión de comenzar a practicarlo. Palazuelos de Eresma, la localidad de la que ambos proceden, se lo agradece, aunque es algo mutuo. Y es que ellos, de alguna forma, también deben algo al lugar donde empezaron como palistas, con el río cerca y el entorno idóneo para formarse.

El futuro dirá si la familia se divide en apoyos a uno u otro desde el año que viene, cuando empiecen a competir juntos. «No descarto luchar algún día por una medalla con mi hermano», dice David. No obstante, por ahora el horizonte es otro radicalmente distinto. «En el Campeonato de Europa no conozco el río y mi objetivo allí por ahora es hacer final, aunque puede que también quedar cerca de las medallas. En el Campeonato del Mundo es mi primera vez, así que no sé cuál puede ser el resultado», analiza David de cara a sus futuros compromisos. Tras colgarse los metales que le han valido el pase, la vista está puesta en los siguientes retos. Quizá sea lo que distingue a los grandes. Su hermano Sergio, más de lo mismo. Ve el europeo como algo factible, aunque tendrá que luchar. «Creo que puedo hacerlo, salvo que fallen los nervios o la presión. En España hay un nivel alto, con pocas plazas y más gente, así que la preparación es buena», apunta con madurez.

Felices

Cada cual en su categoría, cada cual en su ‘montura’, pero los dos a una cuando se trata de reconocer los méritos propios y ajenos. Sergio, que «llevaba tiempo entrenando en León» para el nacional disputado y en el que logró la plata en K-1 junior, asegura estar «muy feliz» por el éxito pero lo está más todavía por su hermano. «Estoy muy contento por él, se lo ha currado bastante. Llevaba tres meses compitiendo por Europa y se lo merece». El rendimiento de David, que finalizó subcampeón de España absoluto en C1 y se colgó el bronce en K1, habla por él incluso mejor que él mismo. «Eran los objetivos marcados desde octubre, sobre todo en kayak», apunta el mayor; «estoy muy contento, pero para mí y para mi familia lo más gratificante es el resultado de Sergio. Mi padre y yo nos emocionamos mucho porque no era fácil lo que hizo», indica con orgullo.

Como toda competición o evento que se precie, el nacional de slalom de Sabero dejó momentos para el recuerdo, también –y de forma especial– para los protagonistas. «Yo destacaría la clasificación y el hecho de que mi hermano y yo hemos rendido al máximo, además de que fuese en León, donde vivo desde hace dos años». Sergio le ve claro: de no ser por la «presión», campeonato de diez. David, por su parte, resalta el «intercambio de emociones» que supone. «Ha habido nervios, dudas, intriga, emoción, alegría, euforia y hasta rabia en esa última bajada».

Después de un triunfo siempre hay agradecimientos. En su caso, además de lo agradecidos que deben de estar con sus propios brazos y de las evidentes muestras de cariño que tienen el uno con el otro, también hay buenas palabras para el que es su club desde hace años. Los hermanos Llorente aprecian el grupo por y para el que compiten, formado por cuatro deportistas (ellos dos junto a David Burgos y Darío Cuesta, que también estuvieron en León). «Es un club muy pequeño y estamos todos en la élite», remarca David. «Creo que estarán orgullosos de los cuatro», apostilla Sergio.

Fotos

Vídeos