España entra en el olimpo del trail running en Penyagolosa

España entra en el olimpo del trail running en Penyagolosa
Diego de la Iglesia / TrailCYL

El burgalés Luis Alberto Hernando alcanza en Castellón su triple título mundial consecutivo en un hito de este deporte

JUAN J. LÓPEZCastellón

Luis Alberto Hernando cruzó la meta de Santuario de Sant Joan de Penyagolosa al ritmo del 'No nos podrán parar' de los Celtas Cortos. El corredor burgalés, con la archiconocida sintonía de la mítica banda vallisoletana, se proclamó por tercera vez consecutiva campeón del mundo, un hito a la altura de muy pocos deportistas, pero por suerte muy extendido en figuras nacionales de los llamados deportes 'minoritarios' -véase Carolina Martín, Mireia Belmonte, Javi Gómez Noya o Javier Fernández-.

La gesta de Hernando, 'minoritaria' o no, se engrandece todavía más por el hecho de que con su carrera -y la de sus compañeros- contribuyó a otorgar a España el Campeonato del Mundo de Trail Running, en su primera edición en 'casa', en la Penyagolosa Trails de Castellón.

El castellano y leonés tiró «de estrategia» para, sin esconderse, dejar que fuesen otros los que liderasen la carrera de 85 kilómetros y 10.000 metros de desnivel acumulado. Otros, como el estadounidense Zach Miller, máximo rival a priori del burgalés en la prueba, y que, fiel a su estilo, optó por lanzarse desde lejos «hasta donde las piernas llegasen». En este caso fueron hasta el kilómetro 62, en Vistabella, y en esa parte final marcada en rojo por los participantes como decisiva.

Era el momento de ponerse en la piel «del pelegrins», y emprender ese camino tradicional y simbólico de la cultura local para llegar hasta el santuario de Sant Joan de Penyagolosa, situado en el Parque Natural del mismo nombre. Fue en este punto donde Luis Alberto dio caza a Miller y, no sabemos si cual peregrino entonó alguna oración, pero lo cierto es que su rezo -o, más bien, su clase- terminaron por llevarle hasta la triple corona mundial en la meta de Penyagolosa.

Pese a su tercer entorchado, el burgalés no lo tuvo fácil, y llegó sin aliento, eso sí por debajo de las nueve horas (8:38:35), mientras por detrás el canario Crístofer Clemente recortaba distancia hasta llegar a la meta con una sonrisa y la sensación de que el peregrinar podría haber sido un poco más largo, para quién sabe... Sin embargo, el tira y afloja entre el castellano y leonés y el de la isla de La Gomera, ya se repitió en Italia en 2017, con idéntico resultado, y la misma sensación de «y si...».

El tercer puesto fue para el corredor británico Thomas Evans, que siempre se mantuvo en los puestos de cabeza, y que también llegó a la meta por debajo de las nueve horas (8:49:35).

Fueron los abanderados de una selección española, a la que no le tembló la presión de correr en casa, y que con Hernando y Clemente pusieron cuesta arriba la clasificación para británicos, franceses y estadounidenses. Y eso que para adjudicarse el trofeo el leonés Pablo Villa, vigente campeón de España, tuvo que llegar al borde del colapso para puntuar como tercer corredor en el décimo segundo puesto.

Sus compañeros, el asturiano Juanjo Somohano, en una gran carrera; o el canario Efrén Segundo, también demostraron el excelente nivel del trail running español.

En el equipo, cabe destacar el papel del extremeño Pablo Villalobos, quien realizó una gran primera parte de Mundial, y solo a partir de Vistabella dio muestras de debilidad. Peor lo pasó el zamorano Santiago Mezquita, quien tuvo que retirarse, sobre el kilómetro 50, después de padecer problemas durante casi toda la carrera.

Ragna Debats se cuela en la fiesta de Laia Cañes

Y si Luis Alberto Hernando concentró buena parte de la atención en el Mundial de Trail Running, en féminas, la castellonense Laia Cañes acaparó casi todos los vítores de su público, en una carrera en la que Castellón demostró que vive las carreras por montaña, con numeroso público durante el recorrido y cientos de voluntarios y operarios en el trazado.

Diego de la Iglesia / TrailCYL

«Ha sido un subidón. No tengo palabras para describir como me siento, porque en cada sitio por el que he pasado solo he recibido cariño», afirmó Cañes, quien llegó en segunda posición a la meta, solo por detrás de una intratable Ragna Debats.

La holandesa afincada en España fue la mejor sin contemplaciones en Penyagolosa, y llegó a la meta con un tiempo de nueve horas y cincuenta y cinco minutos (9:55:00). Cañes, de menos a más y sin acusar la presión de correr ante su público y como una de las claras favoritas, fue superando rivales y compañeras -como en el caso de la cántabra Azara García, quien se tuvo que retirar- o de las francesas Claire Mougel o Adeline Roche.

Explosión de cariño en la meta para su 'peregrina', quien además de su subcampeonato del mundo suma un billete para el próximo Mundial, que se celebrará en Trilhos dos Abutres en Portugal en 2019, al igual que en el caso de Hernando y Clemente.

El podio femenino lo completó Claire Mougel, a toda velocidad desde Vistabella; y a un ritmo, que pese al apretón de la manchega Gemma Arenas o la vasca Maite Maiora, fue inalcanzable.

Aún así, el premio para Arenas, Maiora, Cañes o Mónica Vives, quien llegó con casi doce horas a la meta; o de Teresa Nimes -por encima de las doce horas-; o de la retirada Azara García, fue que consiguieron el título mundial por selecciones. Un premio al esfuerzo y al peregrinaje de una selección, que entró en el olimpo del deporte español al son de 'No nos podrán parar' como colofón a un concierto para el recuerdo.

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