Polideportivo

Destreza y habilidad sobre la bicicleta

Antonio Fraile, durante una anterior exhibición. / M. J. M.

Antonio Fraile es, pese a su juventud, una de las referencias en la espectacular modalidad de Trial Bici

M. J. MARTÍNValsaín

Dicen que de casta le viene al galgo. Es una forma de expresar que los hijos heredan las cualidades de sus padres. José Antonio Fraile, en casa, y con sus primeros pasos, vio como su padre pedaleaba más que andaba. Ahí empezó su pasión por la bicicleta, una pasión que inculcó a su hijo Antonio, una pasión que practica y con la que entrena a su hijo Antonio desde hace diez años, y que como deporte lo ha incluido en su trayectoria profesional.

José Antonio Fraile cuenta que su hijo Antonio ha sido y es «un enamorado del deporte y de la bicicleta. Siempre quería y quería más», recuerda con cariño al comentar cómo fueron los comienzos de su hijo en una difícil y espectacular modalidad que entraña pericia en su práctica, y que el Trial Bici.

«Comenzó muy pronto; tenía tres años cuando directamente empezó a montar en bici sin ruedines. Con cinco años, en una prueba de trial de la Comunidad de Madrid, empezó a decantarse por el trial. Al no poder superar una parte de la carrera (una trialera de piedras) decidió entonces que su bici la cambiaba por una bicicleta de trial y su deporte favorito a partir de entonces es el Trial Bici».

Hace ya cinco años que participa en la alta competición, logrando destacados resultados tanto regionales (Castilla y León) como nacionales (campeonatos de España, Copa de España) e internacionales (mundiales, destacando esa quinta posición en su grupo en la Copa del Mundo en Albertville (Francia) el pasado mes de agosto;su primera Copa del Mundo. «El espíritu deportivo te lleva a la competición y es ahí donde uno aprende verdaderamente, compitiendo», valoró José Antonio Fraile a la hora de decidir empezar con algo tan duro donde uno aprende a forjarse mental y físicamente para llevarlo al campo de la competición. El mensaje es claro. «A los jóvenes hay que decirles que vivir bien es importante. Pero esa vida hay que ganarla. El esfuerzo, la dificultad, la adversidad es la que nos enseña. Amar el deporte y constancia». Valores que ha transmitido a su hijo.

Lo especial que tiene este mundo «es ver el progreso día a día». Es la opinión de Antonio Fraile. Joven, pero sensato. Sabe que su vida ha cambiado «porque dedico al entrenamiento más horas, lo he incorporado a mi vida y aunque salgo algo menos con mis amigos, salgo», añadió con una sonrisa.

Cuida su alimentación; «procuro no comer más de lo justo, sin engordar, pues no es lo mismo subir 60 kilos que 70» y compagina la bicicleta con sus estudios. Dedica dos horas diarias para entrenar, y una hora y media o dos para estudiar y en situaciones especiales de exámenes, vuelco más horas al estudio» y asegura que no ha tenido momentos que le hayan hecho pensar en abandonar; ni con alguna que otra caída. «No he llegado nunca a la desmotivación. Tengo la constancia como máxima».

¿Y qué es lo primero que siente cuando corona un éxito, emoción o satisfacción? «Gracias al esfuerzo realizado, satisfacción y sobretodo motivación. Te emociona ver cuando terminas absolutamente sin ningún error, agotado, y encima la euforia de haberlo hecho, y también supongo ver que queda el disfrutar de todo, de los compañeros, de la hazaña... Solo la emoción al final cuando ya has acabado;durante la prueba aparcas el sentimiento, porque si no, no podría ser de otra forma. A la par siempre, de compañerismo y templanza... Básicamente la experiencia que me ha dado el practicar este deporte, la formación que he tenido desde niño ha servido para sacar esas fuerzas necesarias, sobre todo en situaciones críticas, saber que si quieres eres capaz de subir y bajar cuando estás en un momento delicado; eso por un lado. Y por otro, a la hora de ascender, mi personalidad, mi capacidad de sufrimiento, son muchas cosas que hacen que siga disfrutando plenamente de lo que hago y de lo que quiero realizar. Y tú mismo te das cuenta dónde radica el peligro, donde puede haber una caída , y debes prever las cosas», comentó.

«Me anima y me alienta mucho (lo que más) los ánimos de mi padre al lado», apunta sin atisbo de duda. Y su padre, con toda la emoción que puede contener en sus ojos sigue acompañándole siempre, al lado, como él quiere. Por lo bonito de esa experiencia del principio en participar y montar en bicicleta hace que se mantenga en pie en uno de los pilares más grandes de la vida.

Antonio Fraile, a sus quince años de edad, mostró su destreza, habilidad y entusiasmo con su bicicleta de aluminio de 7 kilos de peso en las pasadas fiestas patronales de su pueblo natal en Valsaín . Un escenario con el mejor marco para salir un deportista de elite. En su familia ha habido ases del deporte, como Campeones de España en esquí.

Con un alarde de fuerza y habilidad y con una cabeza que le hace seguir y proyectar el futuro con ganas, pese a las dificultades que se encuentra realizó una espléndida demostración con cinco pinos de 2 m. 10 cm. (el más alto) y 80 cm. (el más bajo), como un pajarito que se sube a su columpio.

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