Antonio e Idaira Prieto y Javi y Paco Guerra, durante la charla ayer en el colegio Claret.
Antonio e Idaira Prieto y Javi y Paco Guerra, durante la charla ayer en el colegio Claret. / Antonio Tanarro

Éxitos por partida doble

  • atletismo

  • Idaira Prieto y Javi Guerra destacan durante la Semana de la Familia del Colegio Claret la importancia de sus padres en sus carreras deportivas

Sus apellidos son sinónimo de éxito en el mundo del atletismo. Ha quedado demostrado y por partida doble. Hablar de un Prieto (ya sea de Idaira o de Antonio) o de un Guerra (ya sea de Javi o de Paco) es hablar de victorias y de una carrera deportiva al más alto nivel. Ayer, con motivo de la celebración de la Semana de la Familia que se ha venido desarrollando en el Colegio Claret, los cuatro deportistas se reunieron en torno a una mesa en la que explicaron las peculiaridades de una vida en familia en la que las zapatillas de correr han jugado un papel fundamental.

Los éxitos de los cuatro son incontestables. Entre las dos sagas familiares se reparten un total de 22 campeonatos nacionales, el último el obtenido por Javi Guerra el pasado domingo en la media maratón celebrada en Granollers. Pero detrás de las victorias y las alegrías también hay muchos sacrificios, momentos malos con los que un deportista de alto nivel debe ser capaz de convivir si quiere ser capaz de superar los obstáculos para volver a triunfar. Lo saben bien tanto Antonio Prieto como Paco Guerra, cuya experiencia ha servido para que sus hijos estén preparados para superar cualquier dificultad que se encuentren en el camino.

«Desde pequeño he tenido claro que esto es muy difícil. En ese sentido he jugado con un poco de ventaja con respecto a otros deportistas que no han disfrutado de esa experiencia en casa», indicó durante su intervención Javi Guerra. El atleta de Adidas recordó las conversaciones mantenidas con su gran amigo, el también corredor Juan Carlos Higuero, sobre este asunto, y como a su familia le costó entender el sacrificio necesario para poder competir al más alto nivel. Javi lo supo desde una edad muy temprana, cuando todavía alternaba sus carreras en los juegos escolares con su práctica del fútbol en la portería o en el lateral diestro del Quintanar. En su casa vio como muchos fines de semana su padre se marchaba los sábados y volvía las noches del domingo tras competir. «Con el tiempo entiendes más ese sacrificio y ese esfuerzo. El tiempo en familia se ve sacrificado porque no puedes hacer lo que tu quieres. Son detalles mínimos que tienes que ir dejando de lado por el sacrificio que te exige el deporte que nos gusta», expuso Javi Guerra.

Idaira Prieto todavía tiene por delante la mayor parte de su carrera deportiva. Sin embargo, se encuentra inmersa en las categorías en las que la figura del padre puede resultar más importante, tanto para bien como para mal. «La familia tiene un papel importantísimo. Puede mejorarlo y estropearlo todo. Es un elemento fundamental en la carrera de un deportista», explicó su padre Antonio Prieto, quien además es el entrenador de Idaira. «Las vivencias que está teniendo Idaira ahora yo ya las conozco porque las he vivido», aseguró. Una relación de prácticamente 24 horas al día que sin embargo no es dura para Idaira. «Cuando los entrenos van mal tengo a una persona que me apoya y que ya ha sentido lo que yo padezco en ese momento», reconoció la atleta segoviana, quien destacó la buena relación que mantiene con su padre. «No es complicada aunque siempre hay algún roce. Es un poco duro, porque en el atletismo hay que serlo, y en las pistas no es un padre, es mi entrenador y estoy muy contenta con él», concluyó.

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