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El Cañamal, referente ecuestre

Santiago Jalón posa en la pista de geotextil con ‘María de los Pinos’, de raza appaloosa.
Santiago Jalón posa en la pista de geotextil con ‘María de los Pinos’, de raza appaloosa. / L. Negro
  • El centro de cría y entrenamiento de Villanueva de Duero, con 200.000 metros cuadrados, aspira a abrirse un hueco entre las grandes yeguadas nacionales

En el corazón del pinar de Villanueva de Duero se asienta la finca El Cañamal, donde Santiago Jalón y su esposa, Inmaculada Esteban, han levantado un gran centro de cría y entrenamiento de caballos, dotado de las más modernas infraestructuras. Y todo con la intención de convertirse en referente nacional y de apoyar al deporte de la equitación.

No son nuevos en estas lides. En 1986 Jalón puso en marcha la primera hípica de Castilla y León, el Club Hípico Ciudad de Valladolid, cuya andadura culminó 10 años más tarde debido a la crisis económica de aquel momento. Se marchó a Madrid, donde abrió dos clubes más, pero no consiguió el éxito esperado. «Eran proyectos muy innovadores, tanto, que el sector no estaba preparado para ellos y una nueva crisis me obligó a cerrar», explica. Regresó a Valladolid, donde emprendió dos proyectos ecuestres más. Uno, en 2014, con una hípica en el Camino Viejo de Simancas que ya ha traspasado, y el más reciente, en la finca El Cañamal, que acaba de inaugurar con éxito.

El Cañamal es un gran centro que ocupa 200.000 metros cuadrados en unos terrenos que han requerido una compleja tramitación de más de tres años hasta obtener los permisos de calificación urbanística necesarios. La finca, dedicada a la cría de caballos de competición, ha arrancado con una cuadra compuesta por 12 magníficos ejemplares a los que crían e inician en la vida deportiva. «La primera idea era explotar el terreno a nivel particular, pero nuestra pasión por los caballos pudo más que nosotros y al final decidimos crear nuestra propia yeguada y club hípico. Estamos en el lugar idóneo. Este paraje es una preciosidad, un regalo de la naturaleza. Los campos son fantásticos, y los ríos, transparentes. Es muy habitual cabalgar entre corzos y jabalíes, y eso es un disfrute total», anima el criador.

Por el bien del caballo

El complejo está integrado por una zona deportiva con pista de calentamiento, un área de cría con inmensos pastizales vallados con cintas de pastor eléctrico, un picadero cubierto, un corralón para salto, una nave de boxes, oficinas y un espacio dedicado a local social y merendero. El equipamiento se completa con una pista exterior geotextil, de 3.500 metros cuadrados, con obstáculos y destinada a campeonatos y eventos abiertos al público. «Nos preocupamos mucho por la salud de los caballos; por ello, hemos apostado por crear unas instalaciones de última generación, que proporcionan una mayor estabilidad y contribuyen al bienestar de los animales y de los jinetes. El geotextil es un material que ha sustituido al tradicional albero y que es mucho mejor para el caballo, ya que absorbe el impacto de los cascos, reduce el desplazamiento de la arena y evita muchas lesiones. Este es un deporte que genera pocos beneficios económicos, ya que exige una elevada inversión para estar a la vanguardia. Tratamos de fomentarlo por pura afición», explica Jalón.

La yeguada El Cañamal pretende hacerse un hueco entre los grandes criadores nacionales. «Tenemos mucho que agradecer a nuestro amigo José María Deza, fundador de la yeguada Valle de Olid, en Cubillas de Santa Marta. Una persona entrañable del mundo del caballo y veterinario en la especialidad de producción animal. Él ha conseguido los mejores sementales europeos, con varios premios internacionales. Un día, hace cinco años, nos ofreció sus sementales y hoy estoy aquí, con mi propia yeguada. Con tres años y medio empiezo a domar a los potros y con 4 o 5 años ya debutarán en campeonatos. Los nuestros son caballos con una línea magnífica, con mucha categoría. Este año debutarán varios de nuestros ejemplares en concursos nacionales», concreta.

Potros de tres años.

Potros de tres años. / L. Negro

El Cañamal pretende apoyar al deporte de la equitación. Para ello, tiene también una escuela dirigida por el profesor Jacinto Alonso y que ya cuenta con 30 alumnos, 10 de los cuales están en competición. «La hípica es una afición que va en aumento. Cuando inicié mi andadura en 1986 en Castilla y León, había unos 20 jinetes de competición. Ahora, afortunadamente, el número de jinetes seguro que sobrepasa los 300», indica este emprendedor ecuestre, quien también da clases de equitación. «Además de la formación que Jacinto Alonso imparte en la escuela, yo también tengo algunos alumnos, muy seleccionados, ya que mis caballos son de alta competición y por tanto son animales de difícil manejo y complicados de montar. Prácticamente hay que ser un profesional para saber llevarlos», añade el potrero

Concurso de saltos

El club ha entrado de lleno en la temporada deportiva. Su primera actividad masiva se celebró el pasado 15 de enero, con el primer concurso de salto, que sirvió para inaugurar la pista geotextil y en el que participaron una treintena de jinetes. La final del concurso se disputó el 28 de enero. «Ha sido un concurso social, que ha servido como prueba para poner en marcha todo el entramado y la complicada logística que requiere un evento hípico de este tipo. Todo ha funcionado a la perfección, y la idea es comenzar a organizar concursos de categoría nacional en los próximos meses de abril y mayo», informa Jalón.