Los árbitros también necesitan ayuda
Dos árbitros revisan una jugada dudosa en un partido de baloncesto de la liga universitaria de Estados Unidos. Ese recurso existe también en la NBA y en Europa. / Zuma Press

Los árbitros también necesitan ayuda

  • La tecnología asiste a los jueces de baloncesto, atletismo, tenis, ciclismo, natación, balonmano... y las principales ligas de fútbol europeas, con la estrepitosa excepción de la española

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¡La que han liado el colegiado canario Alejandro José Hernández Hernández y su asistente Teodoro Sobrino Magán! Sobre todo el segundo, encargado en última instancia de señalar lo que todo el mundo vio: un gol del Barcelona que traspasó medio metro la línea de meta en su visita al Betis el pasado domingo. No lo hizo y su vista nublada ha desencadenado otra de esas polémicas que de tiempo en tiempo salpimentan el negocio del fútbol y que tanto afilan los dientes de los aficionados. Con el añadido de que el grueso error no ha perjudicado precisamente a cualquiera. Ha bastado con que la directiva blaugrana lance la primera nota y abra el paso para que todos nos pongamos a bailar. «Hay que implantar la ayuda de la tecnología a los árbitros para evitar situaciones objetivas –ha dicho la directiva culé a través de su portavoz, Josep Vives–. Nos beneficie o nos perjudique». Elogiable acotación final. Claro que pudieron decir lo mismo a finales de noviembre tras un partido en Anoeta, pero, al parecer, se les pasó. En aquella ocasión, el colegiado Gil Manzano no vio otro claro tanto del realista Vela que hubiera supuesto el triunfo local ante los barcelonistas en un partido que finalizó con empate a uno. Tampoco un mes antes se creó la menor agitación mediática ni se abrió debate alguno por el ‘gol fantasma’ del valencianista Rodrigo en A Coruña –este más que dudoso y, al contrario, sí concedido– que también impidió la victoria del Deportivo.

Dejando nítida constancia de que en esta hoguera de intereses que se juega dentro y fuera del verde césped no todos los actores pesan lo mismo, tras el caso del Villamarín ha terciado el mismísimo ministro de Educación, Cultura y Deporte, Íñigo Méndez de Vigo, que se mostró ayer partidario de aplicar la tecnología en la Liga española de fútbol. «Si la duda se resuelve malamente provoca grandes reacciones», justificó. En la misma línea se expresó también ayer el seleccionador Julen Lopetegui. «Hay que coordinar la forma de hacerlo para que no desperdicie el espectáculo, pero utilizar la tecnología en la línea de gol es claro», zanjó. La experiencia de otros campeonatos le dan la razón. En condiciones normales, las tres polémicas mencionadas se hubieran resuelto de forma justa con el ‘ojo de halcón’, un dispositivo técnico milimétrico implantado ya en cuatro de las llamadas ‘Big Five’, las cinco grandes ligas europeas de fútbol. La española es la llamativa excepción. La Premier inglesa fue la primera en reglamentarlo y emplearlo en sus campos. Lo hizo en la temporada 2013-14 y echa mano de ella un promedio de treinta veces por campaña. Le siguió la Bundesliga alemana en diciembre de 2014 y continuaron Italia y Francia, que se encuentran en el segundo ejercicio de aplicación del mecanismo. El balompié por selecciones lo instauró en el Mundial de Brasil’2014 y fue un tanto del francés Benzema el primero concedido con la tecnología de la línea de gol. El campeonato germano va más allá y tiene decidido hacer uso del VAR (videoarbitraje) desde la próxima campaña: su federación cifra en 33 los errores de la actual primera vuelta que podían haberse corregido con ese recurso.

Este sistema amplia los servicios del ‘ojo de halcón’, un método desarrollado el año 2001 en el Reino Unido y que la Federación Internacional de Tenis aprobó en otoño de 2005. Se basa en cálculos de triangulación a partir de imágenes visuales y mediciones de tiempo proporcionadas por cámaras de vídeo de alta velocidad que, como resultado, marca la posición de la pelota en tres dimensiones. Como ejemplo, el último punto de la final que Federer ganó a Nadal en la final del reciente Open de Australia se decidió por el ‘ojo de halcón’. Y acertó.

El ‘instant replay’, «vital»

España vive esta situación de retraso porque la Liga de Fútbol Profesional (LFP) se ha negado a pagar los cuatro millones de euros que la FIFA exige como canon por el uso de alguno de los dos sistemas que tiene homologados. Se juzga esta situación como uno más de los peajes que nutren al organismo internacional, aunque cada vez quedan menos dudas de que el ‘ojo de halcón’ será una realidad en nuestros campos a partir de la próxima temporada.

Mientras, la excepcionalidad que vive la Liga obliga a menudo a sus árbitros a trabajar en el trampolín sin red, lo que ya no ocurre en casi ningún deporte. El atletismo o el ciclismo disponen desde hace décadas de la ‘photo finish’, que anula el error acerca de la identidad del ganador de una carrera; la natación y el esgrima cuentan con sensores táctiles con el mismo fin; el balonmano se apoya en el ‘video proof system’; el baloncesto, el supertecnificado fútbol americano e incluso el béisbol hace ya tiempo que disponen del ‘instant replay’... La lista es larga. La ‘repetición instantánea’ se utilizó por vez primera en la Liga ACB durante la final de 2006 y permite, entre otras cosas, decidir si un lanzamiento es de dos o tres puntos, si está fuera de tiempo o no, si se realizó antes o después de una falta, revisar posibles fallos del cronómetro... Francisco Monjas, director de Arbitraje del campeonato, no tiene dudas: «Para nosotros el uso de esta herramienta es vital. Nos ha ayudado a tomar las decisiones correctas en el 90% de los casos. Todo lo que sea reducir el índice de error es fundamental, con lo que eliminamos subjetivismos». Lo tiene tan claro Monjas que quiere ampliar el empleo de este instrumento. «La decisión de recurrir al ‘instant replay’ es ahora exclusiva del árbitro principal. Planteamos que se pueda utilizar en más casos y hemos solicitado a la FIBA que los entrenadores puedan solicitar una revisión», detalla.

Comparte su opinión Chema Buceta, director del Máster de Psicología del Deporte de la UNED, aunque este se muestra preocupado por preservar la esencia del juego. «Hay que estudiar bien cómo se aplican las tecnologías. Primero, el impacto que puede tener sobre el espectador: esto de que el juego esté parado mucho tiempo esperando a ver qué decide el árbitro no contribuye al seguimiento del partido y a la satisfacción del público. Habría que regularlo y limitarlo. No se pueden parar todas las jugadas todo el tiempo. Cada equipo tendría la posibilidad de pedir la revisión de la jugada un número determinado de veces, porque si hubiera barra libre no veríamos el partido». Y un matiz importante: «Cuidado con los espectadores de la televisión, que son más. Hay que procurar que las revisiones no sean la vía para sobrecargar de anuncios los partidos». Una tentación, sin duda, para el deporte entendido como negocio.