Natación para valientes

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Los primeros nadadores que han llegado a la zona donde acabó la prueba salen del agua. / Marta Moras

  • Una veintena de deportistas desafían las gélidas aguas del Canal de Castilla en la sexta edición del chapuzón solidario

Navidad es sinónimo de tradiciones, celebraciones con la familia y buenos propósitos. Hay quien lo celebra con comidas o cenas, pero también hay otros más atrevidos. En Alemania, darse un chapuzón en agua helada ya se ha convertido en costumbre. Cada 25 de diciembre, un grupo de intrépidos alemanes se sumerge en las gélidas aguas del lago Orankesee, en las inmediaciones de la capital del país. Se trata de los miembros del club Berlin Seals, célebres por protagonizar semejante hazaña año tras año.

En Barcelona, el día de Navidad se celebra la Copa Nadal de Natación, una prueba que tiene más de cien años y consiste en nadar 200 metros en aguas del puerto de la ciudad. Esta mañana, cerca de un centenar de personas volvieron a lanzarse a las aguas del mediterráneo ataviados con bañadores, pero también con trajes de Papá Noel u otros disfraces.

En Palencia no tenemos lago Orankesee, ni mar Mediterráneo, pero eso no impide que aquí también se celebre el clásico chapuzón navideño. La prueba está organizada por el club palentino Oca Sos en colaboración con el Patronato Municipal de Deportes, que se encarga de pagar el seguro de la actividad para que los participantes no tengan que pagar por la inscripción. El lugar elegido para la prueba es la dársena del Canal de Castilla. "Este año contamos con un total de 30 inscritos, pero siempre suele fallar alguno", comentaba esta mañana Aroa Espinosa, del club Oca Sos de socorrismo, antes de dar la salida.

A las 13:00 horas, cuando dio comienzo la prueba, una veintena de nadadores se lanzaron a las aguas del Canal de Castilla, que estaban a una temperatura de cinco grados centígrados según los buceadores que se encargaron de la seguridad del evento. Los deportistas, que suelen pertenecer a clubes de natación, socorrismo o triatlón iban provistos de neoprenos, bañadores y aletas. El primero en completar la distancia de 120 metros lo hizo en algo más de minuto y medio. Poco a poco fueron saliendo todos los deportistas, aunque algunos no cubrieron la totalidad de la prueba. Entre ellos comentaron cómo había sido el chapuzón. "Lo que más cuesta es el principio, meterte al agua, luego ya va todo bien", comentaba uno de los participantes. Otros hablaban de que habían pasado frío en los pies.

Entre la veintena de los nadadores que se lanzaron a las aguas del canal estaba el astudillano Óscar Husillos. El atleta no acabó la prueba y se retiró a mitad del recorrido aproximadamente. “He venido a nadar porque compito el próximo 3 de enero en Madrid y quería quedarme en casa el día de Nochebuena, y esta era la excusa perfecta. Tengo que entrenar y salir poco estas navidades. La experiencia hoy aquí ha sido buena. Al principio tenía frío, pero enseguida se me ha pasado”, explicó el velocista recientemente fichado por el equipo de atletismo del Fútbol Club Barcelona.

Miembros del club de buceo Eskull Palencia se encargaron de la seguridad de la prueba. "En total hemos venido unos ocho buceadores, para rescatar a alguien si hiciera falta. Además estamos sorteando cinco bautismos de buceo entre los que hagan donaciones", comentó esta mañana Daniel González, del club palentino.

Carácter solidario

Cada año, los beneficios de la prueba se destinan a una entidad o asociación. En esta edición, las protectoras de animales Scooby y Gatunia han sido las invitadas por la organización. "La gente sí está animada con los donativos. Hemos traído camisetas y otros productos para venderlos y sacar dinero para la protectora. Pero lo más importante es el álbum en el que la gente puede ver los animales que tenemos en adopción", señaló esta mañana Sara Gil, de la protectora Scooby, que estaba acompañada de ‘Ramón’ un perro mastín que está actualmente en adopción. Por parte de Gatunia, Carmen Fernández agradeció también la ayuda de los espectadores que colaboraron con la protectora.

La jornada acabó con degustación de chocolate y caldo caliente para los espectadores y para los valientes que desafiaron las gélidas aguas del Canal de Castilla. Unas cien personas vieron la prueba, que el año que viene volverá a contar con nadadores dispuestos a sufrir un poco para intentar bajar la cena de Nochebuena.